El Ministro del Interior y primo del presidente declaró recientemente que escuchó mal cuando el general en retiro Mauro Victtoriano le comunicó que ni Catrillanca ni su acompañante portaban armas. Un fallo en la comunicación le entrega un salvavidas a este personaje que levanta su discurso represivo “en favor de la seguridad”, cuando es el mismo sector de la derecha al que pertenece el que profundiza las inseguridades más sistemáticas de la población.
Martes 8 de enero de 2019
El general en retiro Mauro Victtoriano declaró en diciembre de 2018 ante fiscalía que desde un inicio informó que ni Catrillanca ni su acompañante portaban armas. Chadwick recibió ésta información vía telefónica al menos dos horas después de realizado el operativo en el cual la policía asesinó al weichafe.
El ministro del interior, el mismo que justificaba el actuar de Carabineros porque “había fuego cruzado”, recibió el informe escrito el día siguiente en el cual también consignaba que no portaban armas. Sin embargo, muy convenientemente ahora Chadwick sale declarando que hubo un problema de comunicación y no entendió por teléfono. Una maniobra de salvavidas.
Los que dicen defender la seguridad son quienes en realidad reproducen la inseguridad
Se supone que el ministerio del interior está encargado de velar por el “orden y la seguridad públicas”. Quienes gobierno tras gobierno pasan a ocupar el cargo de ministro del interior dicen trabajar en contra de la delincuencia, el bandalismo, el terrorismo, etc.
Sin embargo sabemos que estas palabras rebosan hipocresía pronunciadas por tipos como Chadwick, que por ejemplo fue de los que homenajearon a Pinochet en el Acto de Chacarillas. Y por supuesto que la mejor manera de seguir homenajeando al dictador, es profundizando y defendiendo con uñas y dientes la herencia que nos dejó.
Cuando nos hablan de delincuencia apuntan con el dedo a migrantes que llegan a este país para recibir las peores condiciones que se les pueda entregar; apuntan a las mujeres cuando quieren decidir por sus propios cuerpos, tildándolas de delincuentes y criminales, penalizándolas incluso por ello; apuntan a estudiantes hartos de el terrorismo de estado que ejercen por medio de la policía, especialmente con unidades como el comando jungla o las Fuerzas Especiales de carabineros, quienes tienen en su historial el haber realizado torturas y abusos sexuales, encontrarse dentro redes de tráfico de drogas, asesinar estudiantes, mapuches y trabajadores, entre otros.
Estos “paladines de la seguridad y el orden”, son quienes fortalecen la represión para mantener la herencia que la dictadura nos dejó, con el fin de defender a los empresarios, para defender el saqueo de las AFP, esas pensiones de hambre y los salarios de hambre también, para defender la enorme desigualdad que provoca que mientras un 0,01% se lleve el 35% de las riquezas en el país, exista una enorme mayoría de seres humanos arrojados a condiciones precarias de trabajo, o arrojados al mundo sin siquiera posibilidad de trabajar y en condiciones de miseria y marginalidad.
Así, estos “paladines de la seguridad” son en realidad empresarios y sus políticos, los perpetuadores de la inseguridad estructural y sistemática, de los bajos salarios y pensiones, de la pobreza a la que arrojan a miles de personas y de sostener una sociedad capitalista y patriarcal.
Para eso usan las armas, para la seguridad de los empresarios y multimillonarios, de los genocidas y de las iglesias, pero a la inmensa mayoría de la población, a las y los trabajadores, a las mujeres doble o triplemente explotadas, a la diversidad sexual y al pueblo pobre y a mapuches les entrega la más completa inseguridad, porque la derecha y los empresarios están dispuestos a meternos plomo por el cuerpo con tal de defender sus privilegios a costa de la inseguridad para la mayoría de la población.
Y así, ¿A quién le da la seguridad Chadwick de que realmente no escuchó que Catrillanca y su acompañante no llevaban armas? Los que siembran la inseguridad para las mayorías son unos hipócritas, esa es “la seguridad” que nos dejan.