×
×
Red Internacional
lid bot

OPINIÓN. Chubut: ajuste y represión en medio del silencio de (casi) Tod☀s

El Sur y la política nacional. Un candidato, 24 gobernadores, demasiados silencios. Un laboratorio de ajuste y de resistencia.

Eduardo Castilla

Eduardo Castilla X: @castillaeduardo

Sábado 21 de septiembre de 2019 10:11

“A la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos”.
El Sur, Jorge Luis Borges

Alberto Fernández ni siquiera se tomó el trabajo de borrar el tuit. A tres meses de aquella elección provincial, el gobernador al que felicitó públicamente sufre el escarnio público. Las broncas, además de acumularse fronteras adentro de aquel territorio en el sur nacional, se expanden a lo largo del ancho mapa de la Argentina.

La enorme lucha que protagonizan hace casi tres meses estatales y docentes, logró un apoyo notorio en la población. Ni las campañas mediáticas ni las amenazas represivas logran resquebrajar la simpatía que irradian petroleros, camioneros, estudiantes y comerciantes, hacia quiénes enfrentan el ajuste.

Te puede interesar: Chubut: nueve semanas de lucha contra el ajuste de Arcioni, Macri y el FMI

La bronca se agigantó a inicios de esta semana. Creció, tomó cada ruta y cada camino. Cruzó los cientos de kilómetros que separan ciudades en el sur nacional. La muerte de Jorgelina y María Cristina catalizó el descontento. Las lágrimas se mezclaron con las llamas. El “Fuera Arcioni” pasó de boca en boca, creció.

Te puede interesar: Masivas marchas en Chubut: por Jorgelina y María Cristina, contra el ajuste de Arcioni

El gobernador también ganó adversarios más allá de las fronteras provinciales. Su figura resultó execrada cuando anunció la aspiración de cobrar más de $ 300 mil por mes. El escarnio fue nacional. Hasta la gran corporación mediática se vio obligada a criticar la ausencia de timing por parte de un funcionario que incumple sus deberes de. Lejos de sonrojarse, Arcioni defendió el pedido.

Te puede interesar: $ 300.000: el escandaloso sueldo que pide Arcioni mientras no les paga a las maestras

El mandatario peronista desnudó aún más su pertenencia a una casta política que se enriquece garantizando los negocios del gran empresariado. En su caso de petroleras, metalúrgicas, empresas pesqueras y demás. La casta política de los Macri o Marcos Peña, que cobran alrededor de $ 200 mil. La misma que integran diputados, senadores y jueces, plagada de beneficios y dietas suculentas. Una casta antipopular por dónde se la examine.

Hermético silencio

Ni la represión de la Policía provincial, ni las patotas sindicales, ni las muertes de Jorgelina y María Cristina. Nada logró romper el hermético silencio que sostienen los principales referentes del Frente de Todos sobre lo que ocurre en Chubut. Los dos meses de conflicto parecen impotentes para conmover a quienes se presentan como la oposición a las políticas de ajuste macristas.

Las principales voces peronistas callaron ante los hechos de Chubut. Se convocaron a un silencio atronador ante el ajuste y la represión de uno de los suyos. No resulta difícil imaginar lo que dirían si esto ocurriera en una provincia gobernada por Cambiemos. Pero a la hora de las críticas, parece ser que hay ajustes...y ajustes.

Ese silencio es compartido por el conjunto de las conducciones sindicales, aquellas que han hecho de la tregua ante el ajuste su modo de vivir.

Razones son lo que sobran para explicar el silencio de Alberto Fernández. Contabilicemos solo dos.

Te puede interesar: El silencio es complicidad: por qué Alberto Fernández no habla de la crisis en Chubut

En primer lugar, la alianza constituida -de hecho y de derecho- entre la mayoría de los gobernadores y el candidato presidencial. En el equilibrio interno de esa coalición inestable llamada Frente de Todos, Alberto Fernández se mueve hacia el horizonte de moderación que representan los mandatarios provinciales. Su leitmotiv reza que gobernará junto a ellos y ellas.

La gobernabilidad, atributo tan caro al poder del gran capital, es el fuerte de quienes gobiernan los distritos subnacionales. Los cuatro años de gestión macrista lo demuestran. Sin su aval explícito, no hubieran sido posibles múltiples políticas de ajuste. Traigamos a la memoria solo una: la reforma previsional, votada entre balas de goma y gases lacrimógenos.

A la hora de contabilizar las razones del silencio, súmese las perspectivas que se abren para el país hacia 2020. El Frente de Todos, como ha repetido hasta el hartazgo, honrará la ilegítima deuda externa. Propondrá, según dice, una “dura” negociación”. Nada indica que la misma arribe a buen puerto. Como señaló la investigadora Noemí Brenta este miércoles en Reperfilando, la historia de las relaciones con el FMI aleja esa promesa de la realidad.

Te puede interesar: [Video] Reperfilando: ¿qué hacemos con el FMI?

Laboratorios de ajuste y resistencia

Como tantas veces en la historia nacional, el sur muestra coordenadas, orienta. El ajuste que implementa Arcioni y el rol de la que cumple la burocracia sindical de petroleros marca una impronta. El peronismo chubutense anticipa, a su modo, lo que puede ocurrir a nivel nacional.

Sin embargo, en el laboratorio sureño de despliegan también las tendencias de la lucha de clases, de la resistencia a las políticas de ajuste. En el listado de acciones que marcan esa resistencia hay que señalar el masivo paro; el cuestionamiento a grandes empresas como Aluar o las petroleras; los cortes de ruta y el desafío a la represión estatal. Esa dinámica de lucha debe ser difundida, propagandizada, tal como lo hemos venido haciendo en La Izquierda Diario.

A nivel nacional, el potente silencio del kirchnerismo contrasta vivamente con el discurso y el accionar de las fuerzas que componen el Frente de Izquierda Unidad. Este jueves, repitiendo un gesto de solidaridad obrera, los docentes y las docentes agrupadas en el sindicalismo combativo volvieron al Obelisco y la Casa de Chubut en Buenos Aires. La acción tomó cuerpo y se repitió en otras ciudades del país.

En aquel laboratorio del sur nacional se juegan parte de las fichas del futuro. Se trata de aportar, activamente, al triunfo de esta pelea.


Eduardo Castilla

Nació en Alta Gracia, Córdoba, en 1976. Veinte años después se sumó a las filas del Partido de Trabajadores Socialistas, donde sigue acumulando millas desde ese entonces. Es periodista y desde 2015 reside en la Ciudad de Buenos Aires, donde hace las veces de editor general de La Izquierda Diario.

X