El Intendente Jorge Ferraresi despide por decreto a docentes que dependen de la Municipalidad de Avellaneda. Desde la agruación Marrón docente decimos que frente a la crisis económica y sanitaria, ningún docentes es prescindible.
Miércoles 29 de abril de 2020 19:33
Por decreto, el Intendente Jorge Ferraresi despide docentes que dependen de las Secretarías de Educación y de Cultura y Promoción de las Artes de la Municipalidad de Avellaneda. La formalidad del documento explica que “se considera pertinente dejar sin efecto el nombramiento de los agentes que se mencionan” y luego se detalla el nombre y apellido de 27 docentes de Jardines infantiles, de la Escuela de Danza y los CEM. Parece que el desprecio por los trabajadores no es un atributo exclusivo de los empleadores privados.
En el documento, el Intendente de Avellaneda se basa en la resolución provincial "108" sobre la suspensión de las clases y en el decreto "260/2020" sobre la emergencia sanitaria, para justificar los despidos. Habrá que recordarle a Ferraresi que tanto gusta de observar las disposiciones provinciales y nacionales, que también existe el decreto "329/2020" que prohíbe los despidos.
En plena pandemia, con los precios disparándose y sin posibilidad de tomar nuevos cargos, estos 27 docentes van a engrosar las filas de otros miles que en provincia de Buenos Aires y en el resto del país, se encuentran sin trabajo o con pocas horas con las que no alcanzan ingresos para cubrir ni las necesidades básicas.
El hecho de que de los 27 despidos, 21 sean mujeres, es una muestra más de que el sector femenino es el más golpeado de la clase trabajadora, junto a los niños. Sobre-representadas en las tareas de cuidados y limpieza, en los hospitales y en la docencia, las mujeres están en la “primera línea” a la hora de enfrentar la pandemia, para atender enfermos o ancianos o repartir bolsones de comida en las escuelas.
Estos despidos no se producen fuera de contexto, si no junto con las suspensiones y reducciones salariales que los sindicatos y el gobierno vienen negociando con las patronales. Es conocido que en Quilmes, el distrito gobernado por Mayra Mendoza, los trabajadores de Penta fueron reprimidos por la policía de Kiciloff cuando reclamaban por sus puestos de trabajo.
Ya son más de 377.322 los trabajadores afectados por la crisis, según el Observatorio Social de LID. Y por si faltaba alguna prueba de que el decreto que prohíbe despidos
nació como papel mojado, ahora es el propio Frente de Todos el que despide trabajadoras. Ferraresi fue un paso más allá.
Está claro que la defensa de nuestras mínimas condiciones de vida no puede quedar en manos de éstas fuerzas políticas que, como empleadores no están dispuestas a resguardarlas. Los trabajadores de Penta y otros sectores empiezan a mostrar el camino: organizarse y movilizarse para defender los puestos y las condiciones de trabajo, a pesar de tener al Sindicato y al Gobierno en contra.
Ningún puesto docente prescindible durante la crisis sanitaria y social
Somos los docentes los que conocemos la realidad de cada familia trabajadora, de cada chico, que frente a la crisis económica agravada por la crisis sanitaria del Covid-19, se encuentran atravesando una realidad angustiante para poder llevar un plato de comida a sus hogares.
La cuarentena viene perjudicando los ingresos de las familias trabajadoras en todos los barrios de Avellaneda y de la provincia de Buenos Aires. Cada 15 días vemos cómo se incrementa la cantidad de pedidos por los bolsones de comida que continúan siendo insuficientes y carentes de nutrientes.
Sin embargo, la propaganda oficial de la municipalidad, a través de la cuenta de twitter del Intendente, se jacta periódicamente de ir aumentando no la cantidad de alimentos, si no de detenidos por la policía ante incumplimiento de la cuarentena desde el primer día de decretado el aislamiento.
Desde la agrupación "Marrón" docente, en el PTS-Frente de Izquierda entendemos que el rol del docente es fundamental en este contexto, no sólo porque contenemos a nuestros pibes y a las familias y sostenemos la continuidad pedagógica casi sin herramientas, sino porque también somos los que conocemos cuales son sus necesidades más urgentes. En vez de desplegar las fuerzas de seguridad y represión en los barrios, como están haciendo en varias zonas del conurbano con la excusa de llevar ayuda humanitaria, somos los docentes quienes junto a las familias trabajadores podemos organizar el pedido y distribución de los alimentos y productos sanitizantes que desde los barrios consideren necesarios.
Por eso ningún puesto docente es prescidible o está de más ante el cierre de colegios, jardines e instituciones educativas. Decimos basta de despidos y que se restituyan inmediatamente las horas a los docentes afectados por el decreto de Ferraresi.
Frente a esto, desde la conducción "Celeste" del SUTEBA sólo hay silencio. A lo sumo Baradel avala y difunde la miserable propuesta del gobernador Kiciloff de pagar $10.000 a docentes que no pudieron tomar horas, como los del Plan Fines que se encuentran en la completa precariedad laboral.
Desde la agrupación "Marrón" docente, contraponemos un "salario de cuarentena" de por lo menos $30 mil, que se financie en base al no pago de la deuda y con impuestos a las grandes fortunas, para que la crisis no la paguemos de nuevo los laburantes.
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