El Sentinel-5P, lanzado el pasado 13 de octubre, envió hace unos días sus primeras imágenes: concentraciones de dióxido de nitrógeno en Europa y monóxido de carbono en Asia, África y Sudamérica.

Roberto Andrés Periodista @RoberAndres1982
Lunes 11 de diciembre de 2017

El pasado 13 de octubre, la Agencia Espacial Europea (ESA) lanzó al espacio al Sentinel-5P, el sexto satélite de la misión Copernicus, que tiene como misión monitorear la atmósfera y obtener una imagen planetaria de los contaminantes del aire con una precisión inédita.
Una de estas primeras imágenes de la misión espacial del Sentinel-5P muestra el dióxido de nitrógeno en Europa. Causada principalmente por el tráfico y la combustión de combustibles fósiles en procesos industriales, las altas concentraciones de este contaminante atmosférico se pueden ver en partes de los Países Bajos, el área del Ruhr en el oeste de Alemania, el valle del Po en Italia y en partes de España.
Otras imágenes son aquéllas que muestran cómo se distribuye el ozono en todo el mundo. Mientras que el ozono en la estratosfera es algo bueno, que nos protege de la radiación ultravioleta del Sol, más abajo en la atmósfera es un contaminante dañino. Este gas a nivel del suelo no se emite directamente en el aire, sino que se crea mediante reacciones químicas entre óxidos de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles en presencia de la luz solar.
Algunos de los primeros datos se han utilizado para crear un mapa global de monóxido de carbono. La animación siguiente muestra los altos niveles de este contaminante atmosférico en partes de Asia, África y Sudamérica.
Aunque el satélite aún no está en pleno servicio, estos primeros resultados han sido aclamados como excepcionales y muestran cómo el 5P está listo para llevar la tarea de monitorear la calidad del aire a un nivel jamás antes visto. Por otro lado, la misión tiene un ancho de franja de 2600 km, lo que permite mapear todo el planeta cada 24 horas.
Josef Aschbacher, Director de Programas de Observación de la Tierra de la ESA, señaló que si bien el Sentinel-5P es el sexto satélite para el programa de monitoreo ambiental de Copernicus, se trata del “primero dedicado a monitorear nuestra atmósfera”.
“Los datos como los que vemos aquí pronto respaldarán el Servicio de Monitoreo de la Atmósfera de Copérnico, y se utilizarán para emitir pronósticos, y en última instancia serán valiosos para ayudar a implementar políticas de mitigación apropiadas”, indicó Aschbacher.
Sentinel-5P lleva el sensor más avanzado de su tipo hasta la fecha: Tropomi. Este instrumento de última generación puede cartografiar contaminantes como el dióxido de nitrógeno, el metano, el monóxido de carbono y los aerosoles, todos los cuales afectan el aire que respiramos y nuestro clima.
Según Stefan Dech, Director del Centro de Observación de la Tierra del Centro Aeroespacial Alemán (en donde se procesan los datos del Sentinel-5P), “estas primeras imágenes son sorprendentes, especialmente teniendo en cuenta que el satélite todavía está en las primeras etapas de la puesta en marcha de las operaciones”.
“El instrumento Tropomi del satélite prometió ofrecer imágenes de contaminantes en una resolución más alta que nunca, y ciertamente está cumpliendo su promesa”, agregó Dech.
El Sentinel-5P también capturó el dióxido de azufre de la erupción volcánica del Monte Agung en Bali, Indonesia, el 27 de noviembre de 2017.
Si bien estos primeros resultados demuestran la sofisticación del instrumento del satélite, ciertamente enfocan el tema de la contaminación atmosférica.