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Red Internacional
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Pandemia y Política. Hipocresía priísta ante crítica situación laboral de trabajadoras domésticas

Hoy quiere montarse el rancio priísmo, oportunista e hipócritamente, para hablar de las condiciones precarias de miles de trabajadoras domésticas, cuando en las décadas en que estuvieron en el gobierno nunca hicieron nada para cambiar su realidad.

Jueves 9 de julio de 2020

A través de la vicecoordinadora del Grupo Parlamentario del PRI en la Cámara de Diputados, Anilú Ingram Vallines, el PRI ha exhortado al gobierno federal para implementar un Programa Emergente de Apoyo para Trabajadores del Hogar Afectados por la Emergencia Sanitaria.

El martes 7, presentó un punto de acuerdo donde habla de la vulnerabilidad de las trabajadoras del hogar, la doble crisis que ellas viven con la reducción de salario, suspensión del mismo o la ola de despidos “suaves”, “refrendando su compromiso con ellas y sus familias”.

Las trabajadoras del hogar, están entre la primera línea de contagio y son las principales afectadas por las consecuencias económicas y sociales que deja la pandemia. Esta situación que se ha agravado con la crisis sanitaria, tiene su raíz social y económica en años previos, cuando el PRI, como gobierno junto al PAN, aplicó planes de ajuste salarial, flexibilización laboral, aumento de jornadas y dejó sin derechos laborales a las trabajadores domésticas y a las grandes mayorías trabajadoras del país. Años que fueron también del aumento del feminicidio y las redes de trata.

El 70% de las trabajadoras domésticas se encuentran hoy en la informalidad, sin seguridad social, ni derechos laborales. Ante la pandemia, son de las trabajadoras más expuestas a los recortes salariales y despidos. La mayoría de las trabajadoras, quienes también son sostén de hogares, han visto agravada su situación.

Anilú Ingram y los intereses empresariales

Portavoz también de los intereses del sector empresarial, ha exhortado en varias ocasiones durante la pandemia, al gobierno federal y al gobierno veracruzano, a garantizar la seguridad de las inversiones, bajo el viejo esquema de atraer capitales, financiando empresas para generar mejores “oportunidades de competitividad y empleo”.

Ha señalado que las modificaciones en los proyectos de inversión gubernamental, como la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México o la suspensión de la concesión a la planta cervecera en Baja California, Constellation Brands de Mexicali —producto de la movilización y organización de los habitantes, bajo la consigna “El agua se cuida y se defiende”— han sido parte de los factores que han disminuido los niveles de inversión.

El género nos une pero la clase nos divide

Es claro que los intereses de Anilú Ingram, diputada del PRI, nada tienen en común con la situación que viven miles de mujeres y trabajadores en el país, bajo “las otras pandemias” que destapó la Covid-19, producto de décadas de neoliberalismo y golpes a la clase trabajadora, de las que su partido fue ejecutor.

Contrario a los financiamientos que pide Anilú Ingram para los empresarios, si se pusieran impuestos a las grandes fortunas y empresas, podrían pagarse los sueldos de cuarentena a las trabajadoras domésticas y de los trabajadores que han sido recortados o desempleados para que realmente no haya ninguna familia en la calle durante la pandemia.

Sólo la organización independiente de las trabajadoras del hogar junto a sus compañeros de clase puede frenar los despidos y conquistar derechos laborales, el reconocimiento laboral y salarios dignos.