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Red Internacional
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Elecciones 2017. Vidal y un último esfuerzo por “levantar” a Bullrich

La gobernadora fue la oradora central del acto en Vicente López. Volvió a hablar de mafias y gestión, en tono intimista. A cuadras de donde cerró PepsiCo, aseguró que “es mentira que no nos importa el trabajo”.

Viernes 11 de agosto de 2017

Aunque no es candidata en este caso, los pronósticos electorales de Cambiemos llevaron a María Eugenia Vidal a ser la figura central del acto en el Club Asturiano de Vicente López. Desde allí intentó darle un último impulso a los candidatos que “amadrina”, muchos de ellos pocos conocidos por los bonaerenses. Estamos hablando de Esteban Bullrich, Gladys González, Graciela Ocaña y Guillermo Montenegro.

Por eso, los fue presentando uno por uno, enumerando sus supuestos logros. En el caso de Bullrich, cuestionado en los últimos días tras destacar como un logro que “haya cada día un pibe preso”, intentó mostrarlo como un ministro preocupado por los chicos y la educación pública. “Yo lo vi a Esteban terminar con el frío en las escuelas, y lo vi empezar con inglés desde primero año, a cada chico con su notebook, abriendo salas de 3, 4, y 5, y que las familias vuelvan a creer y mandar a sus hijos en la escuela pública”. Una imagen que se contradice con lo que “vieron” todos estos años docentes y padres.

Pero además de intentar transmitir su conocimiento e imagen a sus candidatos, la gobernadora buscó atravesar todo su discurso con un tono “antikirchnerista”, el último intento de una polarización que traccione votos hacia Cambiemos. Para eso, en lo que los analistas consideraron un acierto, metió a otros candidatos peronistas “en la misma bolsa”. “El resto de los candidatos no te van a resolver esos problemas. Hablan de la provincia y el país como si fueran recién llegados. Todos formaron parte del sistema que gobernó la Provincia durante 25 años”. Lo que olvidó decir Vidal es la excelente relación que el macrismo tiene con la mayor parte de ellos en la Legislatura bonaerense.

En su cruce contra Unidad Ciudadana, utilizó un recurso similar al que vienen usando los publicistas kirchneristas: cómo estabas ayer y cómo estás hoy. “En 2015 vivías con un gobierno que te agobiaba. Te daban discursos pero vos seguías viviendo en el barro”. Apelando a las profundas deudas en infraestructura, salud y educación de la gestión de Scioli-Fernández de Kirchner, intentó mostrar una supuesta gestión “superadora” que poco tiene que ver con la realidad.

Vidal no se perdió de nombrar al último candidato a gobernador del kirchnerismo, el ex funcionario de Menem y Duhalde, Aníbal Fernández.

Uno de los puntos que Vidal intentó “desmentir” fue el de los despidos y la desocupación. Un intento realmente audaz, en una provincia donde los índices oficiales reconocen un 11,8 % de desempleo. Pero lo más notable es que nombró casos donde el gobierno habría intervenido ante la posible pérdida de puestos de trabajo. Lo dijo sin ponerse colorada, en el distrito donde acaba de cerrar una fábrica dejando en la calle a 600 familias. Donde su policía desalojó violentamente de la planta a los únicos que les importaba el trabajo. Porque en Vicente López queda PepsiCo. De la misma manera que jamás contestó la carta de las obreras de PepsiCo, ahora se “olvidó” del conflicto que está en boca de todos.

En ese tono “intimista” y con las palabras “claves” que le dieron resultado en otras ocasiones, la gobernadora le habló “directamente” a los votantes. “No te mentí. Dimos las peleas, porque tenemos un equipo que enfrenta las mafias”. "Si tenés dudas, el cambio ya arrancó. Te querían convencer de que te resignaras y no pidieras mucho. Yo, que hace seis años que pateo la provincia, sabemos que no nos damos por vencidos y que no nos vamos a resignar".

La épica a la que invita la gobernadora se contrasta con lo que viven millones de bonaerenses que después de 19 meses de ajuste, que más allá de los arreglos cosméticos siguen “viviendo en el barro”, con la educación pública y sus trabajadores atacados desde que comenzó su gestión, con miles de puestos de trabajo perdidos y las mafias policiales que siguen organizando sus negocios.