El titular de la Uocra avaló ayer el Acuerdo Federal por la construcción, que plantea flexibilizar aún más las condiciones de trabajo en el sector. Un garante de las ganancias capitalistas.
Martes 4 de abril de 2017
“Al mundo lo hicimos nosotros, los albañiles”, afirmaba el protagonista de uno de los relatos más conocidos de Eduardo Galeano. Gerardo Martínez difícilmente podría comprenderlo. Este burócrata, al frente de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) desde 1990, nunca agarró una pala.
En forma paralela a sus actividades en la UOCRA, Martínez formaba parte del Batallón de Inteligencia 601, como Personal Civil de Inteligencia (PCI). Nunca pudo desmentir su relación con el teniente coronel Pedro Armando Coria, entonces interventor del sindicato de albañiles.
Por entonces, el actual jefe de la UOCRA, era un servicio más entre todos los que actuaron en la estructura de inteligencia militar para infiltrarse en sindicatos, universidades, organizaciones sociales.
Martínez ha demostrado una enorme habilidad para camuflarse en cada momento histórico. Si en durante la dictadura pudo avanzar en la jefatura de la Uocra, los años 90 lo encontrarían cercano al menemismo. Esto al punto de haber encabezado la CGT en uno de los períodos en la que ésta menos hizo por los derechos de los trabajadores.
El kirchnerismo, como ocurrió con otros burócratas sindicales al estilo Pedraza, Caló o Pignanelli, lo haría uno de “los representantes de los trabajadores” que tanto Néstor Kirchner como Cristina Fernández reivindicaban en público.
En febrero de 2016, aprovechando los nuevos vientos que corrían, diría de Cristina que “es una compañera que respeto, admiro y quiero, pero no la extraño”. Esto último se iba a notar. Martínez empezaría a ser uno de los dirigentes sindicales que más rápidamente cerraría filas para acerarse al macrismo.
Quienes conocen el mundo de las internas de la CGT, afirman que el titular de la Uocra es uno de los integrantes del “ala moderada” que más esfuerzos hizo por no ir al paro nacional. Las mismas versiones lo ubican ahí junto a José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) y Andrés Rodríguez (UPCN) entre otros.
Este lunes, Martínez volvió a demostrar que es lo suficientemente “flexible” como para acercarse al macrismo justo tres días antes del paro nacional. Los hechos, de todos modos, no ocurrieron sin chispazos. Pero, hay que admitirlo, el responsable fue el presidente Macri que comparó sindicalistas con “mafiosos”.
Flexibilizadores seriales
Ayer, en conferencia de prensa, Macri dijo que hacer un paro “no ayuda en nada” a los trabajadores y después de lanzó a afirmar “voy a dar la batalla contra las mafias de los sindicatos, la política y la Justicia”. La frase no le gustó al titular de la Uocra que, horas después, tuvo que salir a ratificar que “el paro es porque el Gobierno no da respuestas”.
Sin embargo, en la presentación del llamado Acuerdo Federal por la construcción, la conducción de la Uocra ratificó que se comprometía a avanzar en el camino de aumentar la flexibilización de las condiciones laborales. La simple mención de la frase causa estupor.
La construcción es el sector donde los índices de mortalidad y enfermedades por accidentes de trabajo son los más altos. Los niveles de precarización son alarmantes. La inseguridad en cuanto a las condiciones de trabajo no puede ser más extendida. Y sin embargo, Martínez se comprometió a buscar profundizar esa situación, en aras del plan gubernamental.
Queda claro que el plan anunciado ayer está lejos de garantizar que los trabajadores mejoren sus vidas. Es un plan para incrementar los negocios de los empresarios. Gerardo Martínez, como siempre lo ha hecho, colaborará en el mismo. Un dirigente coherente. Siempre contra los intereses de los trabajadores.