Luego de más de cuatro meses de la marcha #Ni Una Menos, el Consejo Nacional de las Mujeres difundió el Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres.
Jueves 29 de octubre de 2015
Este plan es una de las herramientas que fueron reclamadas durante la masiva movilización del 3J. Si bien la ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres fue sancionada y promulgada durante el año 2009, dicho plan de acción no solo nunca había sido difundido sino que tampoco se había dispuesto su implementación a través del Consejo Nacional de las Mujeres (CNM).
El mismo fija metas y objetivos para el período 2014-2016, que surgen luego de la participación de 756 áreas de Mujer de diferentes municipalidades, 45 organizaciones del Estado Nacional, 13 universidades, 253 organizaciones sociales, 23 organizaciones sindicales y 9 escuelas populares de género. De acuerdo a lo declarado en el plan “la intención es desarrollar políticas públicas integrales, con un enfoque territorial que garanticen una vida igualitaria, justa e inclusiva para todas y todos”.
Los pilares en los que se apoya este Plan de Acción son: el acceso equitativo al empleo y a los ingresos económicos; la distribución equitativa de los trabajos domésticos y voluntarios no remunerados y la independencia económica de las mujeres como cuestión de estado.
Por este último punto, el texto señala la importancia que tuvo el programa de mujeres cooperativistas Ellas Hacen, ya que permitió que 100 mil mujeres con hijos menores de 18 años a cargo y que reciben la Asignación Universal por Hijo accedan al mercado laboral.
También el plan presenta las estadísticas de la línea 144 que funciona de manera gratuita, como una asistencia a las víctimas de violencia machista. En 2014, hubo 16.990 llamados, el 97% de ellos fue por violencia doméstica. En la mitad de los casos el agresor es el novio o la pareja de la víctima y más del 55% de las mujeres que se contactaron con la línea 144 conviven con el agresor.
Ahora bien, tener estadísticas o crear programas que intenten la inclusión de las mujeres en el mercado laboral son, a priori, buenas medidas. Pero no solucionan en el corto plazo, el problema al que se enfrenta una mujer que ha sido víctima de violencia. Se necesita una respuesta inmediata. Por ejemplo, facilitar la denuncia sin revictimizarla; la posibilidad de acceder a una vivienda para no tener que volver a convivir con el agresor; un subsidio económico para que pueda mantenerse ella y sus hijos.
En este sentido solamente el proyecto de Nicolás Del Caño del PTS, candidato a presidente por el Frente de Izquierda, abarca las cuestiones básicas para la contención de las miles de mujeres que son víctimas de este flagelo. Es decir soluciones concretas y tangibles, algo que hasta el día de hoy y con este “Plan de Acción”, parecen ser una quimera.