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Red Internacional
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IGLESIA CATÓLICA. Avanza una causa por violencia de género contra el Arzobispado de Mendoza

La tercera Cámara de Apelaciones desestimó la apelación de la Iglesia, que pretendía sacar la denuncia de la justicia provincial. La denuncia es de una mujer que fue víctima de acoso por parte de curas tras exigir la separación de un diácono con el que mantuvo una relación de 15 años

Sábado 22 de agosto de 2020 00:00

Con la desestimación de la tercera Cámara de Apelaciones del pedido del Arzobispado de Mendoza para sacar la denuncia de la Justicia provincial, para llevarla al fuero federal, comenzará el primer juicio contra la Iglesia católica por violencia de género “en su modalidad institucional”.

Carlos Lombardi, abogado de la víctima, denunció que la Iglesia intentaba eludir la Justicia ante la denuncia presentada. Amparándose en el derecho canónico, una vez más, la Iglesia intentó no presentarse ante la Justicia ante denuncias de delitos como en tantos otros casos de abusos sexuales eclasiásticos. "Ellos niegan tener la obligación de cumplir con el Estado Constitucional de Derecho", explicó Lombardi.

“Debido a que nosotros planteamos la inconstitucionalidad del Código de Derecho Canónico como la del Concordato de 1976 ellos consideraron que la demanda es materia federal”, explicó en una entrevista en el diario Los Andes el abogado. "El objeto del pleito no es la inconstitucionalidad sino un reclamo por el daño que se le ocasionó a la víctima”, explicó Lombardi. Esto fue lo que reconoció la Cámara de Apelaciones al desestimar el pedido del Arzobispado. Ahora la causa volverá a la jueza de origen y comenzará el primer juicio contra la Iglesia por violencia de género en la provincia.

"La investigación que lleva a cabo el Arzobispado vulneró todas y cada una de las garantías procesales y procedimentales que puertas afuera de la institución tiene cualquier ciudadano y ciudadana"

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La denuncia es de 2018, donde una mujer denunció haber sufrido acoso institucional por parte de diversos curas ante un pedido realizado por ella para que se separara de la institución a un diácono con el que había mantenido una relación de 15 años y quien había procurado que se le practicaran dos abortos.

"Fui a ver a un abogado, para que le pidiera al Arzobispado que lo echara. Pero lo que hicieron fueron mandarme curas a mi casa varias veces para que baje el pedido de investigación. También me citaron al Arzobispado, donde me maltrataron", explicó la mujer en una entrevista a Clarín en 2019. En esa misma entrevista, el abogado habái denunciado que "María quería que hicieran una investigación y que lo expulsaran. Pero ellos no le permitieron tener abogado ni ver los expedientes. Y fueron a verla varias veces para manipularla, que es lo que siempre hace la Iglesia, tratar directamente con las víctimas para que desistan de cualquier denuncia".

Lombardi explicó que justamente fue la "investigación" de la Iglesia la que le produjo un daño a la víctima. "La investigación que lleva a cabo el Arzobispado vulneró todas y cada una de las garantías procesales y procedimentales que puertas afuera de la institución tiene cualquier ciudadano y ciudadana", explicó en una entrevista radial.

Tras la histórica condena a los curas abusadores del Instituto Próvolo, donde fueron condenados por abuso sexual contra niñas y niños sordos, la Iglesia en Mendoza nuevamente deberá sentarse en el banquillo de los acusados.