A días de que el gobierno nacional anuncie las medidas ante la pandemia, la situación en Rio Negro para los y las trabajadoras de la fruta se agudiza.
Martes 17 de marzo de 2020 16:32
Quedarse en cuarentena por el coronavirus no es una opción para las trabajadoras, que tienen que seguir produciendo porque los galpones de empaque “no toleran la ausencia de las obreras” ya que esto les generaría una pérdida de ganancias, algo inaceptable para las empresas que día a día demuestran el desprecio por la vida de sus empleadas. Haciéndoles trabajar en condiciones insalubres, explotándolas, generándoles problemas de salud y luego poniéndoles trabas cada vez que alguna necesita presentar certificado médico por afecciones que el mismo trabajo les causó.
Una vez más la respuesta es que los de abajo paguen la crisis. Para esto mantienen trabajadores y trabajadoras “en negro” (algo muy común para los galpones de empaque) y les hacen firmar la finalización de temporada a aquellas que están en blanco. Así, pasan de trabajar mensualmente a trabajar por día y, en el caso de tener que frenar la actividad de un día para otro, no pagan licencias.
Todo esto, por supuesto, es avalado por la conducción del S.O.E.F.R. de Río Negro y Neuquén (hasta hace un tiempo con Rubén López a la cabeza y hoy al mando de Marcos Bielma), que luego de elecciones fraudulentas sigue entregando al conjunto de las y los trabajadores mientras ellos gozan de total impunidad. Mientras galpones cierran dejando familias en la calle, ellos se limitan a entregar bolsones con comida y pagarles miserias a algunos, aprovechándose de su situación de extrema vulnerabilidad, para que voten sus listas.
La clase obrera en los galpones de empaque tiene rostro de mujer
Aquellas sostenes de hogar que a los 40 años e incluso menos ya sienten en el cuerpo las consecuencias de su trabajo, que trabajan hasta 9 horas diarias para poner un plato de comida sobre la mesa y luego vuelven a sus casas para continuar con las tareas del hogar teniendo niñes y a veces ancianos a cargo, son las que no pueden elegir quedarse en sus casas y si la empresa decide cerrar momentáneamente, las que se quedan sin goce de sueldo.
Las medidas que planteó el gobierno dejan a su suerte a miles de mujeres trabajadoras, y el sindicato colabora. No están pensando en cómo dar una verdadera respuesta a las problemáticas de las y los trabajadores. No alcanza con sugerir a los empleadores privados que apliquen las medidas anunciadas para el sector público; las empresas se siguen llenando los bolsillos a costa de nuestra salud. Si no se prohíben los despidos y las suspensiones y se garantizan salarios igual a la canasta familiar, las medidas tomadas no alcanzan a millones.
Por eso la salida es la auto organización de las y los trabajadores para garantizar que se apliquen los protocolos y la conformación de comisiones de seguridad e higiene en cada lugar de trabajo que realmente garanticen medidas concretas para el beneficio del conjunto de la clase trabajadora.