Para edulcorar su futuro voto negativo, el diputado se escuda en exigir las medidas que no tomó como ministro de Salud de la provincia.
Maximiliano Olivera @maxiolivera77
Domingo 4 de marzo de 2018 01:00

En la semana donde el aborto legal ocupó la agenda comenzaron a suponerse cómo votarían los integrantes del Congreso. Sin dar lugar a las dudas, el diputado Pablo Yedlin —quien asumió en diciembre pasado, tras ser electo por el Frente Justicialista— aclaró que votará en contra. “La verdad que, adelantando mi postura, yo no estoy a favor del aborto”, sostuvo en una entrevista en LV12. En la entrevista mencionada, el parlamentario del interbloque Argentina Federal despliega una serie de argumentos para edulcorar su postura.
Yedlin reconoce que hay muchas “situaciones irregulares” que exponen a las mujeres que desean interrumpir un embarazo no deseado a la muerte o secuelas graves para su salud. Precisamente, esas situaciones irregulares se dan por la clandestinidad del aborto ante la posibilidad de penalización. Si se estima que por año se practican 500.000 abortos, el verdadero debate no es “aborto sí, aborto no” sino “aborto clandestino o aborto legal, seguro y gratuito”. Tratar de reducir a una cuestión de posiciones individuales o morales anula el planteo de un verdadero problema de salud pública. Estamos, entonces, ante un recurso discursivo nada inocente viniendo de alguien que fue ministro de Salud de la provincia desde 2007 a 2015.
El diputado señaló que el gobierno nacional debería "asegurar el programa de salud sexual y promoción responsable para todo el país con insumos suficientes". Que el gobierno de Mauricio Macri haya avanzado en desmantelar este programa, necesario pero insuficiente, es un elemento de la realidad. ¿Y por casa cómo andamos? Es un reclamo del movimiento de mujeres local la adhesión de Tucumán a las leyes de educación sexual integral (N° 26.150) y de salud sexual y procreación responsable (N° 25.673). Se tratan de dos leyes nacionales que datan desde hace más de una década y que ni siquiera se trataron en la Legislatura, por pedido expreso del sector de la cúpula eclesiástica. Aun así, Yedlin no dudó al decir que es necesario “discutir una educación sexual abierta, moderna, inclusiva”. Si tan solo su partido gobernara Tucumán desde 2003…
Siguiendo el contrapunto, el diputado afirmó que en la actualidad se contemplan “situaciones de despenalización”, en referencia al aborto no punible, y que se debería mejorar. En marzo de 2012, la Corte Suprema dictó el fallo “FAL, s/medida autosatisfactiva” para establecer los supuestos donde un aborto inducido es legal, encomendando la elaboración de una guía técnica para la atención integral de estos casos. Aunque la medida debía ser aplicada en todo el país, cada provincia definió cómo proceder.
Cuando en 2013 se discutía el pedido de un aborto no punible para una nena de 11 años que había sido violada, se cerró filas entre los poderes del Estado y la Iglesia. “Hablamos con el arzobispo y con el ministro Yedlin. El tema no se tratará en el cuerpo”, afirmó en su momento la legisladora Adriana Nájar. Hasta el día de hoy, Tucumán es una de las pocas provincias que no ha aplicado el protocolo para abortos no punibles. “Me parece que hay mucha hipocresía en este tema”, dijo Yedlin en la entrevista citada. En esto, al menos, tenemos acuerdo.
"Tampoco estoy a favor de la victimización de madres que llegan a esta opción porque no han tenido ninguna posibilidad de prevenir el embarazo", agrega el diputado. En 2014 un tribunal tucumano condenó a 8 años de prisión a Belén, una joven que concurrió con un aborto espontáneo a un hospital. “Hay que ser respetuosos de la decisión judicial”, decía el gobernador Juan Manzur cuando el movimiento de mujeres reclamaba su libertad y absolución, logradas gracias a la movilización. ¿Y dónde estaba Yedlin?
El diputado también se permitió un momento de análisis político. “Hablar de aborto, en este momento, me parece que tiene más un objetivo político de dividir las grietas en la Argentinas y quizás de un enfrentamiento con el Papa, más que realmente una tema de salud pública”, explicó. Le faltó decir que era una movida duranbarbista para tapar el malestar social abierto tras el robo a los jubilados que él mismo ayudó a aprobar.
A pesar de su profesión de médico —egresado con medalla de oro y el mejor promedio— Yedlin maquilla la realidad de miles de mujeres para no responder ante una cuestión de salúd pública. Incluso habla de tomar las mismas medidas que como ministro desalentó. A pesar de sus piruetas argumentativas no deja de ubicarse en el campo de los que amparan la clandestinidad que condena a la muerte a casi 300 mujeres por año. Como respuesta, este 8 de marzo, el reclamo por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito tomará un nuevo impulso en las calles
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