El tarifazo podría llegar a la Corte Suprema. La protesta de la semana pasada mostró la bronca y las fuerzas para luchar. Las cúpulas sindicales en tregua cuando hace falta un paro nacional.

Fernando Scolnik @FernandoScolnik
Miércoles 20 de julio de 2016
Después de la masiva protesta del pasado jueves contra el tarifazo, que se sintió con cacerolazos, ruidazos, concentraciones y marchas en todo el país, hoy los ojos de millones se posan sobre el Poder Judicial.
Efectivamente, la Sala II de la Cámara Federal de La Plata habilitó este lunes la feria judicial para tratar el planteo de apelación que el gobierno nacional realizó contra el fallo que había frenado el aumento en la tarifa del gas.
De esta manera, la Cámara podría resolver a finales de la semana próxima, o los primeros días de agosto, si hace lugar a la apelación del gobierno y, en ese caso, remitir a la Corte Suprema de Justicia el expediente para que defina sobre la constitucionalidad del aumento de gas.
El alivio que millones sintieron con la suspensión del tarifazo de gas pende entonces de un hilo al estar sujeto en las próximas semanas a las decisiones de una casta judicial cuyos miembros no fueron elegidos por el voto popular, sino que están íntimamente ligados al poder político de los partidos tradicionales. Sin ir más lejos, los nuevos jueces de la Corte Suprema fueron nombrados por el propio presidente Macri en acuerdo con el mismo Senado que vota los planes de entrega y ajuste, como en el caso de los fondos buitre.
El destino de los tarifazos que afectan la vida de millones no puede quedar en estas manos. Más aún porque los aumentos en los servicios públicos no han terminado: en los próximos días aumentará el valor del pasaje de subte, mientras que comienzan a discutirse nuevos incrementos en distintos rubros para principios de 2017.
Un planteo para continuar la pelea
La protesta del pasado jueves demostró que la bronca popular es grande, y hay fuerzas para salir a luchar.
Sin embargo, el presidente Macri y sus ministros se siguen burlando de los padecimientos de millones: el lunes durante un evento en el Centro Cultural Kirchner, el primer mandatario dijo que “no hace suficiente frío acá adentro”, mientras que ayer su ministro Oscar Aguad intentó torpemente convencer de que los tarifazos son muy buenos porque tras ellos vendrán inversiones y un “derrame de riqueza”.
Sus declaraciones demuestran que para ellos el plan de ajuste sigue plenamente en pie, a pesar de las protestas. Es necesario entonces redoblar las medidas de lucha para ganar, hasta anular los tarifazos, sin aceptar tampoco la burla del “tope” de 400 %.
La izquierda apoya y participa de todas las manifestaciones contra el tarifazo, a la vez que plantea dentro del movimiento una perspectiva para que la lucha triunfe.
El #Ruidazo fue un primer paso para salir a enfrentar los tarifazos. Como dijo Nicolás del Caño, presente en el Obelisco durante la protesta, “la única forma de torcer la voluntad antipopular del Gobierno y sus tarifazos es con la lucha en las calles”, perspectiva que el ex candidato presidencial de la izquierda propuso profundizar mediante un paro nacional.
Efectivamente, ante la decisión del gobierno de mantenerse firme con los tarifazos, es necesario poner en juego la fuerza de millones de trabajadores que mediante un paro nacional con movilización en las calles puedan paralizar el transporte, la producción, el comercio y todas las ramas de la economía, para iniciar un plan de lucha contundente hasta derrotar los aumentos y el plan de ajuste, que es a la clase trabajadora a la que afectan en primer lugar.
El macrismo sabe dónde está el peligro, y por eso desde el comienzo de su gobierno buscó un pacto con las cúpulas de las centrales sindicales. Si a pesar del gran descontento popular el gobierno puede seguir adelante con su plan de ajuste, se debe en gran parte al rol de la burocracia sindical que ha dejado pasar más de 100.000 despidos, la entrega a los fondos buitre, una escalada inflacionaria, el veto a la ley antidespidos y todos los tarifazos, sin llamar a un solo paro nacional. A cambio, se negocian a espaldas de los trabajadores el manejo millonario de los fondos de las obras sociales y otras prebendas que obtienen estos dirigentes enriquecidos.
Por parte de los principales dirigentes de la oposición, tanto del kirchnerismo y otros sectores del peronismo, así como del massismo y figuras como Stolbizer, solo hacen demagogia contra los tarifazos pensando en sus posibilidades electorales para el 2017. Quieren capitalizar en votos el descontento, pero no derrotar el ajuste. Sus intereses son muy distintos a los del pueblo trabajador.
En el caso del kirchnerismo, es muy claro el doble discurso de sus dirigentes, que desilusionaron a millones no sólo con los escándalos de corrupción, sino también por su rol en la oposición al macrismo. Sin rastros de la “resistencia con aguante”, Cristina Kirchner volvió a Santa Cruz, mientras que los referentes de su espacio no fueron vistos en el #Ruidazo, y los dirigentes sindicales afines no llaman a medidas de fuerza contra el tarifazo, por no mencionar las propias políticas de ajuste que aplica esta fuerza política en Santa Cruz o Tierra del Fuego. Más aún, desde el Frente para la Victoria nada quieren saber con el proyecto del Frente de Izquierda para investigar qué hicieron las empresas privatizadas con los subsidios millonarios que recibieron por parte de los gobiernos kirchneristas durante más de una década.
A pesar de todos ellos, son millones los que se oponen al macrismo, y su bronca se sintió representada en los miles que salieron contra el tarifazo en todo el país.
En este marco, desde la izquierda se plantea la necesidad de desarrollar esa fuerza hasta el final, participando e impulsando cada protesta contra el tarifazo, y aprovechando también cada acción en las calles para levantar una voz que exija a las centrales sindicales un paro nacional para enfrentar el ataque, planteando una perspectiva realista para triunfar.
Los sindicatos y comisiones internas independientes, siguiendo el ejemplo de los SUTEBA opositores de La Plata y Matanza, deben reagruparse para levantar con más fuerza esta exigencia a los grandes sindicatos y centrales.
Las organizaciones de izquierda deben impulsar este reclamo. Como los dirigentes sindicales están en la tregua, la pelea por esta perspectiva ayudará a fortalecer las alas antiburocráticas y combativas en cada gremio. En especial, hay que hacer fuertes exigencias en aquellos sindicatos que se presentan como distintos de las burocracias más enquistadas, pero están dejando pasar el ajuste, tales como el SUTEBA de Baradel, el sindicato del subte o Iadarola y Marín en FOETRA.
En estas peleas, en las próximas semanas se definirá el futuro de los tarifazos, y también se templarán nuevas fuerzas para poner en pie una alternativa en los sindicatos contra la tregua de las centrales sindicales.

Fernando Scolnik
Nacido en Buenos Aires allá por agosto de 1981. Sociólogo - UBA. Militante del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001.