El cacique Modesto Rojas, de la comunidad Lantawos Fwolit km 5 de Tartagal, denunció la muerte de dos originarios la misma semana. Presentaban un cuadro de gripe fuerte y síntomas de coronavirus pero les niegan el hisopado post mortem. Lo mismo denuncian en la comunidad El Cruce de General Mosconi.
Domingo 23 de agosto de 2020 15:51
El cacique Modesto Rojas, quien además es coordinador zonal de la ruta 86, en el departamento San Martín que hoy es foco de la pandemia en Salta, informó que dos originarios fallecieron con síntomas de covid la misma semana.
“Son muy sospechosas las muertes de mis hermanos. Juan Ambrosio Pérez, de La Mora 1, murió el 17 de agosto y hasta hoy no hay resultados concretos. Él tenía mucha fiebre y no podía respirar. Y también el día 19 a la noche murió Venancio Rivero, con mucha fiebre. El domingo pasado la familia lo había llevado al hospital donde lo atendió el doctor Pailler. Lo tuvieron una hora en observación y, luego, lo mandaron a la casa hasta que se murió. Y no hay resultados todavía pero es muy probable que sea el covid”, denunció Modesto.
“No lo quisieron internar. Los médicos no están dando los informes como corresponde. Ponen que mueren por problema respiratorio, paro cardíaco. Cuando se enferma un originario nunca lo atienden en el hospital”. Además, manifestó que a los originarios no les hacen el hisopado post mortem para determinar las causas precisas de los decesos.
A unos km de Tartagal, en General Mosconi, integrantes de Misión El Cruce denuncian 3 fallecidos en pocos días. A ninguno, tampoco, les hicieron el hisopado.
Estado racista
Las 5 muertes de originarios en estos días nos llenan de odio. Son la expresión de un Estado racista que, bajo el gobierno de Alberto Fernández o Mauricio Macri, de Gustavo Sáenz o Juan Manuel Urtubey, no tiene nada para ofrecerles a los pueblos originarios más que hambre, pestes y represión.
Desde el primer momento de la cuarentena, Modesto Rojas fue uno de los caciques que se puso al frente de denunciar que “la pandemia es el hambre”. Ahora, a la desnutrición como causal de muerte se suma la crisis por el covid, con el colapso del sistema sanitario de norte a sur y de este a oeste. Pero que afecta con más fuerza a los pueblos originarios, quienes ni siquiera tienen acceso al agua potable.
Con una cuarentena represiva, amparada en la Ley provincial 8191, que no les permite siquiera a las comunidades, como vienen denunciando, recolectar maderas para subsistir mediante la venta de artesanías mientras continuan sin cobrar los $10.000 del IFE.
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