Según el informe del Ministerio Público Tutelar porteño la Sala de Entrevistas Especializadas -o Cámara Gesell- recibe entre tres y cuatro chicos o chicas víctimas de abuso por día. En la mayoría de los casos tienen entre 3 y 4 años, y entre 12 y 14 años.

Tomás Máscolo @PibeTiger
Jueves 9 de enero de 2020 11:10
Según el análisis de los casos de abuso sexual infantil que trataron durante el 2019, desde el organismo notaron que entre el 70% y 80% de los niños de entre 12 y 14 años se dan cuenta de que fueron abusados después de sus clases de Educación Sexual Integral (ESI). La misma permite registrar por qué y qué partes pueden y no tocarse, además de enseñar el consentimiento.
“Con datos empíricos mostramos que la mejor política contra los abusos sexuales y para lograr que se salga del círculo de violencia es la ESI. Nosotros no tenemos ni teníamos dudas de que la ESI es una herramienta fundamental para que los chicos adviertan que eran víctimas de delito. Lo que pasa es que cuando hay un dato concreto no hay con qué darle”, asegura Yael Bendel, asesora general del MPT.
“Tenemos entre 3 y 4 declaraciones por día. Un número muy superior al que veníamos teniendo porque los delitos que se persiguen en Ciudad, hostigamiento, lesiones, a dos de cada diez chicos que son víctimas de delitos, no se los escucha”, agregó Bendel.
Que se implemente
El 4 de octubre de 2006 se sancionó la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) que tiene como objetivo garantizar la ESI de todos los niños, niñas y adolescentes. El artículo 1 de la ley establece que: “Todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley, entiéndase como educación sexual integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos”.
A su vez hay que recordar que la ESI tiene como puntos centrales la laicidad de la educación sexual y determina que debe ser de aplicación en todas las provincias. Algo que en la actualidad no sucede.
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Sin ir más lejos, la marea verde que estuvo en las calles y de las cuales les pibes fueron protagonistas no sólo empuñaba el pañuelo verde por el derecho al aborto sino también la exigencia de la separación de la Iglesia del Estado, institución que emana odio no sólo hacia las mujeres sino también a la diversidad sexual.
Hace pocos días, la iglesia católica en su reunión con el presidente dirigió su artillería pesada en contra del protocolo para abortos no punibles: “en la práctica autoriza el aborto libre en Argentina" y manifestaron que "la Iglesia ha defendido y defenderá siempre toda vida desde la concepción".
Plata para la Iglesia hay
Los pañuelos celestes estan en todos lados, incluso fueron quienes impulsaron candidaturas de algunos gobernadores, como Omar Perotti, por ejemplo. Otro de los celestes conocidos es Jorge Capitanich, electo nuevamente gobernador de Chaco, una de las provincias más pobres del país.
Tanto el macrismo como el kirchnerismo han sostenido los privilegios y los millones destinados a la iglesia católica, incluso en medio de la crisis que golpea al pueblo trabajador. ¿El Frente de Todos votará este presupuesto 2020 como hicieron muchos de sus integrantes con la mayoría de las leyes de ajuste que le impone el Fondo Monetario Internacional?. Plata para educación, no para la deuda.

Tomás Máscolo
Militante del PTS y activista de la diversidad sexual. Editor de la sección Géneros y Sexualidades de La Izquierda Diario.