La pérdida del poder adquisitivo de jubilados, beneficiarios de AUH y pensiones no contributivas se profundizó en el gobierno de Macri. La responsabilidad de una parte del peronismo.

Celeste Vazquez @celvazquez1
Jueves 1ro de marzo de 2018

La mal llamada reforma previsional impulsada por el oficialismo, y aprobada gracias a la ayuda de un sector del peronismo, abrió la puerta para el debilitamiento de los magros haberes de amplios sectores de nuestro país que viven desde hace años bajo la línea de pobreza. Estamos hablando de más de 17 millones de personas, entre los que se encuentran los jubilados, aquellos que reciben la Asignación Universal por Hijo (AUH) y pensiones no contributivas, como las que perciben las personas con discapacidad.
En junio el aumento de estos haberes será de 5,66%, mientras que el anterior aumento fue de 5,71%. La jubilación mínima llegará entonces a $8.094, menos de la mitad de la canasta básica de los jubilados, valuada en $17.523.
Gracias a la nueva movilidad establecida por la reforma previsional, el incremento acumulado será de 11,7% mientras que con el cálculo anterior el incremento hubiera sido del 14,5%. Este brutal saqueo a los bolsillos de los sectores más vulnerados ratifica una tendencia durante los dos primeros años de mandato de Cambiemos, desde diciembre de 2015, que es el empobrecimiento aún mayor de los sectores con menos recursos.
Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), indica que “considerando el IPC-CABA (índice de precios al consumidor de la Ciudad de Buenos Aires) el haber mínimo perdió 6,8% en la comparación entre el promedio del poder adquisitivo de 2015 y el de 2016/207”. Por otro lado, en el informe también se señala que los jubilados que cobran la mínima perdieron, en el acumulado anual un total de $4.138 (en el caso de los que realizaron todos los aportes) y $4.588 (en el caso de los que no).
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De la comparación surge que, en el período que va desde noviembre de 2015 a enero 2018, mientras los haberes aumentaron en un 69%, tanto productos alimenticios como medicamentos han subido hasta casi el triple. Son los casos del aceite, que subió más del 200%, y algunos medicamentos que han aumentado entre un 75% y 173%.
Como es de esperar la pérdida de poder adquisitivo también alcanzó a los beneficiarios de la AUH y de pensiones no contributivas, que vieron como sus haberes se redujeron en proporciones similares en estos primeros años de gobierno amarillo.
La responsabilidad del peronismo
A fines de diciembre, con un Congreso militarizado y con miles de manifestantes (jubilados, trabajadores y jóvenes) enfrentando la represión, este nuevo saqueo se convirtió en ley con la ayuda de un sector importante del peronismo: gobernadores (incluida Alicia Kirchner, que gobierna y ajusta la provincia de Santa Cruz desde diciembre de 2015), senadores y diputados, como Miguel Ángel Pichetto, que definió como “ingrata” su tarea (pero la llevó a cabo igual) y Daniel Sciolli, que pegó el faltazo, favoreciendo así los planes oficiales.
Pero, el empobrecimiento de estos sectores no es nuevo. Las políticas del Gobierno nacional, campeón del ajuste y de los ataques antipopulares, han golpeado de lleno en sectores que ya venían castigados. La precaria situación de los millones de jubilados no es nueva. Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad, le relató a La Izquierda Diario que “calculamos la canasta del jubilado desde hace 10 años semestralmente y en ningún momento de esos 10 años los jubilados pudieron cubrir el 40% de esa canasta, que es muy módico, elemental”.
La antigua ley de movilidad, que comenzó a aplicarse en el año 2009, “lo que hizo fue mantener el estado de pobreza, porque hubo reajustes, pero no recomposición del haber en términos históricos. Nunca hubo, por ejemplo, cuando ingresaron las moratorias en 2005 y 2014, una redistribución de la riqueza, hubo redistribución del ingreso. Los que ganaban un poco más le terminaron pagando al resto. Esa ley dio, en términos futboleros un empate 0 a 0. Ni perdieron ni ganaron los jubilados. Ganaron en algunos años y perdieron en otros, en 2014 se perdió y muy fuertemente en 2016”, expresó Semino.
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Sobre este “empate”, entre inflación-costo de vida y haberes percibidos, se asientan las políticas de ajuste de Cambiemos, con un lógico resultado: incremento de las penurias y empobrecimiento de la vida de los que menos tienen.