La bronca es evidente y en todas las facultades se discute que hacer para enfrentar el ajuste. Aquí abrimos el debate y planteamos una perspectiva.
Nicolás Moreyra Primer Consejero a CAI - ISFD N 9/ La Plata
Agustina Alegre Estudiante de Letras / UNLP
Patricio Roma Estudiante de Filosofía / UNLP
Lunes 24 de abril de 2017 15:31
Desde la asunción de Macri los ataques al pueblo trabajador no han dado respiro y la educación no ha estado exenta. El recorte presupuestario y la campaña contra los becarios del CONICET ha sido parte de la campaña reaccionaria del gobierno, que luego de masivas movilizaciones en el 2016 tuvo que otorgar la parcialidad del boleto estudiantil. En estos últimos días la arremetida represiva en la Universidad Nacional de Jujuy (UNJu) con la escandalosa violación de la autonomía universitaria volvió a poner en alerta al movimiento estudiantil.
En este marco, a lo largo y ancho del país, la educación se encuentra en vilo por la lucha paritaria de los docentes, que no es sólo una discusión de porcentaje del salario, sino de presupuesto para toda la educación pública.
En Humanidades de la UNLP el día Miércoles se realizó una asamblea interclaustro para discutir cómo nos organizamos frente a los ataques a la educación pública. Siendo la segunda asamblea que convocó Patria Grande en cuatro meses de conflicto, el sentimiento común entre la mayoría de las y los estudiantes es que “con esto no alcanza”.
La asistencia en relación a la anterior convocatoria fue mayor (a pesar de la poca difusión), lo que da cuenta de un verdadero estado de emergencia de nuestro sistema educativo y una preocupación real de los estudiantes. Sin embargo el carácter de interclaustro fue el más devaluado.
Normalmente en las asambleas nos enfrentamos con el problema de que las discusiones de “rosca” tienden a ser una constante por sobre las problemáticas generales de todos los estudiantes, corriendo el eje de la asamblea, organización y acción, a discusiones que no llevan básicamente a nada.
Esto tiene una expresión en la ausencia casi total de mecanismos de protesta en los primeros meses, que generó la intervención de estudiantes independientes exigiendo medidas de lucha más contundentes al Centro. Asimismo, se remarcó la importancia de recuperar y fomentar nuestros espacios de discusión, como las asambleas, que son un derecho de los estudiantes.
La creatividad no ha sido un límite a la hora de proponer iniciativas, el problema se halla en que no se logra obtener el apoyo real de toda la comunidad educativa, incluyendo estudiantes, docentes y trabajadores de la educación, para que estas medidas triunfen.
Desde Tesis XI (Juventud del PTS + independientes) siempre hemos combatido estas tendencias y entendemos que estos problemas tienen solución, sólo se necesita la decisión política para llevarlas adelante, y que éstas son necesarias en miras de conformar un movimiento estudiantil organizado a la altura de los acontecimientos. Es por eso que proponemos la organización de una asamblea mínima cada 15 días, de vital importancia no sólo para la organización de los estudiantes sino para el desarrollo de la participación de los mismos en las decisiones, para que puedan tomar la lucha en sus manos de manera real.
Por otro lado para poder llegar directamente a las cursadas, por medio de compañeros y compañeras que voluntariamente se ofrezcan a representar la Asamblea en sus distintas cursadas, es fundamental la conformación de un Cuerpo de Delegados. Este punto nos parece importante dado que este Cuerpo es el que articula la actividad asamblearia hacia dentro y fuera de las aulas, para hacer llegar la información sobre qué se decide en las asambleas y recabar las problemáticas que han de discutirse en la próxima.