Macri confirmó ayer los lineamientos para 2017. Nada bueno para los trabajadores. La represión en AGR-Clarín, el cerco mediático y el apoyo a un conflicto testigo. El jueves, nueva jornada de lucha.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Miércoles 18 de enero de 2017
La lucha que llevan adelante los obreros de AGR-Clarín se da en el marco de las contradicciones en juego de la situación política argentina.
El segundo año de gobierno macrista comenzó instalando en el barrio de Once, en la Patagonia y en su discurso sobre Milagro Sala, una agenda política de represión. En Vaca Muerta, una perspectiva de flexibilización laboral. En los debates sobre la “inseguridad”, un discurso derechista y xenófobo de baja de la edad de imputabilidad y restricciones a los inmigrantes, para estigmatizar y redoblar el control social sobre los sectores populares. Para la alicaída economía, el plan es obra pública, siempre sospechada de corrupción, y más endeudamiento externo.
En su primera conferencia de prensa del año, brindada ayer, el presidente Macri confirmó estos lineamientos.
Cumplidas algunas metas durante su primer año de gobierno (entrega a los fondos buitre, devaluación, cambios en las retenciones, tarifazos, blanqueo de capitales), el gobierno de Cambiemos va por más, con el límite de que un creciente descontento popular podría complicarle sus planes en el año electoral.
En este marco, y envalentonados por la política oficialista, algunos empresarios aprovechan el contexto para avanzar contra los trabajadores. Así lo entendió el Grupo Clarín, que tomó el programa de flexibilización laboral de Vaca Muerta para justificar su lockout chantajista contra los trabajadores de AGR-Clarín.
La jornada de ayer fue ejemplificadora sobre quiénes apoyan los planes gubernamentales. La represión desatada contra los obreros de esa empresa, apenas minutos después de finalizada en fracaso la audiencia en el Ministerio de Trabajo de la Nación, no dejó duda alguna sobre la connivencia sincronizada entre el gobierno, las fuerzas de seguridad y el Grupo Clarín.
Vale recordar que esta empresa multimedios fue una de las que más colaboró al triunfo electoral del macrismo, y que fue beneficiada con pauta oficial por un monto de $ 600 millones en los últimos dos años.
La CGT, por supuesto, guardó silencio. Nada nuevo.
El "apagón" televisivo
Mención aparte merecen los medios de comunicación. Durante casi 48 horas desde que fue anunciado el cierre de la planta, a pesar de la ocupación de la fábrica, movilizaciones, actos y piquetes, nada salió en televisión sobre este importante conflicto.
El “apagón” televisivo fue un factor importante que le facilitó al gobierno reprimir la lucha ayer por la tarde.
Sin embargo, la resistencia de los trabajadores y un creciente apoyo de organizaciones solidarias logró que ayer a la noche comience a romperse parcialmente el cerco mediático en televisión (aunque la mayor parte de los canales continuaban en silencio), y que otros actores políticos y sindicales se sumaran a la lucha.
En la jornada de lucha del lunes y ayer en la marcha al Ministerio de Trabajo, en los piquetes y en la resistencia a la represión, los obreros fueron acompañados por su sindicato, por obreros gráficos de la ex Donnelley (Madygraf), el SITRAIC, SUTNA, SUTEBA-Matanza, AGD-UBA, SIPREBA, el Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras de la UBA, referentes de la izquierda como Nicolás del Caño, Jorge Altamira, Néstor Pitrola, Luis Zamora, Christian Castillo, Marcelo Ramal, Laura Marrone y Vilma Ripoll, entre otros. También por partidos políticos como el PTS, el PO, Izquierda Socialista y agrupaciones del sindicalismo combativo como La Marrón de estatales, 9 de abril de docentes, La Bordó de la Alimentación, La Bordó del subte, La Bordó y la Naranja del gremio gráfico, la Agrupación Marrón de Coca Cola (Pompeya), por solo nombrar algunas de las decenas y decenas de organizaciones y personalidades que apoyaron desde el primer momento a los obreros.
Ayer por la tarde, tras la represión, se sumó el importante apoyo de Madres de Plaza de Mayo con Hebe de Bonafini a la cabeza, así como de “Beto” Pianelli y Néstor Segovia del sindicato del subte y legisladores del Frente para la Victoria.
Por la noche, el canal C5N comenzó a dar cuenta de la represión. La ex presidenta Cristina Kirchner, desde las redes sociales, denunció también el accionar de las fuerzas represivas.
Tras días de intensa lucha, el conflicto daba así un salto en su repercusión pública. Sin dudas, se logró gracias a la persistencia de los trabajadores y a quienes los apoyaron desde el comienzo. Aun así, queda un duro camino por delante frente a enemigos poderosos.
Hacia una nueva jornada de lucha
La reunión de ayer en el Ministerio de Trabajo no arrojó ningún resultado positivo para los trabajadores.
El delegado Pablo Viñas denunció que “tienen que ir a buscar a la patronal de Clarín para que reabra de inmediato esta fábrica, porque el despido es ilegal, hoy se lo hemos dicho en el Ministerio de Trabajo”. También informó que “por ahora no hay siquiera una conciliación obligatoria que le ordene a la patronal que reabra las puertas de la fábrica”.
El resultado del encuentro en la cartera laboral en cierto sentido había sido anticipado por Mauricio Macri en su conferencia de prensa de ayer, cuando eludió responder una pregunta sobre el conflicto. Era un anticipo, así como una demostración más de que el acuerdo de no despedir firmado por el gobierno, los empresarios y la CGT a fines de 2016 tiene un valor nulo.
En este marco, los trabajadores se preparan para una nueva jornada de lucha el día jueves, mientras mantienen la permanencia en la planta y los piquetes.
Ayer, el plenario de delegados de la Federación Gráfica Bonaerense resolvió realizar un paro del gremio para este jueves, y se votó que no se imprima ningún producto de AGR-Clarín en otros talleres. Desde los sectores combativos del gremio se le exigió también a la conducción que el paro fuera activo mediante piquetes en las fábricas donde no se pueda garantizar el paro, pero esta moción fue rechazada por la cúpula del sindicato gráfico.
En momentos decisivos, la lucha de AGR-Clarín, conflicto testigo, necesita de la más amplia solidaridad para triunfar.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.