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Red Internacional
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Entrevista. VIH: parejas que superan el miedo a un diagnóstico

Las personas que viven con VIH pueden vivir su vida normalmente. Trabajan, estudian y hasta pueden estar en pareja con alguien que no vive con el virus. Estas parejas, denominadas serodiscordantes, no son casos especiales sino que son bastante frecuentes.

Sábado 16 de septiembre de 2017 20:41

Eduardo, Alan y Matías son tres cordobeses que no viven con VIH. Sus parejas sí

“Usando preservativo nunca tuve miedo”

Eduardo, por ejemplo, es el marido de Roberto. Hace siete años que están en pareja y el próximo 24 de octubre cumplirán su primer aniversario de casados. En el año 2010, Roberto recibe su diagnóstico de VIH y al poco tiempo se conocen.

Uno de los momentos más complicados para alguien que vive con el virus, así como en la pareja, es el decir el diagnóstico. Roberto tomó la decisión de decírselo cuando se estaban conociendo. “En aquella época no tenía las herramientas que ahora manejo un poco mejor. Me costó un montonazo. Se lo dije como podía y como en ese momento me nacía” dijo.

Eduardo recordó: “Fue un momento muy especial. Me puse mal porque habíamos estado juntos y no me había dicho. Para él era difícil. Yo le dije que por él estaba sintiendo cosas y que no lo iba a dejar solo. Que estaba dispuesto a acompañarlo. Tenía un sentimiento ya y ese sentimiento no se iba a borrar”.

“No tenía nada de información. Tomaba la postura de tener miedo. Por miedo y por no tener conocimiento del tema, directamente no lo trataba. El ser ignorante te aleja de la persona” agregó.

Contra esa ignorancia, la pareja fue informándose, leyendo y consultando a distintos médicos tanto sobre el diagnóstico como sobre su sexualidad. Con el paso del tiempo, el virus fue convirtiéndose en algo más.

Este proceso toma su tiempo y en cada persona, como en cada pareja es diferente. Así lo reflexiona Roberto cuando señaló que él se fue amigando con su historia y, a medida que más iba informándose con su doctora, más herramientas tenía para ir afrontando su relación. “Él se fue informando por su lado y yo con el mío. Fue un quiebre cuando entré a la red y ahí pude empoderarme definitivamente y hoy en día desde hablar en público hasta con mi familia como si nada”.

Estos miedos, inseguridades y prejuicios son sentimientos que la mayoría de las personas tiene. Por ello, Eduardo insiste en que, quien tiene esos miedos y prejuicios, es necesario “que tome conocimiento, que hable con esa persona. Si él tiene miedo, la otra persona también puede tener sus miedos. Después, cuando lleguen a un acuerdo, ver lo que pueden hacer. Pero principalmente el conocimiento, el saber y el cuidarse siempre si uno tiene la duda. El respetarse, respetar el sentimiento de uno y las decisiones”.

Finalmente, el joven señala: “En la relación, a mí me pasó con él que atravesamos un montón de etapas. Fuimos amigándonos entre los tres, con el diagnóstico incluido, entablando una mejor relación. Se puede. Hoy en día ni siquiera nos acordamos, es un tema más, cotidiano. No es algo que nos genere un peso o una carga. Eso a causa de un proceso de informarnos y tratar de entendernos.”

“Al comienzo ves a la persona que tiene VIH y con el tiempo ves a tu pareja, que está al lado y te acordas que tiene VIH cuando toma su medicación”

Javier vive con VIH hace cuatro años y está en pareja hace un año con Alan que no vive con el virus. Se conocieron por Instagram y hace 10 meses viven juntos.

“El primer día que nos juntamos a charlar, a tomar un café, estuvimos cuatro horas hablando y en un momento dado se me dio la oportunidad y le conté” comenta Javier sobre el momento en el que le dijo a Alan de su diagnóstico seropositivo. Alan recuerda que ese momento fue “el primer contacto que tenía en directo con una persona con VIH, entonces no sabes que decir. Lo traté de llevarlo con naturalidad”.

El joven tenía un poco de información sobre el virus, formas de transmisión, etc. “Soy de leer. Me terminé de interiorizar con Javier pero estaba informado” dijo.

En la primera relación sexual, a Alan le surgieron miedos y temores. “Si bien yo estaba bastante informado pero de la parte teórica. De la práctica nadie te dice cómo actuar. Qué podes hacer, que no podes hacer” señaló. Esa primera vez que estuvieron juntos sexualmente, comenta Alan, Javier le dijo que lo iba a cuidar y señalar qué hacer. “Me dio una cierta seguridad. Entonces, ahí aflojas y te dedicas más a hacer el amor y no a estar pendiente de eso.”

Alan se hizo un par de análisis que le dieron negativo pero le cuesta ir al infectólogo y sacarse dudas porque trabaja todos los días de 8 a 19hs. “Por una duda, no puedo salir y preguntar. Entra en juego diferentes cosas que te llevan a la ignorancia” afirma.

Ante esos miedos e inseguridades, ambos sostuvieron que lo mejor es informarse. “Con la explicación que me dio ahí tomas dimensión que no es algo tan extremista como te enseñan en la escuela. Con la información te das cuenta que se puede manejar” sostuvo Alan.

Javier agregó que hay que tomarse el trabajo de conocer a una persona que convive con VIH y “ponerse en el lugar de uno, sobre todo en estos casos. Los miedos, las dudas, las inseguridades, se sacan conociendo a la persona y preguntando. Saber que el hecho de que tenga VIH es una condición pero no te define como persona.”

“Hay que sacar esos miedos y saber que podes salir con alguien que vive con el virus de diferentes maneras”

Matías Farfán tiene una relación con Gonzalo Valverde hace 2 años y medio. Hace 4 años y medio que Gonzalo vive con VIH. Al ser un activista sobre el tema, dice públicamente su diagnóstico en las redes sociales.

Matías recordó el momento en el que supo del diagnóstico de quien será su pareja. En ese momento fue su primer contacto con el VIH. Él señaló: “Me había comentado algo en Facebook pero no de manera directa. Me insinuó algo. Sí me lo dijo cuando nos encontramos en Brujas en la segunda vez que nos juntamos. Me comentó del virus sin haber tenido relaciones sexuales. Me dijo que era mi decisión”.

La desinformación respecto al virus y las formas de transmisión es algo común a nivel social. “Yo sabía poco y nada, lo básico. Le dije que por mi parte nunca iba a sentir rechazo porque yo había sentido rechazo desde otras perspectivas, como la gordofobia, la xenofobia, y diferentes formas de rechazo sobre el cuerpo. No me parecía que rechazar así a primera por tener un virus tendría que ser. Sentí que había que dar un espacio, conocer y ponerse a reflexionar en torno a eso, desestructurar miradas y aprender de lleno” señaló Matías.

A su vez, el miedo a la hora de tener relaciones sexuales persisten. “Cuando me dijo tenía ciertos miedos. Los resolví escuchando, hablando, interiorizándome más yo. Aprendiendo. No solamente tener lo que sabía que era muy básico, sino profundizando. Sacar ese estigma, ese miedo que se tiene sobre la carga viral, sobre una condición. Fue salir de la ignorancia: saber que hay gente como él que lo llevan bien” afirmó el joven artista.

En sus relaciones sexuales el miedo persistió en la primera vez, con una sensación extraña. “Era extraña porque era una sensación de miedo con un sentimiento de querer a alguien. Algo que siempre valoré es que fue claro y sincero a primeras. Eso fue allanar el terreno y preparar una cierta forma de actuar con mi cuerpo y permitirme disfrutar y pasarla bien.”