Se realizó ayer en la Facultad de Psicología, con un interesante intercambio de cara al 8 de marzo y el año electoral.
Viernes 15 de febrero de 2019 13:39
Con una muy buena concurrencia de estudiantes, docentes, trabajadoras de la salud y estatales, se realizó en la Facultad de Psicología de la UNC la charla debate “Estrategias dentro del movimiento de mujeres”, organizada por Pan y Rosas y con la presencia de la legisladora del PTS-FIT Laura Vilches.
Para comenzar, Noel Argañaraz, estudiante de Historia y referente de la Juventud del PTS, hizo un recorrido por las luchas del movimiento de mujeres de Argentina en los últimos años. Marcó que hay una nueva generación de jóvenes que “pone en cuestión muy ofensivamente la decisión sobre nuestros cuerpos. No solo el derecho al aborto sino también las relaciones sexo afectivas, con nuestros padres, en los lugares de trabajo y de estudio”. Esta situación se da en una región donde se expresan fenómenos de derecha como Bolsonaro en Brasil y con una mayor injerencia del imperialismo yanqui de la mano de Trump, un empresario misógino y antimigrante.
Noel recordó una frase de la fundadora de Pan y Rosas, Andrea D’Atri, en su gira por Europa para debatir sobre las tareas del movimiento de mujeres a nivel internacional. “Ella dijo que, en la historia del feminismo, no todo es gradual. podemos pensar que la conciencia sobre los derechos de las mujeres y de la diversidad sexual es mucho mayor hoy en día que en tiempos de nuestros abuelos y abuelas, pero eso no significa que, sin la movilización y las luchas sociales, sin las acciones de quienes también están en contra del movimiento de mujeres, no puedan cambiar esos derechos”. En ese sentido, planteó que el kirchnerismo habla sacar a Macri en las elecciones como la “contradicción principal”, a la que se subordinan otras luchas, como la que desarrolla el movimiento de mujeres por todos nuestros derechos. “Desde la izquierda pensamos que las mujeres trabajadoras, las jóvenes, tenemos que construir nuestra propia herramienta política para pelear por estos derechos. No podemos ser meros votos, tenemos que ser sujetas políticas para vencer al patriarcado y al capitalismo”, agregó.
Por su parte, Laura Vilches repasó los distintos movimientos que han surgido en los últimos años a nivel internacional (inmigrantes en Latinoamérica y Europa, personas negras en Estados Unidos, chalecos amarillos en Francia, movimiento estudiantil y de mujeres en Argentina, etc.), destacando que una expresión de que, por primera vez en la Historia, la población urbana superó a la rural en el mundo. “El gran conjunto de la población es asalariada, es decir que solo tiene su fuerza de trabajo para sobrevivir. Y dentro de esa clase trabajadora, las mujeres somos el 40 %. Esa clase trabajadora está cada vez más fragmentada: entre trabajadores en blanco y en negro; entre contratados, tercerizados y los ‘colaboradores independientes’ de las aplicaciones como Rappi, Glovo y otras; entre hombres y mujeres; nativos y extranjeros”.
Mientras se da esta situación, hay una minoría que insiste en que la clase obrera no existe y que el socialismo fracasó, como demuestra la serie rusa sobre el revolucionario León Trotsky. “Nos hacen creer que las luchas de cada uno de estos movimientos tienen que ir separada, que no tenemos que unirnos, porque si se diera esta unión, sería peligroso. Cuando pensamos las estrategias del movimiento de mujeres, tenemos que tener en cuenta esto”, planteó la legisladora.
A continuación, Laura nombró algunas estrategias dentro del movimiento feminista. El feminismo interseccional, por ejemplo, plantea que las problemáticas de género, de etnia, de raza, de ubicación geográfica, se cruzan. Eso deriva en que las mujeres pobres, negras y migrantes tienen que organizarse de manera separada a las blancas, universitarias y nativas. Otros sectores dicen que el género es la división principal y, por lo tanto, que los hombres no pueden acompañar la lucha por nuestros derechos. Algunas llevan este punto de vista al extremo de plantear que no es una cuestión de género sino de sexo biológico, entonces las compañeras trans tampoco pueden participar de nuestras luchas. Estas perspectivas, en última instancia, perpetúan la división que quiere imponer el capitalismo.
La contracara de estas perspectivas es la “sororidad”, palabra muy utilizada por diputadas que votaron por el aborto legal, pero que, al mismo tiempo, aplican el ajuste de Macri desde hace más de tres años. “Si pensamos de esta manera, tenemos que festejar que algunas mujeres llegaron a las cúpulas del poder político y económico, como Angela Merkel y Cristina Fernández. O como Christine Lagarde, que dirige uno de los organismos más poderosos del mundo, que implementa políticas que hunden en la miseria a millones de personas, la mayoría mujeres. Lo hacen para que perdamos de vista que la mayoría de la población mundial es trabajadora y la mitad somos mujeres, y pongamos por delante los proyectos políticos que nos proponen”, explicó Laura.
Adentrándose en la discusión política que implican todas estas estrategias, la legisladora objetó la idea de que, si gana Cristina Fernández, las mujeres estaremos en mejores condiciones para pelear por el derecho al aborto, recordando que la actual senadora llamó a no enojarse con la Iglesia, que había militado en contra de ese derecho, y convocó a unir pañuelos verdes con pañuelos celestes. Por otro lado, en los doce años de gobiernos kirchneristas, el aborto legal nunca se aprobó, cuando tenían mayoría parlamentaria.
“No hay ingenuidad en quienes llaman a poner por delante el ajuste de Macri y dejar a un costado nuestros derechos como mujeres, como si no fueran importantes. Tenemos que pelear integradamente por nuestros derechos como mujeres, contra un patriarcado que implica todas las formas de violencia contra las mujeres, pero también contra nuestras condiciones de precariedad absoluta como trabajadoras en los lugares de trabajo, por las tareas domésticas. Somos todas trabajadoras. Algunas, por conquistas históricas, tenemos sindicatos a quienes también tenemos que exigir que peleen por nuestros derechos y llamen a un paro general este 8 de marzo. La pelea por la recuperación de los centros de estudiantes también es central”.
Por último, Vilches planteó que estas problemáticas cobran mucha importancia en este año electoral. “Las mujeres podemos luchar muchísimo, pero ¿vamos a votar a quienes dicen que no hay que enojarse con la Iglesia, a quienes dicen que no hay que romper con el FMI, a quienes no aprobaron el derecho al aborto? ¿O vamos a apostar por una perspectiva política como la que levanta el Frente de Izquierda, para cuestionar radicalmente las ganancias capitalistas y las miserias y opresiones a las que nos condena este sistema? Vamos a levantar esta discusión en las elecciones, para fortalecer las bancas que tenemos en el Congreso para esta perspectiva. Queremos discutir la falsa dicotomía que nos quieren imponer entre Macri y el kirchnerismo, para fortalecer esa perspectiva política que se nutre de la militancia cotidiana en los lugares de trabajo y de estudio y que pretende unir lo que ellos dividen y pensar un plan para vencer”.
Luego de finalizar la charla, se abrió un debate en el que se intercambiaron ideas sobre cómo pensar el paro del 8 de marzo y cómo llevar estos planteos a los lugares de trabajo y estudio, para fortalecer la pelea por todos los derechos de las mujeres, los trabajadores y la juventud.