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Red Internacional
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El gobierno K: un legado derechista para las mujeres

Andrea D'Atri

Andrea D’Atri @andreadatri | Diputada porteña PTS/FIT

Martes 10 de febrero de 2015

A un mes del Día Internacional de las Mujeres, el gobierno se vio obligado a aceptar la renuncia de un violador que cumplía funciones nada menos que en la Secretaría de Derechos Humanos. Se trata de Carlos García Muñoz, quien antes de obtener un cargo en el Ministerio de Justicia de la Nación, estuvo preso durante diez años en Barcelona, condenado por haber agredido con una navaja y violado a su ex pareja, en presencia de sus hijos.

Aunque en el gobierno hubo silencio sobre la noticia, García Muñoz no era un empleado desconocido para los altos funcionarios ni para la misma Cristina Kirchner, ya que recorría el país dando testimonio de su historia como ex detenido-desaparecido durante la última dictadura militar, en el centro clandestino conocido como Mansión Seré, del cual escapó –suceso que fue llevado a la pantalla por Adrián Caetano, en su film Crónica de una fuga. Además, era asesor de la Dirección de Gestión de Políticas Reparatorias, donde se analizan los pedidos de indemnización de los exiliados durante la dictadura, es uno de los militantes de la agrupación kirchnerista Descamisados, que apoya la precandidatura de Agustín Rossi y ha compartido escenario en numerosos actos políticos con la presidenta.

Mientras tanto, la ex legisladora y ex titular del INADI, María José Lubertino, que simpatiza con el gobierno, desde su cuenta de Twitter lanzó: “cuando alguien cumple condena, tiene derecho a reinserción social y laboral”. Claro, lo que no es lo mismo que un violento machista, que violó a una mujer, sea nombrado como funcionario de la Secretaría de Derechos Humanos, recibiendo honores de la presidenta. ¿O sí?

Una ironía del fin de ciclo del gobierno que durante casi quince años se valió del doble discurso para recomponer las instituciones de un régimen en crisis, consiguiendo que hoy haya un genocida como jefe de las Fuerzas Armadas, que las fuerzas represivas del Estado estén apostadas en los barrios más pobres del área metropolitana, que tenga un récord histórico de jóvenes pobres asesinados por el gatillo fácil policial, que se destape la cloaca de los servicios de inteligencia, que patotas afines de la vieja burocracia sindical sigan actuando al servicio de empresas multinacionales y contra los trabajadores, etc. Un régimen derechizado que este año se prepara para ir a las urnas, con presidenciables también derechistas.

¿Y los derechos de las humanas?

Después de tres gobiernos kirchneristas –dos encabezados por una mujer-, en Argentina una mujer es asesinada cada 30 horas. Los femicidios son cometidos por hombres que, en la gran mayoría de los casos son parejas o ex parejas de la víctima, como el kirchnerista García Muñoz.

Cada 5 minutos, nace un bebé cuya madre es menor de 19 años, es decir, que anualmente, más de 100 mil niñas y adolescentes son madres en Argentina. Y aunque debiera regir la ley de educación sexual integral, 1 de cada 5 adolescentes la desconoce, esencialmente, porque su aplicación está sujeta al libre criterio de funcionarios y directivos. Mientras tanto, los "señores feudales" enquistados en el poder no se privan de hacer fiestas con las hijas del pueblo pobre, como el intendente kirchnerista Mazzone, de Salta; incluso cometiendo crímenes impunes, como el de Paulina Lebbos, en la provincia de Tucumán, gobernada por el kirchnerista Alperovich.

En el país, son casi 300 las mujeres que mueren por las consecuencias de los abortos clandestinos. Pero a pesar de que la legalización es apoyada por la mayoría de la población, el gobierno kirchnerista ha bloqueado el proyecto en el Congreso, impidiendo el quórum y pactando con sectores de la derecha para evitar que avance un dictamen favorable. Y las niñas y mujeres que han sido violadas ni siquiera pueden acceder al aborto no punible que rige en nuestra legislación, por impedimento de gobiernos provinciales derechistas de la oposición, pero también del oficialismo, como es el caso de los kirchneristas Gioja de San Juan, Urtubey de Salta, y otros.

Más de 600 mujeres están desaparecidas, secuestradas por las redes de trata y prostitución que funcionan con total impunidad, amparadas por el poder político, la justicia y las fuerzas represivas del Estado que, cuando no son proxenetas directos, son socios o clientes. Algo que queda evidenciado al conocerse que el 72% de las mujeres secuestradas están esclavizadas en “locales nocturnos” habilitados por los municipios. O con la detención del intendente kirchnerista de la localidad de Salvador Mazza, que fue hallado en un prostíbulo donde había menores indocumentadas, durante un allanamiento.

Después de una década de kirchnerismo, más del 40% de las mujeres que trabajan están precarizadas y el mundo laboral es uno de los lugares donde más se discrimina a las mujeres, que tienen una escasa inserción en la industria, donde se encuentran los trabajos mejor calificados y remunerados. La mitad de las trabajadoras sufrió diversos grados de acosos sexuales durante su vida laboral. Sin embargo, a pesar de esas condiciones, 1 de cada 3 hogares de Argentina es sostenido por una mujer. Se trata de 4 millones de mujeres que son jefas de hogar, una cifra que creció un 50% durante los gobiernos kirchneristas, y para quienes uno de los principales problemas es la falta de vivienda.

El uso de un lenguaje inclusivo no parece haber sido suficiente para que millones de mujeres trabajadoras y del pueblo pobre pudieran escapar a la violencia, las humillaciones, la precarización, la pobreza y la muerte.

Las cosas por su nombre

Lamentablemente, el kirchnerismo logró fragmentar y paralizar al movimiento de mujeres durante casi una década: trabó y obstaculizó la lucha por el derecho al aborto, vació los Encuentros Nacionales de Mujeres, entre otras piedras que puso en el camino. Eso pone sobre la mesa, nuevamente, la necesidad de construir un movimiento de mujeres en lucha, independiente del poder político y de todos los partidos que responden a los intereses empresariales que hoy, por consejo del Papa, se preparan para suceder al kirchnerismo, resguardando a Cristina y su más reciente legado derechista.

El próximo 8 de marzo, cuando conmemoremos otro Día Internacional de las Mujeres, ¿cuáles serán las organizaciones capaces de mencionar el estado de las cosas y a sus responsables por su nombre? Pan y Rosas en el Frente de Izquierda propone, nuevamente, avanzar en la más amplia unidad para que podamos movilizar a decenas de miles de mujeres en todo el país, porque estamos convencidas de que los derechos no se mendigan... se conquistan.


Andrea D’Atri

Diputada porteña del PTS/Frente de Izquierda. Nació en Buenos Aires. Se especializó en Estudios de la Mujer, dedicándose a la docencia, la investigación y la comunicación. Es dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS). Con una reconocida militancia en el movimiento de mujeres, en 2003 fundó la agrupación Pan y Rosas de Argentina, que también tiene presencia en Chile, Brasil, México, Bolivia, Uruguay, Perú, Costa Rica, Venezuela, EE.UU., Estado Español, Francia, Alemania e Italia. Ha dictado conferencias y seminarios en América Latina y Europa. Es autora de Pan y Rosas. (…)

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