Compartimos el relato de un estudiante secundario de Córdoba, que con tan solo 18 años tiene dos trabajos para ayudar a su familia.
Jueves 3 de octubre de 2019 00:56
Soy Valentín y tengo 18 años.
Estoy terminando el secundario en un PIT (Programa de Inclusión y Terminalidad) del centro de Córdoba. Me cuesta tener que ir todos los días, pero por suerte ya falta poco. Había dejado la escuela después de repetir. Ese fue un año muy duro de mi vida; echaron a mi vieja del trabajo donde hacía más de 20 años que estaba, falleció mi abuela materna y entramos en quiebra. La pasamos mal.
Hoy necesito tener dos trabajos para poder pagar mis gastos y ayudar a mi mamá y mi hermano con los de la casa, por eso laburo en PedidosYa y en una distribuidora de fiambres de Barrio General Paz.
Cada mañana me levanto temprano para ir al colegio. Cuando salgo tengo 20 o 25 minutos para comer algo y después me voy a la distribuidora. Cuando termino, pedaleo hasta Nueva Córdoba para seguir con el delivery. Y bien entrada la noche finaliza otra agotadora jornada de estudio y trabajo en mi vida.
Es muy fácil entrar a trabajar en las aplicaciones de delivery. También está bueno que aprendés mucho porque andás todo el día en la calle y disfrutás cuando te encontrás con tus compañeros. Siempre hay un punto de encuentro, o cuando estás armando un pedido, donde te ponés a charlar y contarles cómo fue tu día. Otros trabajos no te permiten eso, es como un descanso de 5 minutos para estar con amigos de la vida.
Pero el delivery es un trabajo que demanda mucho esfuerzo físico, tenés que andar todo el día con la mochila en la espalda, son muchos los pedidos que tenés que llevar y es poco lo que te pagan. Yo lo hago porque el físico me da para poder hacerlo, pero hay otra gente que recurre a este tipo de trabajos porque no tiene otra opción. Tengo conocidos que son estudiantes universitarios y pedalean para poder vivir, para pagar un alquiler y poder continuar con sus estudios.
Trato de pensarlo como algo transitorio por mi situación económica actual, ya que tengo otras metas a futuro y no me gustaría hacer esto toda mi vida.
Quiero estudiar el profesorado de Educación Física, en el futuro me veo siendo profesor. Me gustaría enfocar todo mi esfuerzo y mis ganas en estudiar para bajarme de la bicicleta. Si bien con esto tengo un ingreso, no deja de ser un trabajo duro y peligroso.
Una vez yo estaba por Barrio Jardín, ahí en el Jockey, cuando vi a un compañero de Glovo que estaba cargando un pedido de McDonald’s en su mochila. De pronto vino un auto que no lo vio y lo chocó. Pobre, aunque a él no le pasó nada, la bici quedó destruida. El pibe se quería morir, se largó a llorar. Su bici era lo único que tenía para vivir, sin su bici no podía seguir con su trabajo. Ese es el requisito que te piden ellos.
Para empezar tenés que tener un vehículo propio, adquirir la caja, tener todos los papeles de registro al día, pagar el monotributo personal, un celular y un abono con una cantidad enorme de megas disponibles para poder usar la aplicación el tiempo que duren los pedidos. Hoy todos esos gastos son unos $ 10.000 mensuales y lo que gano al mes ronda los $ 18.000, o sea que en limpio me quedan $ 8.000.
De lunes a viernes trabajo 6 horas en PedidosYa y 4 horas en la distribuidora. Los sábados, como en el otro trabajo tengo libre, pedí ampliar a 8 horas. Al principio no querían, pero después aceptaron con la condición de pagarme esas dos horas de más en negro.
Mis días son cansadores, tengo 10 horas de laburo diario y a eso tengo que sumarle entre 4 y 5 horas a la escuela.
Entre estudio y trabajo tengo unas 15 horas sin contar el tiempo de transporte y de espera, así que sólo puedo descansar un poco los domingos.
Me queda muy poco tiempo libre para hacer lo que me gusta, sinceramente no tengo. Me gustaría poder ir al gimnasio, jugar al fútbol, compartir más tiempo con amigos.
Lo sé, tengo una vida muy agitada. A veces pienso en lo arriesgado del trabajo, pienso en la muerte. La zona que yo elegí para trabajar, nueva Córdoba, tiene mucho movimiento. Los viernes a la noche, por ejemplo, la gente está descontrolada, quiere llegar a su casa o está de joda. Y estás más expuesto a que te choque un auto, a sufrir un accidente. También estás expuesto a los robos, cuando te frenás a ver la ubicación en la aplicación donde tenés que llevar el pedido o ir a buscarlo, y si te roban un celular o la bici, que es todo lo que tenés, la empresa no te lo va a reponer. No les importa nada.
A las empresas no les importa la gente, solo sus ganancias. A veces veo personas de mucha edad que les falta poco para jubilarse y andan pedaleando por monedas. Es injusto, gente que trabajó toda su vida. A esa edad el cuerpo te pasa factura, puede haber lesiones, enfermedades que se agravan por el esfuerzo físico. Me parece terrible.
Estas empresas tampoco dan trabajo a cualquiera, ocurren casos de discriminación. A un amigo le pasó de mandar un currículum a Glovo y que lo llamen para una entrevista, pero después de ver las fotos, como era un chico humilde, se la cancelaron justificando que no daba con el “perfil de confianza que necesitaba la empresa”.
Creo que todos deberíamos tener la posibilidad de trabajar con un salario digno sin poner en juego nuestra vida y con derechos iguales para todos.
Hoy conseguir un trabajo es difícil, por eso se aprovechan, y si lo conseguís estás en negro o no te pagan mucho.
No solamente está difícil para las personas grandes, a los jóvenes nos piden experiencia y la única qué te queda es el delivery o los Planes Primer Paso. Estaría bueno poder tener un trabajo en blanco.
Los que se favorecen con esto son siempre los dueños. Incluso si tenés un accidente en el trabajo y ya no servís más, te sacan, te echan y te dejan tirado. Me podría pasar cortando fiambres o levantando cajones en la distribuidora. Cuando haces algún esfuerzo físico mayor y quedás reventado, después no les importa. Te usan y te tiran. Lo poco o mucho conseguido siempre los de arriba te lo van a querer quitar, lo que se haya conquistado te lo van a querer sacar.
Creo que los gobiernos y los poderosos son responsables de esta situación, incluso son los que quieren que nos pongamos en contra entre los trabajadores para dividirnos entre ocupados, desocupados y precarizados, porque a ellos les conviene. Yo creo que hay una salida para cambiar esto, pero para eso tenemos que unirnos todos por una misma causa que beneficie a los jóvenes, a los estudiantes y a todos los trabajadores por el futuro de nuestra sociedad. Porque las peleas de hoy pueden ser la victoria de mañana.