×
×
Red Internacional
lid bot

Política. El mapa bonaerense: los intendentes, el territorio y las perspectivas de la izquierda

En la provincia de Buenos Aires dos fórmulas oficialistas pelean la gobernación. Frente a los aparatos territoriales, un sector de la izquierda apuesta a desarrollar la militancia obrera.

Eduardo Castilla

Eduardo Castilla X: @castillaeduardo

Sábado 11 de julio de 2015

Después del pedido presidencial del “baño de humildad”, la interna peronista para la provincia de Buenos Aires se limpió pero no al nivel que Cristina Fernández hubiera deseado. Florencio Randazzo echó por tierra el plan de la candidatura única. Se pasó entonces a dos listas, la de Aníbal Fernández y Martín Sabbattella por un lado, y la de Julián Domínguez y Fernando Espinoza por el otro.

En ese contexto, el poder territorial de los intendentes -esencialmente del Conurbano-, está en el centro de la elección. No es para menos. Entre la Primera y la Tercera Sección de la provincia, hay reunidos más de 8 millones de electores cuya fidelidad, en muchas casos, corresponde al cacique local.

Aníbal y su vice “progre”

La lista que encabeza el actual jefe de Gabinete nacional expresa icónicamente al kirchnerismo “puro”: un veterano de la gestión oficial, protagonista de algunas de las peores “zonceras” del ciclo político reciente, junto a Martín Sabbatella, quien encarna la (no) aplicación de la Ley de Medios, un eje central del Relato.

El vice “progre” de Aníbal es un punto débil del armado. Nuevo Encuentro -espacio creado por Sabbatella- fungió estos años como colectora al servicio de Cristina, pero opuesta a los intendentes del Conurbano y al mismo Scioli en 2011. De allí que su designación haya sido un golpe al mentón de los caciques territoriales que, rápidamente, se encolumnaron con la otra fórmula.

Tal vez haya sido para amortiguar el encono generado, que Fernández decidió “borrar” de la boleta a Sabbattella, dejando su apellido pero eliminando la foto. Una verdadera postal de “unidad”.

El inconveniente adicional es la imagen altamente negativa de Fernández en todos los sondeos. A pesar de ser el candidato peronista que mejor mide, tiene un techo marcado por el rechazo que despierta. Como afirmó un operador peronista: “A un candidato no lo conoce nadie y al otro lo conocen demasiado". De imponerse en las PASO, Aníbal podría arrastrar hacia abajo el voto a Scioli en octubre. Un laberinto del cual la otra fórmula no ayuda a salir.

No pasa naranja

En la otra esquina del cuadrilátero bonaerense está la fórmula de Julián Domínguez y Fernando Espinoza. Si éste tiene la ventaja que reporta la intendencia del municipio más poblado del país, el primero es el “desconocido” que menciona el operador.

En pos de superar ese trance la fórmula apuesta a lo cromático. En la boleta presentada ante la justicia electoral puede verse a Domínguez con corbata anaranjada y a Espinoza con un saco de la misma tonalidad. Una apuesta a que el color de Scioli ayude a traccionar votos. Este sector parece contar, además, con el aval de la Corpo mediática que, frente a la debilidad de macristas y massistas, apuesta a la fórmula menos “contaminada” por el kirchnerismo “puro”.

Su ventaja es contar ya con el apoyo de muchos intendentes del Conurbano. Sin embargo, esa apuesta puede ser riesgosa si Domínguez no logra elevar su nivel de conocimiento público. Aun así, si estos Barones resultan derrotados en las PASO, no tendrán pruritos para iniciar el camino hacia la fórmula ganadora. Tampoco habrá reparos en recibirlos. Peronistas son todos diría algún general.

El poder territorial y la clase trabajadora

El poder territorial de los intendentes tiene un peso electoral central. Tanto el macrismo como el massismo intentaron basar su construcción en la provincia sobre acuerdos y negociados con estos sectores. Si Macri resultó demasiado liberal para el espacio (léase gorila), Massa no pudo retener el caudal conquistado en 2013 y sufrió la fuga en masa –valga la redundancia- de intendentes al FpV.

Así las cosas, el kirchnerismo –más puro y más pejotista- tiene sus posibilidades atadas a los votos que le acerquen intendentes que se mantienen hace décadas en el poder, acusados de todo tipo de actos de corrupción, del uso de métodos patoteriles para sostenerse y de vínculos con las mafias ligadas al narcotráfico. Un poder que se mantuvo intacto bajo la “década ganada”. En ese marco, cualquier renovación política en suelo bonaerense no provendrá de estos sectores.

Por el contrario, la novedad política provincial, especialmente en el Conurbano, aparece de la mano de la izquierda y, en particular, de una de sus listas, la 1A Renovar y fortalecer el Frente de Izquierda.

De eso venimos dando cuenta en La Izquierda Diario, informando por ejemplo de los 50 trabajadores y trabajadoras candidatas de MadyGraf (ex Donnelley); de los 10 en la autopartista FATE; de los trabajadores del Astillero Río Santiago que se suman en La Plata, Berisso y Ensenada, de quienes participan en la zona norte y la zona sur del Conurbano bonaerense.

Se trata de una política consciente, impulsada desde el PTS, para permitir el desarrollo político de más amplias capas de trabajadores y trabajadoras en el marco del proceso electoral. Marca una agenda independiente de los sectores combativos del movimiento obrero que, junto a disputar el voto en las fábricas y empresas, lo hace en el ámbito territorial.

Los cientos de trabajadores, mujeres y jóvenes que pueblan estas listas están realizando actividades que les permitan sumar a vecinos, amigos y familiares. En diversas partes del Conurbano se ponen de pie comités para desarrollar la campaña política de la lista 1A que, junto a los referentes locales, lleva a Nicolás del Caño y Myriam Bregman como precandidatos a presidente y vice.

El trabajo de construcción de agrupaciones combativas al interior del movimiento obrero –realizado por el PTS por años- cuaja en la extensión de un trabajo que va desde las fábricas y empresas al “territorio”, donde disputa y disputará con los candidatos del Frente para la Victoria, el macrismo y Massa. Esa labor se potencia gracias a la enorme recepción que tienen estas candidaturas obreras entre sus compañeros y compañeras de trabajo.

En el territorio del Conurbano, regido en estos años por los barones aliados del kirchnerismo y el sciolismo, cientos de trabajadores y trabajadoras están dando pasos en una perspectiva política independiente que hoy se expresa en la militancia, las candidaturas y el apoyo a la Lista Renovar y fortalecer el Frente de Izquierda.


Eduardo Castilla

Nació en Alta Gracia, Córdoba, en 1976. Veinte años después se sumó a las filas del Partido de Trabajadores Socialistas, donde sigue acumulando millas desde ese entonces. Es periodista y desde 2015 reside en la Ciudad de Buenos Aires, donde hace las veces de editor general de La Izquierda Diario.

X