Acceder a los reintegros de las prestaciones y obras sociales de los adultos mayores es una odisea en tiempos de aislamiento social obligatorio. El cierre de oficinas y casillas de mails sin respuesta son los obstáculos con los que se encuentran.
Jueves 2 de abril de 2020 17:42
A nivel mundial el sector más golpeado es la tercera edad, nuestros abuelos son parte del grupo de riesgo y la mayoría de las víctimas fatales que se está cobrando el COVID-19. Mientras la cuarentena se extiende, la situación tiende a ser más compleja en todos los aspectos de la vida diaria de los adultos mayores y personas con discapacidad que dependen de las obras sociales y prestaciones sociales para adquirir elementos fundamentales en sus diversos tratamientos.
Ventanillas cerradas y casillas de mails de las que no se recibe respuesta alguna, son los obstáculos con los que se encuentra cualquier persona que se acerca a las oficinas administrativas de prestaciones y obras sociales en medio de la pandemia.
Como cuenta Romina (una abogada que se dedica a realizar medidas cautelares por amparos en salud) en el caso de los cuidadores domiciliarios: “luego de varias peleas extensas y burocráticas se consiguió que PAMI pague por dichos cuidados. Esto se venía sosteniendo a través del pago de un cheque en la delegación de PAMI correspondiente a la cápita del beneficiario. Al ser un trámite presencial, en medio de la cuarentena las oficinas se encuentran cerradas y hasta el momento no hubo ningún responsable que dé una solución”.
“Lo mismo ocurre con una persona que está residiendo en un geriátrico al que la familia costeaba a través de presentar la factura en DOSUBA (Obra Social de la Universidad de Buenos Aires) y luego se reintegraba en un cheque que se cobraba por ventanilla”. Esto trae consigo no sólo tener que lidiar con los acontecimientos que presenta un familiar en esta situación en medio de la cuarentena, también impacta en la realidad de los trabajadores que brindan sus servicios en estos espacios que deben cobrar sus sueldos para sostener su propia familia.
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Como estas obras sociales hay muchísimas otras en las que la modalidad de reintegro a través de un cheque, es de manera presencial. Lo mismo ocurre con insumos como pañales o medicamentos donde las personas deben realizar varios trámites burocráticos para poder recibir el reintegro, como la orden médica con indicaciones y conseguir la autorización de la obra social. Si antes venía siendo tedioso, ahora es directamente un impedimento.
Romina agrega que “las medidas cautelares son un recurso legal para notificar a las obras sociales o prestaciones sociales que hay personas a las que se les está vulnerando el acceso a la salud. Pero en medio de la pandemia los juzgados no fueron eximidos de la cuarentena, por ende las personas que buscan por esta vía realizar su reclamo para conseguir una respuesta, se encuentran con otro camino cerrado”.
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Estamos ingresando en la segunda mitad de un largo mes de cuarentena donde luego de escuchar en muchos medios “de esta salimos entre todos” como discurso principal del gobierno, nuestros abuelos son parte de ese todo en el que deberían contar con medidas que realmente les brinden cuidado y promuevan la agilización de los trámites por medio de los tutores, cuidadores o familiares a cargo y no toparse con estos impedimentos. A la vez que se viabilicen las casillas de mail y las plataformas online, deberían abrirse oficinas específicas para dar respuesta a sus reclamos. Es tan evidente como urgente que para poder cuidarlos es necesario que obras sociales y prestadoras de servicios garanticen sus derechos con el acceso a las prestaciones de salud dignas y de atención a sus reclamos.