Lo hizo en la plaza central de la capital cordobesa. Con el hashtag #Regalomibiblioteca, Valeria Daveloza, Profesora de Lengua y Literatura, convocó a cientos de personas para darles a sus libros, nuevos lectores.
Martes 21 de marzo de 2017
Era una mañana soleada y fresca en la plaza San Martín del centro cordobés. Una mañana de marzo de esas que anticipan el otoño.
La cita había sido hecha para la diez, pero un ratito antes ya se había juntado un grupo de personas, que enteradas del evento por las redes sociales, querían hacer suyos algunos de los más de 300 libros que Valeria iba a regalar esa mañana.
Luego todo fue la vorágine de un momento fugaz. En poco más de media hora, los cordobeses ávidos de nuevas lecturas la habían dejado con las manos vacías.
Desde La Izquierda Diario dialogamos con ella para que nos cuente el porqué de la iniciativa:
¿Cómo se te ocurrió regalar toda tu biblioteca?
Bueno, antes que nada soy docente y eso de compartir las lecturas ya está incorporado en mí. También pasó que en el verano compré un librito de Luis Sepúlveda (NdR: escritor, periodista y cineasta chileno) que se llama El viejo que leía novelas de amor. Un libro muy hermoso que cuenta la historia de un viejo que vive en la selva, en la frontera de Perú y Ecuador. En esa frontera es imposible acceder a libros y el viejo hace de todo para conseguir el dinero para comprar el pasaje y viajar a la ciudad a comprar un libro. Entonces pensé en esto que para nosotros es cotidiano y para otros se hace imposible. No por vivir en una selva y las distancias, sino por los precios.
Mirá, yo soy docente, tengo 20 horas, cobro 15 mil pesos y tengo que comprar muchos libros. Y hay algunos que salen más de 400 pesos. Además, la acumulación de la riqueza me parece algo obsceno, que no tendría que existir. Y entonces miré mi biblioteca y dije, no tengo un mango acumulado, pero hay un montón de novelas estacionadas ahí y que tendrían que estar en manos de la gente y circular. Autoras y autores asombrosos. Y allá fueron un montón de libros que yo amé y que amo y que muchos hicieron a mucha gente reflexionar.
Entonces de eso nació, de que no tendría que haber personas que no puedan acceder a un libro por falta de dinero y era el capital que yo podía ofrecer.
¿Regalaste todos tus libros?
Me quedé con aquellos que uso para trabajar y que también hago circular entre mis alumnos, algunos de teoría, pero mi biblioteca quedó prácticamente vacía.
¿Tenés pensado llevar adelante más convocatorias de este tipo?
No lo sé aún, pero algo estoy hablando con la gente de los SRT (NdR: Servicios de Radio y Televisión de la Universidad Nacional de Córdoba). Hay muchas escuelas que no tienen acceso a libros. Así que esto puede transformarse en una pequeña visibilización de algo que no es personal y privado, que le compete al estado, es responsabilidad de éste que los libros lleguen a las aulas y a las personas.
¿Cómo docente como ves el conflicto por la paritaria?
Estuve en las marchas y voy a estar en todas las marchas que sean necesarias, luchando contra el techo al salario de los trabajadores. El salario no es una dádiva y no pueden extorsionarnos diciendo que si le aumentan el salario a los docentes no se hace la obra pública.
Hay que luchar, porque es una visión miope decir que el docente sólo pelea por su salario, pelea por la educación. Porque un docente precarizado es un docente que no puede prepararse adecuadamente para educar. No tiene acceso a los libros, a la cultura. Un docente no es un vaciador de contenidos, tiene que prepararse y nutrirse constantemente.