En México, vivimos la violencia en nuestras casas, en la calle y en nuestros centros de trabajo, por lo que la lucha en contra de la violencia machista no está desligada de la lucha por nuestras demandas laborales.

Miriam Hernández, trabajadora de la UNAM Trabajadora del STUNAM
Lunes 17 de abril de 2017
Desde finales del año pasado vimos impresionantes movilizaciones de mujeres en todo el mundo luchando contra la violencia machista, el feminicidio, y como se vio en enero, contra las políticas misóginas de Donald Trump. En México, vivimos la violencia en nuestras casas, en la calle y en nuestros centros de trabajo, por lo que la lucha en contra de la violencia machista no está desligada de la lucha por nuestras demandas laborales.
En el Encuentro Nacional de Mujeres que se realizó el pasado 25 de marzo, tuvimos la oportunidad de escuchar a referentes importantes de grandes luchas como es Norma Andrade luchadora contra el feminicidio y fundadora de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, Paty Jiménez, maestra de Oaxaca y participante de la Comisión de Mujeres de Oaxaca (COMO) y de la APPO y Ángeles Cortés, obrera y participante de la lucha de las trabajadoras y trabajadores de Sandak, en Tlaxcala.
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Todas ellas aportando grandes lecciones para las que hoy entendemos que ante esta realidad es necesario que seamos nosotras quienes luchemos por todos nuestros derechos como mujeres y como trabajadoras, porque nos enfrentamos a las dobles jornadas laborales (en la casa y el trabajo), el acoso sexual y laboral, el feminicidio y a la precarización laboral que implica bajos salarios –menores al de los hombres por el mismo trabajo-, pocas o nulas prestaciones y la administración de los raquíticos salarios en el hogar.
Queremos espacios reales de organización política para nosotras, y desde nosotras, democráticos, con independencia de los partidos al servicio de los empresarios, y en donde no se atente contra nuestra participación política, para que seamos nosotras quienes decidamos cuáles son las acciones que debemos tomar ante la lucha por conquistar todos nuestros derechos. Por guarderías para todas, por el pleno derecho a la seguridad social -en particular después de la aplicación de la Ley del ISSSTE-, por igualdad salarial. Por que las comisiones de mujeres en los sindicatos sean espacios de desarrollo político.
Desde Pan y Rosas no aceptaremos ser las víctimas impotentes, victimizadas, que el patriarcado insiste en que seamos como mujeres. Elegimos, por el contrario, las potentes convicciones que anidan en ese odio productivo que nos provoca sabernos oprimidas y explotadas –junto a millones de seres humanos a lo largo y ancho del planeta- de un orden social que apesta y que, frente a la crisis no encuentra salida.
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Por eso dimos un primer paso en las elecciones a la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México, en las que nuestra compañera Sulem Estrada, maestra de secundaria, propuso que todo funcionario de gobierno gane lo mismo que una maestra y planteó la necesidad de organizarnos políticamente en cada centro de trabajo y estudio.
Agrupación internacional Pan y Rosas
Es por eso que desde Pan y Rosas STUNAM, convocamos a las trabajadoras de todas las dependencias de la UNAM a formar comités para que en México surja un gran movimiento de mujeres que se movilice y luche en las calles contra todas estas problemáticas, desde la lucha contra la violencia machista hasta la lucha por los derechos de las mujeres trabajadoras.
Te llamamos a ti compañera, a que junto a tus compañeras de trabajo, amigas, o familiares conformes comités de Pan y Rosas.