Hacia el XXX Encuentro Nacional de Mujeres La Izquierda Diario entrevistó a Alicia Navarro Palacios, secretaria de DD.HH del Sindicato Ademys, militante de la agrupación Pan y Rosas.
Nos cuenta cómo es la participación de las mujeres en el sindicatos. Nos transmitió qué peleas dan desde su organización para promover la participación de cada vez más compañeras en la vida sindical.
¿Cómo es la participación de las mujeres en los sindicatos hoy?
Desde sus orígenes el movimiento obrero combativo, y las mujeres como parte de él, han luchado contra las burocracias sindicales, han combatido también el machismo de sus propios compañeros enseñándoles que juntos es la pelea, poniendo en pie comisiones de mujeres; han luchado para poder sindicalizarse, han peleado su lugar en las asambleas y para que su voz sea escuchada, han organizado juegotecas para que sus hijos puedan jugar mientras ellas luchaban o desarrollaban su actividad sindical. Las mujeres se incorporaron a lo largo de la historia al mercado laboral producto de crisis económicas y guerras. En Argentina, por ejemplo, la participación femenina en la población ocupada alcanzó un promedio de 41,5% en la última década. Sin embargo, esto no se reflejó en el avance en sus derechos laborales ni en su participación en la vida sindical. Esta contradicción entre la creciente feminización del trabajo y la escasa participación de las mujeres en los sindicatos es es lo que se pretendió subsanar con la Ley N° 25.674 de cupo sindical femenino sancionada en el 2002, luego de la crisis de 2001. Este no es un objetivo en sí mismo, sino más bien una medida que permite ampliar la posibilidad de participación de las mujeres. Sin embargo, varios años luego de sancionada la ley en Argentina, los datos de una investigación realizada por el Instituto de la Mujer de la CGT, arrojan que de un total de 1448 cargos sindicales sólo 80 son ocupados por mujeres. De éstos, 61 se corresponden con cargos de vocalías o de revisiones de cuentas. En 25 sindicatos, las mujeres no tienen ninguna representación. Sin embargo, hay quienes aún hoy sostienen que esta medida no es necesaria y que nada impide a las mujeres participar de la vida de los sindicatos, sino más bien que se debe a un "desinterés". Contanos, ¿cómo es la participación de las mujeres en Ademys?
Mirá, nosotras (las mujeres) somos mayoría en el gremio docente y esto tiene que ver precisamente con lo que se denomina la feminización de ciertos trabajos: son el caso de las maestras, enfermeras, trabajadoras domésticas, ya que realizamos tareas que socialmente están asociadas a los roles fijados para las mujeres: enseñar, cuidar, curar, limpiar. Por eso somos casi el 80% de mujeres en el gremio aunque en los últimos años ha aumentado la composición masculina. En el sindicato la composición de afiliadas es muy similar. ¿Se promueve desde el Sindicato la participación de las mujeres?
Sí, este es un sindicato democrático, antiburocrático y de lucha, compuesto por agrupaciones que defendemos los derechos de las mujeres. Desde el 2009, pusimos en pie la Comisión de Mujeres Trabajadoras de la educación, ante un caso de una alumna desaparecida bajo una red de trata. Ahí como maestras y como militantes por los derechos de las mujeres dimos una gran batalla junto a otras compañeras, incluso hacia la UTE, sobre qué rol podían y debían jugar los sindicatos ante casos como estos. Fue una gran experiencia de lucha y organización ya que la niña finalmente apareció. Desde ese momento sostuvimos esa comisión junto a otras agrupaciones y hemos desarrollado campañas ligadas a los derechos de las mujeres, impulsado la participación de docentes, auxiliares, trabajadoras de cocina y madres en los Encuentros Nacionales de Mujeres, promoviendo talleres y debates en las escuelas, participando de movilizaciones unitarias, etc. Este año por ejemplo se votó a instancias nuestras en la primer asamblea del año, la compra de una juegoteca para que funcione en el sindicato cada vez que haya plenarios o actividades y así las compañeras puedan acercarse con sus hijos sin sentir que eso es una limitación para poder participar. Muchas veces sucede que aunque sean menos, los varones son los elegidos delegados, porque sus propias compañeras opinan que ellos tienen “más tiempo” para ocuparse de estas tareas. Nosotras desde Pan y Rosas damos batalla día a día para combatir y desnaturalizar la opresión de género que muchas veces nos lleva a pensar que “no podemos” por la casa, los hijos, etc. Cuestionamos que esas tareas tengan que recaer siempre sobre nosotras y luchamos contra esa doble opresión que sufrimos por ser mujeres y trabajadoras. ¿Qué se proponen con la reforma del Estatuto del Sindicato?
El proceso de reforma del Estatuto es muy importante para nosotras. Nos referenciamos en uno de los primeros sindicatos recuperados luego del 2000, el Sindicato Ceramista de Neuquén. Ellos fueron de los primeros en reformar su estatuto y en incorporar un piso de cupo femenino en un gremio esencialmente masculino. Como te decía antes, la docencia es un gremio de alta composición femenina, creemos que eso tiene que estar contemplado en el estatuto de cualquier sindicato, y más aún de los que nos reivindicamos clasistas. Desde que hemos recuperado el sindicato en el 2013, parte de nuestro programa por ejemplo fue la creación de una Secretaría de la Mujer. Hoy tenemos una Comisión de Mujeres pero su continuidad depende de aquellas agrupaciones o afiliadas que quieran sostenerla o no; en cambio, al existir una secretaría específica, la cosa cambia, y es responsabilidad de la comisión directiva tomar esta tarea. Pero por otro lado, así como te menciono todos los avances en relación a la participación de mujeres, hay peleas importantes por llevar adelante aún. Por ejemplo, la composición de la comisión directiva hoy es dos tercios masculina, en un gremio donde claramente es a la inversa. Eso habla de que aún falta. Por eso, y como parte de la perspectiva que venimos marcando por aumentar la participación de mujeres en el sindicato, proponemos como parte de la reforma del estatuto aumentar el cupo femenino dentro de la comisión directiva, es decir, promover que más compañeras sean parte de la directiva y de los máximos cargos del sindicato, como los cargos de Secretario/a general y adjunto, y que, por ejemplo sea equitativa la composición a la hora de ir a negociar a una mesa salarial con el Ministerio. Eso hoy es una rareza en cualquier mesa de negociación. Tenemos por delante un escenario de mayor ajuste y crisis. Sabemos que las mujeres llevamos la peor parte en estos casos, así que cuanto más organizadas estemos, mejor vamos a poder dar batalla junto a nuestros compañeros. Ese es nuestro desafío.