Acusó un clima de “intimidación política”, “judicialización de la campaña”. En el medio olvidó varias cuestiones de su gestión.
Martes 10 de octubre de 2017 12:53

Cristina Fernández, expresidenta de la nación y actual candidata a senadora nacional por Unidad Ciudadana brindó este mediodía una conferencia de prensa. La misma tuvo lugar en el Instituto Patria, en la Ciudad de Buenos Aires. Por primera vez CFK aceptó responder las preguntas de los periodistas.
La exmandataria llevó adelante una fuerte crítica hacia el Gobierno de Mauricio Macri y, en especial, hacia el juez Claudio Bonadio. Este magistrado la llamó a indagatoria el próximo 23 de octubre. Eso ocurre en el marco de la causa abierta por la denuncia del fallecido fiscal Alberto Nisman por presunto encubrimiento en el atentado de la AMIA.
La actual denunció el ajuste en curso y luego se refirió a lo que definió como un “grave deterioro democrático de la realidad argentina”.
Allí mencionó, entre otras cosas, la detención de Milagro Sala, el control de datos informático que se pasará a la órbita del jefe Gabinete nacional y la actuación del Gobierno nacional en el caso de Santiago Maldonado.
Estas denuncias que se ajustan a la realidad dejan de lado que varias de esas cuestiones ya podían verse durante su gestión. Por solo citar un ejemplo, la exmandataria criticó los mecanismos de espionaje existentes y señaló “no puede de dejar de recordar esa película llamada La vida de los otros”.
Sin embargo, durante su gestión el espionaje estatal fue denunciado en múltiples ocasiones. Una de las mismas fue la del Proyecto X, sistema desarrollado para espiar y criminalizar a las organizaciones obreras, populares y la izquierda.
Ya en la ronda de preguntas, al ser consultada sobre la Masacre de Once, la expresidenta directamente eludió responder. Será “la Justicia la que determine las responsabilidades”, afirmó. Hace pocas semanas había señalado en una entrevista que el “Estado no era responsable”. Sin embargo, el primer juicio sobre esa masacre determinó la responsabilidad de los funcionarios estatales y del empresario a cargo.
Las críticas de la expresidenta estuvieron fuertemente direccionadas hacia el juez Bonadio, al que definió como el “más desprestigiado de la Argentina”. Sin embargo, a la hora de explicar porque no había sido desplazado en los años en que el kirchnerismo pudo hacerlo por medio del Consejo de la Magistratura, la expresidenta solo se excusó.
Recién en los últimos años de la gestión kirchnerista, el oficialismo intentó alguna modificación parcial y limitada sobre los privilegios de la casta judicial. Hasta ese entonces se dedicó a negociar con un Poder Judicial que era oficialista en ese entonces como lo es hoy.