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Red Internacional
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Ciencia ficción y no tanto. Hace 82 años los marcianos nos invadieron

El relato creado por una adaptación para radio hecha por Orson Welles de la novela “La Guerra de los Mundos” de George Wells se transmitió en vivo y generó pánico entre la población norteamericana. Creyeron que la invasión era cierta, se armaron, saturaron los teléfonos de las comisarias. Cuando los medios pueden hacer creer que una horda de seres malignos está a punto de asesinarte.

José Muralla

José Muralla @murayeando

Miércoles 6 de mayo de 2020 18:22

Ilustración sobre "War of the Worlds"

“Tomamos las mantas y mi nieta quería llevarse el gato y el canario. Estábamos delante del garaje cuando vino el chico del vecino y nos dijo que era una obra de teatro”. Este fue uno de los tantos testimonios recogidos por las autoridades luego de la transmisión radiofónica de Orson Welles, quien hace 82 años sin buscarlo explícitamente, generó una conmoción en la sociedad norteamericana al anunciar la invasión marciana a la Tierra.

La emisión, realizada en el ciclo radial “El Teatro Mercury en el aire” de la cadena CBS, provocó el pánico en varias ciudades norteamericanas, cuando muchas personas creyeron que realmente se estaba produciendo una invasión extraterrestre.
Un relato común era que muchos se asomaban por la ventana de sus casas y departamentos para verlo con sus propios ojos, y obviamente no veían ninguna aeronave lanzando los famosos gases verdeamarillos. Pero en vez de creerle a sus ojos, le creían a la radio, pensando que seguramente la invasión era un barrio vecino y aún no había llegado al suyo.

El hecho ocurrió al caer la noche del domingo 30 de octubre de 1938, en vísperas de la tradicional celebración norteamericana de Halloween. La obra alternaba una transmisión “normal” con avisos de emergencia que – con efectos de sonido incluídos – relataban como avanzaba la invasión: comunicados de guerra, informes de la cruz roja, entrevistas a desesperados testigos y hasta una imitación del presidente Roosvelt dando un mensaje a la población.

Una obra fue de un hiperrealismo tal que la emisión causó un auténtico terror sobre todo en Nueva Jersey, que era el escenario donde transcurría el relato ficcional. Miles de personas de dicha ciudad y de pequeños pueblitos del Medio Oeste estadounidense, trataron de huir de los marcianos que mataban a todos los seres vivientes con el gas “amarillo-verde”.

Welles había dado aviso de que lo que seguía era una obra de radio teatro, antes de comenzar el programa. Pero no todos estaban escuchando desde el comienzo así que se lo tomaron en serio. Tanto que el director fue obligado a volver a dar el aviso de que se trataba de una ficción en medio de la obra. Pero tampoco eso bastó para parar el pánico generalizado que duró varias horas.


¿Te parece una locura esto que ocurrió? ¿Te parece que los norteamericanos eran todos unos imbéciles por creer semejante historia y entrar en pánico, armarse y empezar a llamar a las comisarias para que pongan orden?

Bueno, ahora te proponemos el siguiente ejercicio: Cambia la palabra "marcianos" por "presos liberados en masa" y va a ser muy similar a lo que está ocurriendo ahora, con el terror sembrado por la derecha vernácula y replicado por las siempre predispuestas cacerolas. No hay tal liberación masiva. Ni siquiera es tampoco liberación sino prisión domiciliaria. Pero eso no importa.

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La diferencia es que Welles estaba construyendo una obra de teatro con fines artísticos mientras que la derecha criolla lo está haciendo con el fin certero y artero de generar el pánico, proponer mano dura y hasta la pena de muerte, construir un enemigo al que temerle y darle comidilla a quienes necesitan odiar a otros para poder sobrevivir cuando no saben que hacer.

Son "los presos". No importa ya si está preso porque mató, violó, o como la joven que la policía de San Luis metió presa por andar en bicicleta en cuarentena y la asesinó en la comisaría. Tampoco importa si quien lo mandó en cana fue la policía, una de las organizaciones delincuenciales más grandes de la Argentina. Tampoco importa si recibió la condena de la archicorrupta y privilegiada casta judicial. Es el "preso", es malo y hay que matarlo. Y punto.

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Y como es obvio ante cada avance derechista, el peronismo cede. No sale a enfrentar en los hechos (algún que otro lo dice en los dichos) la campaña punitivista basada en fake news. A lo sumo se desligan. Ahi los ves a los Sergios fachos desplegando todo su arsenal anti pobre, hablando de los "delincuentes" sólo cuando son pobres, y no cuando son un empresario que te afanó el 50% del salario porque quieren que la crisis la pagues vos. Y el ex progre de Kicillof pasó a ser el vocero de Berni. La estrategia pareciera ser: para enfrentar a la derecha, hay que hacerse eco y tomar su discurso.
Ya lo habían hecho con Nestor cuando luego de la movilización encabezada por el falso ingeniero Blumberg le votaron prácticamente todas las leyes punitivas que pidieron. Leyes que no bajaron los numeros de la "inseguridad" pero si son hoy en gran parte responsables de la cantidad de presos que hay, sin condena o igualando penas para delitos mayores y menores.

Mientras tanto en la realidad viviente a vos sí te invaden el bolsillo y la salud: te descuentan desde 25 al 50 % del sueldo. Te despiden, te suspenden, te impiden trabajar para ganarte el pan y no te dan una mierda para que vayas tirando (o mejor dicho, te dan una mierda) y si salís a laburar no tenés los elementos necesarios para evitar contagios. Y los hospitales siguen sin recibir barbijos y respiradores, pero las comisarías y cuarteles siguen recibiendo balas y helicópteros.

Mientras que la única solución racional a esta crisis, que arrancaría por imponer un impuesto a las grandes fortunas - es que pongan dinero quienes le sobra y no quienes le falta - como propone el proyecto presentado por el Frente de Izquierda, es cajoneada por el peronismo y cambiemos que se niegan a tratarlo en diputados. Pero la agenda la fija la fake news de la liberación masiva de presos.

Un humilde consejo de quien escribe estas letras: dejemos la ficción para la literatura. Si querés conocer la realidad, con sus enemigos y amigos reales, no imaginarios, la encontrás en La Izquierda Diario.

Porque tanto la mentira como la verdad no sólo se muestran: se militan


José Muralla

Nació en Arenales (BA) en 1984. Es licenciado y profesor en Ciencia Política (UBA). Trabaja como docente de nivel medio en CABA y La Matanza. Desde 2007 milita en el PTS. Vive en Lomas del mirador y es parte del staff de La Izquierda Diario de la Zona Oeste del GBA.

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