En el acto del PJ se encargó de resaltar la unidad hasta con “el pobre Berni”, el ex Secretario de Seguridad, responsable de las represiones a los trabajadores y sectores populares bajo el segundo gobierno de Cristina Kirchner. ¿Preparando la misma política de “seguridad”?

Larisa Pérez Abogada @Larisaperez_
Miércoles 9 de octubre de 2019 22:43
Imagen: Enfoque Rojo
El martes pasado, en la sede del PJ, Alberto Fernández le decía a los presentes “es muy importante que estemos unidos, van a ser lo imposible por dividirnos”. Les hablaba a los gobernadores del peronismo que acompañan su lista, como Gildo Insfrán o José Luis Gioja. Fueron ejemplo de cómo se aplica el ajuste y la represión en sus provincias, a gusto y medida de las patronales mineras y sojeras. Pero no sólo a ellos.
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“Hoy leí que estoy enojado con Berni, pobre, lo vi ahí” dijo Alberto. Entre las primeras filas también estaba presente el ex Secretario de Seguridad de Cristina Kirchner. “Ni me enteré que pensábamos distinto con el pobre Berni”, remató irónico el candidato presidencial.
Lo hizo para dejar claro que en materia de seguridad no tiene diferencias con quien se autodenominara “un político de derecha”. Veamos por qué Berni tiene tan bien asumido su rol y qué relación tiene con la unidad que prepara Fernández para un próximo gobierno.
Se te nota fachistoide…
Sergio Berni llegó a reivindicar haber desalojado “más de 2.500 piquetes he desalojado en 4 años”. Fue además quien ordenó las represiones a los trabajadores de Lear en el 2014, donde estuvo el famoso “gendarme carancho”, apoyando los despidos de la empresa, que se hacían con complicidad del Smata. También a los choferes de la línea 60 y, como él mismo dice, a miles de reclamos de los sectores populares. En esos casos, la respuesta del gobierno de Cristina Kirchner fue la represión y Berni fue su mano derecha.
De hecho, esta fue la política con la cual lanzó su candidatura en el 2017 reivindicando su rol bajo los gobiernos kirchneristas, que incluyó el desalojo del Parque Indoamericano (2010), represión donde tres personas fueron asesinadas por pedir tierra y vivienda.
Además, bajo la gestión macrista mostró muchos acuerdos con la política represiva. Se declaró “defensor a ultranza de las pistolas Taser”, afirmó “varias veces tuve que matar delincuentes y nunca tuve problemas” compartiendo la agenda de mano dura y gatillo fácil de Patricia Bullrich. Se sumó a la ola reaccionaria de ataque a los inmigrantes, afirmando que “estamos infectados de delincuentes extranjeros”. En los hechos, la misma línea de Pichetto, quien recientemente afirmó que hay que poner bombas en las villas.
En su momento Berni dedicó una defensa particular a Patricia Bullrich, diciendo que ella no era la responsable de las brutales represiones frente al Congreso, que tuvieron lugar cuando se votó la reforma previsional. Dentro de aquel recinto, diputados y senadores que hoy apoyan a Alberto Fernández, votaban la reforma previsional. “No importa si adelante hay uno de ISIS o una señora con un bebé” dijo el ex funcionario kirchnerista en ese entonces.
Con olor a represión…
La mención de Berni en el discurso de Fernández frente al PJ se da en el marco de la propuesta para formar un Consejo de Seguridad, en pos de abordar el problema del “delito” en su próximo gobierno. Una idea salida del presidente Trump en Estados Unidos.
A las alianzas con gobernadores y con dirigentes sindicales que fueron cómplices de hambrear y saquear al país los últimos años, a los abrazos y fotos con las cúpulas empresariales que piden reformas laborales y más beneficios aún, Fernández le suma preparar una política de “seguridad” para cuando esa contención no sea suficiente. Berni, junto con Milani, fueron dos de los ejemplos que desnudaron el doble discurso respecto las fuerzas represivas durante el gobierno de Cristina Kirchner.
Que Fernández aclare que no piensa distinto -y más aún llamarlo “pobre Berni” conociendo estos hechos y sus posiciones- es parte de aclarar la política que preparar como próximo gobierno, en medio de una crisis económica que va a implicar peores ajustes y empobrecimiento bajo el régimen del FMI, para pagar la deuda externa a costa de la vida de las y los trabajadores y sectores populares.