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MES DEL ORGULLO. Historia de reparto: ser lesbiana y precarizada en las tierras de Perotti

Cuyen es una jóven de 22 años que vive en Rosario y la pandemia la golpeó, fue despedida de la Municipalidad, durante ese período se organizó. Para poder pagar el alquiler empezó a laburar en Rappi, es lesbiana, lleva el pañuelo verde en su bici y sigue luchando porque “no tiene nada que perder y mucho por ganar”.

Tomás Máscolo

Tomás Máscolo @PibeTiger

Lunes 2 de noviembre de 2020 00:00

Uno de cada dos jovenes de menos de 29 años es precarizado, Cuyen es una de ellas. Vive en Rosario y es parte de la Red de Jóvenes Precarizades que lucha contra los ritmos laborales que les impone esta pandemia, por un sueldo igual a la canasta básica familiar, por el derecho al aborto y porque aún en nuestro país, que tiene Ley de Matrimonio Igualitario desde el 2010, ser lesbiana implica discriminación.

Ni bien arrancó la pandemia yo estaba con un contrato de la municipalidad, quisieron despedirnos a los 85 trabajadores y cómo ya había salido el DNU antidespidos nos organizamos y nos opusimos. Sin embargo nos suspendieron sin goce de sueldo por tres meses y ahí agarré la bici y empecé a laburar en Rappi”, cuenta para La Izquierda Diario.

La precarización no es algo nuevo. En su libro "Rebelde o Precarizada", Nicolás del Caño contó que “hay una parte que cuenta en el menemismo, todas las leyes de flexibilización laboral que se fueron implementando. Después, cómo esa legislación y esas condiciones de precarización se mantuvieron durante los años del kirchnerismo en gran parte. Hay una cifra que es uno de los ejes del libro, que es que el 61 % de la juventud trabaja de manera no registrada. Se va repitiendo en 2006, en 2012 tenés el mismo dato, hasta el 2018”. Y esto ocurre hoy, con pandemia de por medio.

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Cuyen es jóven pero pedaleó y pateó mucho las calles rosarinas, ya sabe describir lo que es trabajar a destajo. En el mes de junio se dieron algunas asambleas virtuales que organizó la Red de Precarizades y ella participó. Con la irreverencia que la caracteriza, denunció cómo las app no respetaban los protocolos de higiene, la necesidad de unirse los jóvenes precarios y los trabajadores en blanco, y cómo no hay que quedarse callados frente a los despidos y suspensiones porque las empresas siguen ganando.

"El día tiene 24 horas, viste"

Ella vive en una casita en la zona sur de Rosario con dos amigos, uno labura en una rotisería y el otro en una fábrica. A Cuyen le gusta la Historia por eso intentó hacer esa carrera en la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y dejó Psicología porque probó pero no era lo suyo, ambición y sueños no le faltan. Sin embargo, como a muchos jóvenes se les complicó por el laburo. Pero va a retomarlo una vez que pueda organizarse mejor: "el día tiene 24 horas, viste", comentó.

Sus piernas sufrieron horas pedaleando donde no sacaba más de $500 pesos por día, Rappi la mandaba desde Arroyito hasta el centro y del centro al Parque Independencia, podría explicarte Rosario mejor que cualquier GPS. Con sólo 22 años tuvo 9 laburos y algunas changas. “Estudiar y trabajar, al principio lo intenté pero después se volvió insostenible porque era online, tenía que agarrar la bicicleta, internet es super cara y tampoco me daban los datos del celular. Lamentablemente tuve que dejarlo pero quiero volver”.

Cuyen también laburó en las cocinas, entre el calor y la rapidez que demandan esos oficios escuchaba los comentarios de odio a las personas LGTBI, estuvo en el Club de Vela y algunas rotiserias. “Los chistes homofóbicos están naturalizados, yo me mordía los dientes y trataba de calmarme con mis compañeros pero me llenaba de bronca. Hay leyes que conseguimos con la lucha pero eso no se traduce automaticamente a nuestra vida cotidiana”, relata. “En la municipalidad es distinto, nos pagan poco por algunas horas por ende tengo que seguir con las apps y tengo un encargado que es homosexual, en algunos laburos se da un determinado cupo e inclusión pero ahí se abre la cuestión de clase”.

En la tierra de Perotti, peleamos por la vivienda también

En la zona oeste, barrio Antártida Argentina, a la altura de Magaldi y Benteveo más de 82 familias, con alrededor de 100 niños se encuentran ocupando tierras ante la falta de viviendas. Son albañiles, trabajadoras de limpieza, vendedores ambulantes, empleados de fábricas, cocineras, estudiantes que fueron empujados a la pobreza y no tienen donde vivir. Ningún representante del gobierno se acercó a la zona aún. Allí estuvo Cuyen junto a la Red de Precarizados. "En las tierras de Perotti también peleamos por la vivienda", explica en su Instagram.

En medio de una pandemia que llega a sus niveles más altos de contagio, desde el gobierno nacional encabezado por Alberto Fernández, dicen constantemente “quédate en casa”, recomiendan mantener las condiciones de higiene y la distancia social para que no crezcan los contagios. “Ellos no tienen casa donde quedarse, no tienen agua para limpiarse, no tienen posibilidad de mantener la distancia y por eso necesitan seguir exigiendo tierra para vivir”, denuncia la joven. También denunció la violenta represión en Guernica, aunque lo fue siguiendo por redes y notas que le iban llegando sintió la bronca y el repudio.

Por el problema de la vivienda en la provincia de Santa fe, ni Omar Perotti, gobernador de la provincia, ni Pablo Javkin, intendente de Rosario, salieron a dar algún tipo de respuestas. Por su parte, Gabriel Chumpitaz, diputado provincial de Cambiemos, salió al cruce de las tomas tratando a las familias usurpadoras y exigió por Twitter que se les recorte los planes sociales y la "prohibición de ocupar cargos públicos a quienes fomentan este tipo de conductas”.

Si nos tocan a une nos tocan a todes

Cuyen no es ajena a esta pelea, ella se gana el mango día a día porque tiene que pagar un alquiler que comparte con dos amigos más y es una carrera mensual para llegar con lo justo en el bolsillo. La joven rosarina opina que hay que organizarse en la Red “porque ahí peleamos y exigimos a los sindicatos y a los Gobiernos que se respeten nuestros derechos. No nos vamos a quedar pasivos frente a las medidas que está tomando el Gobierno con el Fondo Monetario Internacional, por ejemplo”.

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En una ciudad como Rosario con 41% de pobreza las prioridades de las y los trabajadores, las mujeres y la juventud son claras, el Gobierno en plena pandemia ya hizo su jugada y Cuyen llama a organizarse porque no se va a quedar de brazos cruzados: "son ellos o nosotros, no tenemos nada que perder y mucho por ganar".


Tomás Máscolo

Militante del PTS y activista de la diversidad sexual. Editor de la sección Géneros y Sexualidades de La Izquierda Diario.

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