La revuelta popular en Chile se convirtió en uno de los puntos altos de un segundo ciclo de lucha de clases que estalló producto de la continuidad de la crisis económica mundial de 2008.
Lunes 4 de noviembre de 2019 10:18
La revuelta popular en Chile se convirtió en uno de los puntos altos de un segundo ciclo de lucha de clases que estalló producto de la continuidad de la crisis económica mundial de 2008. Para los capitalistas mundiales, ni hablar de los empresarios y terratenientes chilenos, fueron tomados por sorpresa. No esperaban de ninguna manera que los escenarios de Francia, con los "Chalecos Amarillos", o de Ecuador con las masivas movilizaciones contra Lenín Moreno, se tornaran realidad en el santuario del neoliberalismo latinoamericano. De hecho, la imagen del “modelo chileno” neoliberal, estable y “pacífico” (cuando no se considera la brutalidad represiva del régimen heredero de Pinochet), se esfumó en el aire.
No obstante, eso no implica que estos mismos empresarios tengan perdida su atribución para saquear el país. La clase dominante chilena, en medio de la rebelión, trata de mantener sus privilegios y, especialmente, su “derecho de propiedad” intocable. Estos “derechos” de propiedad, de expoliación de los trabajadores y de las riquezas nacionales, que la Constitución pinochetista cristalizó en leyes, son considerados por los capitalistas como lo más “sagrado” e irreversible en sus normas jurídicas. Y para garantizar su defensa hay todo un batallón de Fuerzas Especiales de Carabineros- unidad especialmente creada en dicha institución para reprimir manifestaciones sociales y "resguardar el orden público"-, militares, y bandas paramilitares, esto último sobre todo en la región de la Araucanía. No por nada, Ferdinand Lassalle señalaba, en 1862, que uno de los elementos más importantes de una Constitución son los cañones.
Luksic, Von Appen, Matte, Angelini, y distintos dueños de las grandes minerías, puertos, forestales, son algunos de los representantes nacionales del saqueo diario del pueblo chileno. Estas familias capitalistas millonarias controlan los recursos naturales estratégicos de Chile, y los entregan mediante negocios a los capitalistas extranjeros.
No quieren que nada estructural se altere. Pero estos mismos personajes, los dueños del país, estarían dispuestos a entregar ciertas concesiones (hablan de “aumento de sueldos” en algunas empresas, que deben "comprometerse con la gente" y apoyan las migajas que anuncia el gobierno en las pensiones) e incluso ciertos recambios constitucionales si fuera necesario para silenciar las calles y preservar lo fundamental: su propiedad.
A su favor no tienen solo los ministros y al propio gobierno de Piñera. Tienen la colaboración de todas las fuerzas de la ex-Concertación (la DC, el PPD, el PS de Bachelet) y de la ex Nueva Mayoría. También cuentan con la colaboración de “ala izquierda” de este régimen político, con el Partido Comunista y el Frente Amplio. Mientras los partidos burgueses que fueron parte de la ex-Concertación planifican el intento de desvío para salvar al régimen y la cabeza de Piñera, el PC y el FA son los guardianes velados de esta farsa de la democracia para ricos en Chile, y caen en la trampa del "diálogo social": con Piñera debilitado y las calles repletas de energía para echarlo, estos partidos actúan como salvavidas del régimen y del propio gobierno, transformando el “fuera Piñera” en una impotente “acusación constitucional”, e impulsando la idea de un “proceso constituyente” en los marcos del régimen pinochetista.
Nos llevan con esta estrategia a una derrota política. Pero más que eso: preservan todos los derechos de usurpación de Luksic, Von Appen y los capitalistas.
Las trampas de este régimen con sus viejas instituciones buscan sacarnos de las calles y desviarnos hacia el callejón sin salida de las instituciones que son herencias de la dictadura. ¿Podemos creer que con Piñera en el gobierno tendremos una Asamblea Constituyente realmente democrática? ¿Podemos confiar que tendremos una Constituyente verdaderamente Libre y Soberana en manos del actual parlamento con su Cámara de Diputados y el Senado, instituciones rechazadas por la mayoría de la población y electas con menos del 50% de votación?
Medidas concretas para atacar los intereses de los capitalistas
Hay que decir abiertamente: es imposible obtener las demandas sociales más sentidas como salud, educación, vivienda, una pensión digna, sin atacar los intereses más profundos de los capitalistas. Hay que cuestionarlos de fondo. Los socialistas revolucionarios creemos que una Asamblea Constituyente, Libre y Soberana, impuesta por la acción de las masas mediante una huelga general que termine con Piñera y las instituciones de este régimen, debe tener plenos poderes y permitir que la población delibere, sobre todo respecto a la estructura económica-social de Chile. Al revés del intento de “proceso constituyente” del PC y el FA, para recomponer y dar nueva legitimidad a estas instituciones herederas del pinochetismo, hay que echarlas abajo, acabando con todas las privatizaciones de la dictadura y también de los gobiernos anteriores, y poniendo los intereses de los trabajadores, juventud y sectores populares en primer lugar. Hay fuerza en las calles de Chile para eso; es necesario organizar programáticamente este energía con una estrategia de independencia de clases.
Por ejemplo, es urgente luchar por la nacionalización del cobre y de los recursos naturales y estratégicos, sin pago y bajo gestión del pueblo trabajador y control de las comunidades. Solo en el cobre se fugan al extranjero casi 10.000 millones de dólares al año, con grandes transnacionales como BHP Billiton o Angloamerican. En el caso de las tierras forestales, Matte y Angelini se apropiaron de las tierras del pueblo-nación mapuche y campesinos, tierras que deben ser devueltas a las comunidades. Sumado a lo anterior, tenemos que nacionalizar las minas, bosques y salmoneras para ponerlas en beneficio de toda la clase trabajadora.
Así también, es necesario luchar por la anulación de las privatizaciones que se hicieron en dictadura y democracia, imponiendo la estatización bajo gestión obrera de las empresas de electricidad, agua, gas y servicios públicos. El aumento de las tarifas como en la luz es producto de que estos servicios se encuentran en manos de transnacionales que se han beneficiado de la entrega por parte del Estado. La dictadura, la derecha y la ex Concertación les garantizaron esos negocios. Los servicios públicos deben ser nacionalizados en beneficio de la población trabajadora y no de las ganancias de unos pocos, a precio costo a la población.
Es necesario plantear la expropiación de los puertos sin indemnización, para sacarlos de las millonarias ganancias de grupos como Von Appen o Luksic. En ciudades como Valparaíso, donde la población resiente la falta de empleo, esos recursos podrían ser usados para un plan de viviendas y obras públicas, así como salud y educación, en dicha ciudad y a lo largo del país.
Estas son algunas medidas concretas que proponemos los socialistas revolucionarios para atacar la estafa de los capitalistas.
Son los organismos de autoorganización, como coordinadoras, comités, y organismos de la clase trabajadora y sectores populares los que podrían convocar a una Constituyente realmente democrática, donde todos puedan participar desde los 14 años, convocando elecciones – en base a la caída de Piñera, de todo el Congreso y instituciones de este régimen – donde se elijan representantes cada 10.000 electores, que sean revocables, que cobren los mismo que una profesora, y donde puedan ser electos de forma democrática dirigentes sindicales y de organizaciones obreras, estudiantiles, sociales, y que no tenga ninguna limitación de ningún otro poder ni tampoco ningún veto respecto a los temas a discutir y las medidas a tomar en beneficio del pueblo trabajador.
Naturalmente, ninguna de estas medidas será acepta por la burguesía chilena. Ella se resistirá con los instrumentos represivos consagrados en su Constitución. Los organismos de autoorganización de masas, las coordinadoras y cordones (que en perspectiva tienen un sentido soviético) cumplen un rol muy importante. Son los organismos para organizar el combate y la autodefensa de los trabajadores y la población. Estos organismos son fundamentales para que, alrededor de la asamblea constituyente, o de la defensa de sus resoluciones en el caso de concretarse, sea posible derrotar al Estado (burgués) con sus fuerzas armadas y desarrollar los organismos de poder de las masas trabajadoras capaces de sustituirlo.
Desde el Partido de los Trabajadores Revolucionarios y La Izquierda Diario, ponemos nuestras fuerzas para plantear estas propuestas a modo de contribución en todos los lugares de trabajo y estudio, y también en las coordinadoras en las cuales actuamos juntamente con distintos sectores, como en el Cordón Centro Santiago y el Hospital Barros Luco, en Santiago, en la Mesa Social de Valparaíso, y en el Comitê de Emergencia y Resguardo de Antofagasta, y exigimos a la CUT y al bloque sindical de Mesa de Unidad Social que hablan de preparar las condiciones para una Huelga General y confirmar un Comité de Huelga, a retomar la consigna Fuera Piñera y convocar asambleas en cada lugar de trabajo, única forma de unir a las y los trabajadores para que seamos millones paralizando el país y en las calles, en la perspectiva de echar a Piñera y poner fin a este régimen.