×
×
Red Internacional
lid bot

Tribuna Abierta. El olvido no es casual: estudiantes terciarios sin boleto educativo

La autora es docente de psicología y reflexiona sobre la exclusión del estudiantado terciario bonaerense de los alcances del boleto educativo gratuito por parte del gobierno de María Eugenia Vidal.

Viernes 29 de julio de 2016 16:10

Foto: Archivo La Izquierda Diario

A pocos días de implementarse el anuncio realizado por la actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires acerca de gratuidad del transporte público de pasajeros para los alumnos de los niveles inicial, primario, secundario y universitario (solo UNLP por el momento), me interesa invitarlos a reflexionar, como docente y como ciudadana de este país, acerca del Olvido.

Ustedes pensarán ¿qué le pasa a esta mina? Para que me entiendan, les cuento brevemente que soy profesora en Psicología, trabajo en la ciudad de Berisso, donde resido, aunque antes fui ensenadense. Y también estoy dando los últimos pasos (literalmente) en la carrera de licenciada en psicología, situación que destaco solo para que ustedes entiendan que piso las aulas de la universidad, dialogo con mis compañeros y sé de los esfuerzos que muchos hacen para llegar a las facultades.

Cual tango, con cierta nostalgia angustiosa, me recuerdo a mí misma decidiendo si me tomaba el colectivo hasta la puerta de la facultad o si me tomaba el mínimo, y caminaba varias cuadras bajo cualquier condición (lo cual incluía el clima o mi propia seguridad personal) para comprar esa fotocopia que me faltaba y a la que no había llegado la vez anterior.

Y claro, que descaro el mío, hija de dos obreros de una fábrica de tapas de empanadas y pastas, querer ir a la universidad… Y que descaro el de mis viejos, en partirse la espalda y la vida para darme esa poca guita que me permitió un mundo; no un mundo de dinero (les dije que soy maestra ), sino un mundo de oportunidades de pensar por mí misma, de decir lo que pienso y de poder enseñar a otros a hacer lo mismo, a no ser parasitados por las ideas sino engendrarlas.

Por cierto, esto que les cuento no es diferente a la vida de muchos de nuestros hijos, hermanos, sobrinos, alumnos. El sacrificio y la vida del obrero lamentablemente van de la mano.

Les decía que dialogo. Dialogo con mis alumnos del secundario, dialogo con mis alumnos del Terciario y es precisamente en relación a ellos que los convoco a pensar el olvido de esta medida que, destaco, celebro con alegría, porque es el símbolo de una larga lucha, que no tiene más héroes, si cabe la palabra, que los pibes y pibas torturados y desaparecidos por el cinismo del fatídico “Proceso de Reorganización Nacional”… no es en contra de la medida, es en contra de lo que está acallado en esta medida que me expreso.

Soy docente en el nivel Terciario de la provincia: doy clases en un instituto donde se estudian tres tecnicaturas, con una matrícula de 600 o más alumnos. Recibimos personas de La Plata, de Berisso mismo y de la vecina ciudad de Ensenada. Un grueso importante de nuestros alumnos proviene de Ensenada, porque en esa ciudad no hay oferta de estas carreras. Y otro tanto de La Plata, porque el otro instituto que brinda esa oferta educativa “los invita” (no quiero decir expulsa, pero…) a venir a nuestra ciudad cuando aducen ya no tener más cupo.

Más allá de las razones, cuando escuché esta noticia la celebré porque pensé en mis compañeras de la Facultad, en que esa plata que se van a ahorrar de viaje les va a venir muy bien, más en estos tiempos de ajuste. Pero se me vino a la mente una exalumna, a quien recientemente entrevisté para una trabajo que me pedían. Ella me contaba que venía a Berisso de Los Hornos (y sí, ella llegó nº 51 a la fila y terminó siendo una de las “invitadas” a irse para otros pagos…) lo cual le implicaba dos micros de ida y dos micros de vuelta. Saquen cuentas ustedes, porque las carreras se cursan de lunes a sábado.

En la misma situación de esta joven hay cientos de personas que se forman para un futuro (propio y de nuestra nación) en institutos técnicos, docentes, en sanidad, en la Escuela de Teatro, en el Conservatorio de Música, en la Escuela de Danzas. El Gran La Plata, según datos del Centro de Orientación Vocacional de la UNLP, tiene más de 70 carreras que se estudian en institutos terciarios no universitarios públicos, no arancelados, es decir, que dependen al igual que la escuelas de la Dirección General de Cultura y Educación.

Los institutos terciarios son una fuente de formación de profesionales en nuestra provincia y en el país, que ofrece a veces lo que no ofrece la universidad: si quiero ser maestra de jardín o de primaria, tengo que ir a un instituto de formación docente; si quiero ser técnica en seguridad o en mantenimiento industrial, por decir algo, tengo que ir a un instituto terciario de formación técnica. Y por qué no incluir los centros de formación profesional, si allí se forman también aquellos que en su libertad de elegir, han optado por un oficio, muchos de los cuales este país, si realmente quiere crecer y salir adelante necesita: gasistas, plomeros, electricistas industriales, torneros, soldadores… la lista es interminable.

Y entonces pregunto, una conquista que oculta una parte de la realidad, ¿es una conquista?... No quiero, insisto, ser injusta, ni desagradecida, ni ofender incluso la memoria de esos pibes de los que hablaba que perdieron la vida por luchar por este beneficio.

Sólo quisiera saber cuál fue la causa de este “olvido”… O no, mejor, primero sería óptimo que incluyan también a los estudiantes de institutos terciarios en esta medida y después que eso esté, ahí sí, querría saber si fue un descuido, un olvido, o una casualidad… Reprochable, desde cualquiera de las tres opciones.

Señora Gobernadora, los estudiantes terciarios están bajo el régimen de la provincia, entonces les caben las generales de la ley. Y esas generales hablan de igualdad, calidad y equidad. Si alguno de ustedes quiere, los invito a seguir tirando botellas al río, a ver si en una de esas llega hasta la costa de Casa de Gobierno y se corrige el “descuido”… U “olvido”.

Aunque sabrán, y si no les cuento, sin aturdirlos con teorías psicológicas prometo, que lo que se olvida no se olvida por casualidad.