Por decreto la gobernadora vetó una Comisión Bicameral que debía dictaminar sobre las obras en provincia. Concentrará el manejo de los fondos para usarlos a discreción durante el año electoral. Además se espera que en los próximos días Macri le transfiera por decreto otros $ 25 mil millones.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Miércoles 4 de enero de 2017
Si hay un lugar que será clave para el futuro del macrismo, ese será la estratégica provincia de Buenos Aires. El 2017 que recién comienza verá allí la “madre de todas las batallas” en el próximo turno electoral. Del resultado de dicha elección dependerá en buena medida la debilidad o fortaleza que tendrá Cambiemos para afrontar la segunda parte de su mandato presidencial.
Sin figuras electorales competitivas, a menos que se juegue en el distrito Elisa Carrió (que también podría ir por la Ciudad de Buenos Aires), la apuesta de Cambiemos en el distrito pasa por hacer pesar la figura de María Eugenia Vidal, aunque ella misma no pueda ser candidata.
Por ese motivo la gobernadora ha comenzado a hacer campaña electoral, aunque diga exactamente lo contrario frente a los micrófonos. De recorrida por los partidos bonaerenses de Tordillo y General Madariaga, visitando obras de vivienda e infraestructura, aseguró que su gestión está “cumpliendo con la ilusión de muchos vecinos. Ver viviendas levantándose es una linda manera de empezar el año".
En sus recorridas, Vidal deja en claro que la obra pública será una de las claves de la campaña. Mostrar gestión. Sin embargo, en su optimismo, la gobernadora olvidó mencionar a las decenas de miles de personas que por estos días sufren las inundaciones por las obras no realizadas, o a los millones que siguen sufriendo en sus viviendas precarias. Lo que no se le pasó por alto fue anunciar que seguirá recorriendo las distintas localidades de la provincia. Son tiempos de campaña.
El control de la obra pública: un negocio y una maniobra electoral
Por detrás de las sonrisas exhibidas para las cámaras se ocultaba sin embargo una dura disputa por el control de la obra pública, fuente inagotable de negociados pero también de fotos de gestión para mostrar resultados a la hora de pedir votos.
De acuerdo al Presupuesto 2017, la Provincia de Buenos Aires repartirá este año 8.500 millones de pesos a los distritos bonaerenses, correspondientes al denominado “Fondo de Infraestructura”. Sumado a eso, Macri, en los próximos días, le dará cerca de $ 25 mil millones extra a la provincia, con recursos del Tesoro, en el marco de la discusión por el tope del Fondo del Conurbano.
Mediante un decreto firmado el último día hábil de 2016, Vidal excluyó a la oposición de la posibilidad de dictaminar sobre obras prioritarias, anulando la Comisión Bicameral que se había votado en la Legislatura bonaerense para “asesorar y dictaminar previamente respecto a las prioridades previstas en los respectivos planes de obras, practicando las observaciones, propuestas y recomendaciones que estime pertinente”. El decreto establece que "corresponde a las áreas técnicas" del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos "todo lo inherente a las obras públicas de vivienda, hidráulicas, viales, de transporte, sobre la costa y proyectos para apertura y conservación de las vías navegables y, finalmente, su mantenimiento”.
Dicho más sencillamente, la gobernadora Vidal, con su veto poco republicano, concentra el poder de decidir sobre el uso de los fondos millonarios de la obra pública, para manejarlo a su parecer según las necesidades electorales del macrismo. Las sonrisas exhibidas en las obras de Tordillo y Madariaga tan solo unos días después, no dejan dudas al respecto.
Si la corrupción y el uso político de la obra pública durante el kirchnerismo ya quedaron en evidencia tras los bolsos de José López, nada muy distinto cabe decir del macrismo, cuyo jefe político se enriqueció como contratista del Estado y que hoy, al igual que el Frente para la Victoria, hace un uso electoral jugando con las acuciantes necesidades del pueblo trabajador.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.