Miles de mujeres viajaron con Pan y Rosas. Reproducimos algunas de sus voces.
Viernes 14 de octubre de 2016 11:02
Zona Sur-GBA
Candelaria, trabajadora de comercio
El Encuentro es genial. Vamos a seguir la lucha y a seguir combatiendo, que es lo único que nos queda. Esperemos que se haga en Buenos Aires el año que viene.
Paola, bibliotecóloga de Lomas de Zamora
Es la segunda vez que vengo, fui al de Salta. Y a diferencia del anterior se vio más la presencia de otros grupos, eso me pareció positivo. Se dio, a diferencia de otros talleres en los que estuve, la discusión del voto, si bien hubo encontronazos y diferencias, esta vez en casi todos los talleres que participé estuvo bastante presente esa discusión. Me parece que es una forma de pasar a la acción y de generar algún plan, que no quede en eso de consensuar, de alguna forma se tiene que pasar a la acción, se tiene que tomar alguna medida A mí me parece democrático votar, al contrario de lo que decían muchas de que ‘las minorías van a quedar afuera, no representadas´.
Verónica (con la comisión de mujeres del Hospital Alende)
Bueno no sé cómo explicar lo emocionante e importante que es poder participar un año más.
Este fue el año que más me costò económicamente, gracias a las chicas que hicieron posible que todas pudiéramos viajar.
Tres días muy intenso tratando de participar en todo lo que más pueda, escuchar atentamente cada caso, observar todos los cambios, ver que cada año somos más. Verlas más fuerte y decididas me hace sentir que se puede. Y que el sacrificio de cada una para poder participar vale la pena.
Mendoza
Sonia, trabajadora de la educación de Maipú
Mi visita a este encuentro es traer una voz representativa de muchas de mis compañeras, en primer lugar para instalar el tema del ítem aula que se aplica en Mendoza y que se va a aplicar seguramente en todo el territorio.
El docente no puede enfermarse, no puede pedir permiso para cuidar a un familiar enfermo porque lo pierde.
Pude ver que Pan y Rosas representa lo que yo desde hace años sin conocer la agrupación promulgo: el derecho que tenemos todas las mujeres a decir no a todas las cosas que nos violentan. Ya sea desde un acoso callejero, laboral, sexual, e incluso la preponderancia que siempre tiene el género masculino. En esta agrupación encontré muchísimas personas que piensan igual que yo y llevan la lucha a las calles.
Silvia, docente de Lavalle
Soy directora de una escuela pública primaria. Nuestra lucha es a raíz de la desaparición de una alumna de 13 años, Jhoana Chacón. Salimos a la calle a pedir por ella, nos enteramos también que hacía 9 meses había desaparecido la mamá de 3 chicos de la escuela, Soledad Olivera, y que se había naturalizado, cuyo expediente estaba cajoneado. A raíz de la lucha por Jhoana, se conmovió la opinión pública por el caso de Soledad y salimos a luchar por las dos. Las luchas en soledad no sirven, estamos convencidas de que el trabajo en equipo nos va a sacar adelante.
Desde acá se pueden generar propuestas diferentes, ideas. Responsabilizar al Estado de que nos faltan chicas, de que seguimos sufriendo violencia de género. Hay que seguir en la lucha.
Zona Oeste-GBA
Valeria, despedida de Rasti
Trabajé en Rasti durante doce años, hasta abril de este año que me despiden después de hablar en una asamblea denunciando las condiciones de trabajo. No tenemos salud, nos estamos lastimando mucho: muchas compañeras están con tendinitis.
Es la segunda vez que viajo al encuentro, venimos a discutir sobre nuestras luchas y las de otras compañeras. A mí me despiden un viernes y a Romi un lunes. Nos tocaba pelear desde afuera porque éramos despedidas pero era para volver al trabajo, para que cambien las condiciones de trabajo, para que no seamos material descartable. El taller que yo participé es el de “Mujeres y trabajo productivo” que habla de la discriminación adentro del trabajo, que las mujeres ganamos menos que los varones. Hay muchas compañeras estatales que sufrieron despidos, otras compañeras que trabajan en la tierra. Vienen de situaciones no iguales pero muy parecidas a las que sufrimos adentro de la fábrica. La verdad estaría bueno que no solamente se cuente la experiencia sino también que se pueda hacer algo más concreto. Pudimos ver que están las chicas de Madygraf que la vienen re peleando ante el cierre de la fábrica. Pusieron a trabajar la fábrica, pusieron una guardería que para mí era impensado. Se enferma un hijo y tenés que faltar y eso es lo que pasa en la mayoría de las fábricas, no es exclusiva de Rasti.
Esta vez pude participar de los talleres del principio hasta el final entonces me gusto más. También para llevar esta lucha a Buenos Aires que es el centro de todo y donde nos pueden escuchar más. Hay muchas compañeras de trabajo que ni saben que existe el encuentro de mujeres a pesar de que somos 70 mil. Mis compañeras ni se enteran que existe.
Romina, despedida de Rasti
A mí me despiden porque me agarró tendinitis en la muñeca derecha producto de la producción que me pedía la empresa, luego de hacer el tratamiento -cuando recibo el alta- la respuesta de ellos es que me iban a mandar el telegrama de despido. Me ofrecieron que yo les mande la renuncia a cambio de “más plata”. Yo no estuve de acuerdo conociendo que unos días antes habían echado a Valeria. Era yo sola y les dije que no. Fue la primera vez en decirle no a un retiro voluntario que la empresa me ofrecía porque no fue el único caso, hubo otras chicas que sufrieron enfermedades y sin embargo ganó la necesidad y firmaron por la plata. Yo dije no te firmo, si me querés echar, échame. Unos días después nos juntamos con Vale que se enteró de mi despido y emprendimos esta lucha juntas. El sindicato nos dio vuelta la cara, no nos apoyó en ningún momento.
Las chicas de Pan y Rosas nos dieron una mano bárbara. Mi mamá que tiene 52 años no conocía los Encuentros, ella no pudo venir pero ya se está prendiendo para el año próximo, igual que mis hermanas. Todas trabajamos en distintos lugares sin embargo ninguna conocía este encuentro. Estaría bueno que de estos talleres se forme algo, que no sean solo contar experiencias sino que se trate de buscar solución a este problema para que no siga pasando y estaría bueno eso de que se pueda difundir en los medios de comunicación.
En el taller que participé se planteó que sean en Buenos Aires. Creo que hacerlo en Buenos Aires sería un punto débil para el gobierno que está ahora y los gobiernos anteriores; que las mujeres ahora decimos basta a los golpes, a la discriminación en los trabajos, igual salario, bajar los ritmos de producción. Nos estamos rompiendo todas en cualquier trabajo, tanto en fábricas como en oficinas. Es mi primer encuentro y me entero que la sede se elige por aplauso, yo sin embargo no puedo aplaudir por la cirugía, no tengo fuerza en las manos, entonces ¿no puedo decidir la sede porque no puedo aplaudir?. Que se escuchen todas las voces estaría buenísimo.
Daiana, docente de Ituzaingo
Este fue mi primer encuentro y estoy orgullosa de haberlo hecho y ser parte de Pan y Rosas. Un grupo de mujeres que con sensibilidad de género tenemos conciencia política y la llevamos adelante aunque tengamos a muchas en contra. Hasta último momento estuvimos plantadas y a viva voz reclamando nuestro derecho al voto. Ahora nos espera la ardua tarea de poder llevar a cabo nuestra lucha. Gracias por permitirme esta hermosa experiencia que me impulsa aún más a seguir en esta línea.
Mel, Hospital Posadas
Esta fue la primera vez que viaje a un encuentro de mujeres, un encuentro de aprendizaje, de lucha y sobre todo con gente organizada. Un encuentro que particularmente me nutrió mucho sobre todo para seguir informándome sobre género. Me impactó mucho el último momento marchando hacia la Catedral, donde se creyó retroceder la columna ustedes estaban al pie para organizar nuevamente y las mismas mujeres seguimos adelante. Cantando y pisando más fuerte: “ni una menos, vivas nos queremos “. Me gustó haber estado junto con las Panroseras.
Isabel, docente de Moreno
Me traje la emoción de sentir la fuerza de tantas mujeres unidas en lucha y una gran decepción al ver que no se respetó la voluntad de la mayoría de mujeres que gritábamos que la próxima sede sea en Buenos Aires.
Karen, estudiante del Terciario 46
Aguante el voto, porque de esa manera podemos decidir todas y no la minoría. Muy agradecida con las compas del 46, a la Organización Pan y Rosas que movilizaron a miles de compañeras, que dejaron sus voces en cada taller. Me encantó ir en su columna y marchar al lado de tantas luchadoras de todas las edades. Feliz de haber estado con mis dos nenas. La lucha continua y si tocan a una, respondemos todas.
Micaela, Casanova
Me encontré también a mí misma en ese compartir de la experiencia propia y en la lucha por nuestros derechos. Y es que hasta la más tímida, junto a sus compañeras y sin siquiera habérselo imaginado, se encuentra a sí misma pidiendo la palabra en los talleres para dar su opinión y sumarse a los debates, dándose cuenta de que somos nosotras las verdaderas protagonistas de los Encuentros y que en nuestras manos está la tarea de hacer de ellos espacios en los que verdaderamente se escuche la voz de cada una.
La Plata
Melina, estudiante de Psicología
Este fue mi primer encuentro, las calles rosarinas vieron mis primeros pasos dubitativos (no por no estar convencida, sino, justamente, por ser una primera vez) y Pan Y Rosas, la delegación con la que decidí compartir este viaje, supero cualquier expectativa de lo pensable. Hay algo que se fortalece en el Encuentro con otras mujeres, porque aún en las diferencias, reconocernos en las demás, es jamás volver a sentirte sola.
Sofía, estudiante de Periodismo en la UNLP
Este es mi primer encuentro. Me sobran ganas de volver al año próximo. El Encuentro es muy corto, solo tres jornadas para aprovechar los 69 talleres que se dan al mismo tiempo y que irías a todos. Mujeres de distintas edades, de distintas partes del país sentadas al lado tuyo. Se intercambian experiencias, opiniones o ideas de una temática. Es un fenómeno increíble y único en el mundo, que todavía no entiendo cómo no cambiamos el mundo.
Mili, estudiante de Cine de la facultad de Bellas Artes de la UNLP
Volví muy bien. Me quedé sorprendida por la movilización y la energía que tiene PyR, que generan en quienes no formamos parte (como yo) el ejemplo de lucha.
Zona norte-GBA
Teresa, de Stani de la agrupación Bordó
Este es mi segundo Encuentro. En este se vio una fuerte presencia de PyR y en los talleres que coordinaban se vio la diferencia, ellas no imponen nada. En los talleres pudimos plantear cuál es la situación de las mujeres en el gremio de la alimentación. Con patronales que cuando estamos “rotas” nos despiden. Vale la pena participar de los ENM, para pelear con un solo puño por nuestros derechos. Para esto hay que luchar, organizadas para pelear por nuestros principales enemigos, el capitalismo y el patriarcado.
Romina, esposa de un trabajador de Lear
Esta es la segunda vez que vengo, este año vine con mi mamá por todos los feminicidios que hay. Estuve junto a los obreros de Lear en su lucha, y a partir de ahí veo las cosas de otra manera. Desde el anterior ENM hasta ahora no cambiaron las condiciones de vida de las mujeres, por eso es que somos muchas más hoy en Rosario. Además porque la política de Macri afecta mucho a las mujeres.
Estela, trabajadora terciarizada de limpieza
Me siento muy agradecida por la invitación de las chicas de Pan y Rosas, fue una muy buena experiencia. Participé del taller ‘de trata y prostitución’ increíble escuchar los relatos de esas madres de hijas recuperadas, que muchas quedaron con secuelas graves físicas y psicológicas. Los debates que se armaron fueron muy buenos.
Malena estudiante secundaria de Media 2 de Tigre
Me llevo de este Encuentro, las ganas de seguir y luchar para poder cambiar este sistema que nos reprime, viola y mata todos los días. Las ganas de organizarme, seguir mis ideales, luchar para que este mundo cambie. Que orgullo ser parte de Pan y Rosas, que orgullo ustedes compañeras. Gracias.
Mayra de WorldColor
Fue mi primer Encuentro, volví renovada, no puedo creer todo lo que aprendí en esos dos días. Me asombró mucho la dedicación y el compromiso de los compañeros, es algo que nunca vi. Si bien nosotras estamos en cooperativa y llevamos una larga lucha encima, la falta de compañerismo todavía es algo que no podemos solucionar. La marcha fue lo mejor, y el acto de cierre no me gustó, ya que no me parece la forma correcta no votar. Me gustaría que el Encuentro sea en Capital Federal, para darle un golpe duro al gobierno de Macri y para que sea multitudinario.
Rosario
Trabajadora de la alimentación
Pelee mi postura en el taller. Marché levantando una bandera que me representa, que me acompañó, me aprendí todas las canciones, y dejé los pulmones y el alma en esa marcha, porque me sentí identificada con cada mujer violada, desaparecida, maltratada, explotada, sometida, obligada. Muchas gracias Pan y Rosas, de hoy en más son mis compañeras, gracias por cuidarnos como lo hicieron ellas y ellos, porque todos acompañaron. Fue una gran experiencia para mí, como trabajadora de una fábrica, donde muchas veces no me he sentido escuchada, donde muchas son mal tratadas.
Me hubiera gustado que se vote, haber salido de ahí con algún proyecto de acción de lucha en mano, haber votado dónde creía que se debía realizar el nuevo encuentro. Pero será una pelea más que ganar.
Tucumán
Gabi Ortiz, docente
Como primera vez que participó de este encuentro he regresado a mi casa con un nuevo pensamiento y una nueva fuerza dentro de mí. Me siento parte y sé que mi voz vale.
Flor, estudiante
Me encontré con un montón de mujeres distintas reunidas y luchando por lo mismo. Sobre todo quiero agradecer a Pan y Rosas que nos cuidaron, acompañaron y se ocuparon que estemos seguras hasta en el momento de represión. Encontré pura solidaridad en cada compañerx. Agradezco a La Izquierda Diario porque fue el único medio de referencia que la gente vea lo que de verdad estaba viviendo.
CABA
Carmen, enfermera del IrEP
Me gusto y me emocionó ver tantas mujeres juntas. Me sentí muy cómoda con ustedes. Fue todo una gran experiencia que lo voy atesorar en mi corazón. Quiero militar y volver para todos los encuentros que vengan de acá en más. Volvió otra mujer después del encuentro me ayudó mucho gracias a todas las compañeras de Pan y Rosas.
Docente Ademys
Estoy súper orgullosa del grupo de mujeres luchadoras de Pan y Rosas del cual ya me siento parte. Alta batalla dimos para ponderarnos a las mujeres como sujet@s politic@s con capacidad de organización y resolución. Por un ENM sin burocrateadas. Gracias por esta primer experiencia militante.
Trabajadora estatal
No fue mi primer encuentro pero sí el primero con Pan y Rosas, y la verdad fue increíble, nunca había ido sintiéndome parte de algo tan enorme, tan cómoda con el lugar en donde marchar, en los talleres yendo a dar luchas de las cuales me fui convenciendo día a día, en las discusiones previas al encuentro y mismo durante el fin de semana. Fue una experiencia que refuerza mis convicciones y las ganas de militar en el PTS y en Pan y Rosas.
Ana, estudiante de ciencias exactas
Este encuentro fue increíble, muchas más mujeres que el año pasado, la foto del sábado me impactó por completo la cantidad que éramos. Volví con muchas ganas de hacer de todo con Pan y Rosas. Lo de la Comisión Organizadora me da muchísima bronca, no solo el PCR sino también por La Mella, altas caretas son. Vi en el acto de cierre como nos burocratearon a todas nosotras. Esto no terminó ayer, hay que pelear para hacer el ENM en Capital Federal”.
Belén, estudiante Liceo 12
Fue la experiencia más hermosa que tuve hasta ahora, con aire de organización combativa contra el machismo y la opresión hacia las trabajadoras, estudiantes etc. Volví con muchísimas ganas de seguir al lado de Pan y Rosas y el Frente de Izquierda. Compartí espacios en los talleres con las compañeras de Madygraf, La Casona y Zanon y aprendí. Me di cuenta que las comisiones de mujeres y la lucha de las mismas son fundamentales para sacar una cooperativa adelante.
No se me hizo difícil ver la burocracia dentro del PCR y más organizaciones. No quieren votar, lo hacen mediante consenso y un “aplausómetro” y la voz de una minoría. Totalmente antidemocrático.
Lucía, estudiante de antropología
Es el primer Encuentro del que participo. Estaba enterada pero no tenía un grupo con el cual viajar hasta que se creó la Comisión de Mujer y Diversidad Sexual del Centro de Estudiantes (CEFyL) en la facultad, y comenzaron a difundir para participar del Encuentro y exigir la financiación del mismo. Ahí empecé a informarme de que se trataba. Yo pensaba que los Encuentros eran resolutivos y que la idea de encontrarse era llevar a cabo un plan de lucha. Esto último lo daba por sentado y después me lleve la sorpresa de que en realidad era una propuesta, que llevaban el CEFyL y otras agrupaciones para que sea resolutivo”.