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Red Internacional
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Mujer Trabajadora. Astillero Río Santiago: un triunfo contra el maltrato a las mujeres

El jefe del área de Comercio Exterior maltrató y amenazó Eugenia Evrett, docente de la Escuela del Astillero. Organizada junto a sus compañeras, trabajadores y la agrupación Marrón lograron un triunfo.

Nora Buich Profesora Escuela Técnica Astillero Río Santiago

Miércoles 6 de abril de 2016

¡En Astilleros Río Santiago quien insulte, denigre o amenace a una compañera no queda impune nunca más!

El martes el técnico Daniel Mihdi (legajo 209) y Jefe del área de Comercio Exterior fue comunicado por la Gerencia de RR.HH, de la sanción de tres días de suspensión -a partir del día 8 del corriente mes- por amenazar de muerte, denigrar e insultar a nuestra compañera docente de la Escuela Técnica del Astillero Río Santiago (ETARS): Eugenia Evrett. Amenazas e insultos que profirió, además, frente a todo el equipo directivo de la escuela.

Y no quedo ahí: en los días siguientes continuó amenazando en el mismo tono a la profesora vía miembros de la ETARS, y también ante la Dirección Provincial de Educación Privada (DIPREGEP) como contó oportunamente a La Izquierda Diario en la extensa entrevista que le realizaron
El martes Eugenia fue informada de esto, sin embargo, todavía se le niega el derecho a tener una copia del escrito cuando es la implicada directa.

Un triunfo histórico

Un miembro de la escuela que se desempeñó muchos años en el área de Recursos Humanos, contó que nunca hubo una sanción por esta causa y que la última sanción que él recuerda por violencia (en general) fue porque un trabajador de convenio le dio una piña a un jefe y sólo le dieron dos días de suspensión y agregó que esto lo conseguimos "por todo lo que molestamos durante este mes y medio".

La lucha de Eugenia y de quienes la acompañamos activamente, desde la escuela y desde la agrupación Marrón, terminó con un sentido común que existe en nuestra fábrica y que lo sostiene nuestro propio sindicato que se negó a defenderla: Que un compañero o jefe puede insultar o rebajar a una mujer, total, no pasa nada.
Pero ahora sí pasó y esto tiene que ser el puntapié para dar batalla a muchos otros sentidos comunes contra nosotras que hay en la fábrica.

Por ejemplo, tenemos el derecho a tomarnos el día femenino cada mes, pero desde el año pasado muchos jefes comenzaron a quejarse de que “nos lo tomábamos para pasear” y pidieron que se saque, luego bajaron sus pretensiones, pidiendo que se controle quién aún seguía menstruando y quién no, cuando vieron que había resistencia en las trabajadoras, frenaron. Sin embargo, en el sector Comedor, mayoritariamente femenino, los jefes con amenazas les prohibieron a las compañeras que se lo tomen un lunes o un viernes como si pudiéramos explicarle a nuestro cuerpo que el “jefe se enoja” si nos duelen los ovarios cerca del fin de semana.
Otro problema son las carpetas por enfermedades laborales, como las lesiones de columna o tendinitis que no se nos respetan y los médicos nos hacen volver y aguantar en el puesto de trabajo a fuerza de inyecciones con corticoides.
La cuestión de la pornografía, que circula en los talleres por fotos, afiches en las taquillas y videos en los celulares. Sin que los compañer@s se pongan a reflexionar que idea de mujer expresan, denigradas y expuestas como objetos.

Hay mucho para hacer, por eso, necesitamos una Comisión de Género amplia, con todas las compañeras que quieran participar, independientes y de corriente políticas, en donde se pongan a discusión todos estos y otros muchos problemas que tenemos y se voten campañas y medidas a tomar contra los abusos que sufrimos. Para reemplazar esos viejos y enquistados sentidos comunes por otros en donde trabajemos codo a codo, en donde mujeres y varones seamos reconocidos por nuestras capacidades y no desplazadas o rebajadas por nuestro género y seamos compañer@s en el sentido cabal y profundo del término.

Ya vimos como no alcanza con las delegadas de género votadas en la última elección: primero, porque tres compañeras ni aún con toda su voluntad pueden por sí solas emprender semejante tarea y porque como lo demostraron en esta lucha, por mantener los pequeños privilegios que les otorga su agrupación (Lista Blanca) que es la que dirige el sindicato, fueron incapaces de estar a la altura de las circunstancias. Y terminaron dejándola sola a Eugenia.

Pero no estuvimos solas, las “5 locas” (sabemos que así nos llaman a nuestras espaldas), dentro de la fábrica contamos con los compañeros de La Marrón todo el tiempo y con compañeros y compañeras que se pusieron a nuestra disposición como las docentes de la Marrón del Suteba Ensenada.
Y fuera de la fábrica con los compañeros y compañeras de distintas dependencias estatales que nos mandaban su foto para la campaña o la adhesión al petitorio. Así como nos acompañaron en la marcha del 8 de marzo, en donde estuvimos detrás de la bandera que encabezaba la convocatoria, algo que fue un orgullo para todas nosotras.

También el asesoramiento del CeProDH y las combativas mujeres de Pan y Rosas, agrupación de la cual soy parte también.

“Si tocan a una, nos tocan a todas y nos organizamos”. ¡Eso es lo que hicimos y acá estamos!