El vicegobernador Jaldo junto a legisladores de diferentes bloques recibieron a los grupos fundamentalistas que se oponen al derecho al aborto. La Iglesia unida al Estado contra las mujeres.
Martes 20 de marzo de 2018

En el día de ayer, la Legislatura volvió a abrirle las puertas a los sectores oscurantistas y reaccionarios de la Iglesia Católica. Con la presencia del vicegobernador Osvaldo Jaldo se lanzó oficialmente la “Semana del niño por nacer” con la presencia de los grupos fundamentalistas nucleados en “la campaña del Bebito” contra el derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Junto a Jaldo estuvieron legisladores de diferentes bloques como Raúl Albarracín, Ariel García (UCR), el oficialista Kelo Dip y el hasta ayer bussista Claudio Viña.
Este lanzamiento sirvió como tribuna para la cruzada que estos sectores emprenden contra el derecho de las mujeres a decidir. Luego de las enormes movilizaciones en todo el país durante el 8M -donde un reclamo central fue el derecho al aborto-, estos sectores promueven como cada año una movilización organizada por la Iglesia para el próximo 25 de marzo, el denominado “día del niño por nacer”.
“Una vez más, nosotros nos sentimos orgullosos porque éstas Jornadas se realicen en éste Poder, tal como sucedió el año pasado. Este es un año donde a nivel nacional se debate la despenalización del aborto y creo que tenemos que trabajar juntos y salir con mucha fuerza desde la provincia de Tucumán, a defender la vida. Yo creo que los partidos políticos deben ser invitados a participar de las Jornadas e invitados a acompañar este tipo de iniciativas, y así fijar una posición conjunta de todos los parlamentarios a nivel nacional, que representan a Tucumán”, sostuvo Jaldo reafirmando las posiciones que ya habían adelantado diputados, senadores y el gobernador Juan Manzur.
Desde hace años la Legislatura actúa como una sucursal de los intereses de la cúpula eclesiástica. Desde hace una década cajonean la adhesión a las leyes de de educación sexual integral (N° 26.150) y de salud sexual y procreación responsable (N° 25.673); en 2013 se negó a la aplicación del protocolo para abortos no punibles; el año pasado se cajoneó el cupo laboral trans por una maniobra del legislador Albarracín (organizador de estas jornadas) con el apoyo del oficialismo.
El movimiento que pelea por educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal, seguro y gratuito para no morir debe tomar con fuerza la consigna de la separación de la Iglesia del Estado. La unión de la Iglesia y el Estado (con un financiamiento millonario) sólo sirve para sostener una ideología reaccionaria enemiga de los derechos de las mujeres y la diversidad sexual. Ayer esos enemigos se reunieron en la Legislatura tucumana.
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