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GIRA EUROPEA. La Grecia de la que Cristina no habló

Antes de recorrer Acrópolis, la ex presidenta Cristina Kirchner disertó sobre "capitalismo y neoliberalismo" e invitó a crear un foro de “partidos progresistas, de izquierda o populares que hemos tenido experiencias de gobierno”.

Lucho Aguilar

Lucho Aguilar @Lucho_Aguilar2

Martes 9 de mayo de 2017

Foto: Cézaro de Luca

La mañana del martes Atenas amaneció soleada. Tal como le había adelantado a Alexis Tsipras en su encuentro, Cristina fue a visitar la Acrópolis de Atenas. Acrópolis significa “ciudad alta” y era común encontrarlas en las metrópolis griegas, como sitio que permitía organizar la defensa militar pero también concentraba los principales templos. Allí está, por ejemplo, el preciado Partenón.

Seguramente no se enteró que hace pocas semanas, los trabajadores que muestran el Partenón y otros monumentos nacionales habían ido a la huelga. Reclamaban que se contrate a personal adicional y que se les abonen las horas extras.

Es sólo un símbolo, pero vale para hablar un poco sobre los relatos y las realidades que rodean los primeros días de la gira de Cristina Kirchner por Europa. O partamos, si se quiere, de sus palabras en el foro “Capitalismo y neoliberalismo. La crisis democrática. La experiencia Suramericana”.

Ante un auditorio integrado por intelectuales y muchos funcionarios de Syriza, la ex presidenta aseguró que "en cada país las características específicas de esta revolución social pueden ser diferentes, pero el objetivo común de todos estos movimientos es la justicia social, el trabajo y la soberanía nacional contra los intereses financieros que saquean países". Luego de criticar al gobierno neoliberal de Macri, invitó a redefinir las categorías de izquierda y derecha y crear un foro de partidos progresistas: “Es importante, además, que todos los partidos progresistas compartan la experiencia con los partidos progresistas, de izquierda o populares que hemos tenido experiencias de gobierno. Desde la teoría es fácil señal con el dedo”.
La teoría. Y la realidad.

“No al campo”

Ya pasaron algunos días de la visita al campo de refugiados de Eleonas, donde la ex presidenta destacó la actitud del gobierno de “Grecia, que está afrontando su tercer rescate de deuda soberana y los recibe”.

La verdad es que Syriza, más allá de su discurso, ha sido un engranaje de la política xenófoba y antinmigratoria de la Unión Europea. Con el pacto firmado por Alexis Tzipras y su par turco, en marzo de 2016, se sumó a una política “migratoria” que combina la expulsión de miles de familias todos los meses, con brutales condiciones en los centros de refugiados. En febrero hubo una rebelión en uno de ellos, Ellinikó, que incluyó una huelga de hambre y choques con las fuerzas policiales enviadas por el ministro griego de Migración, Yannis Muzalas. “No al campo” decía el cartel que sostenía una mujer tras los alambrados. “No al campo” decían las banderas de cientos de jóvenes que marcharon por Atenas.

Los “ninis” emigrantes

La crisis capitalista desatada en 2008 ha afectado a Grecia en particular. Y los jóvenes fueron los más castigados entre los castigados. Según estudios oficiales, la cantidad de jóvenes griegos que no estudian ni trabajan (llamados Ninis) aumentó en los últimos años, superando a Italia y España. Un 27%, o sea millones, más mujeres que hombres.

La situación está llevando a muchos de ellos a buscar futuro en otro lado. Según el Banco de Grecia, más de 420.000 de griegos han emigrado desde 2010, la mayoría jóvenes. Es que con un desempleo juvenil que supera el 45% y trabajos donde ganan 3 euros por hora sin seguro laboral, muchos prefieren probar suerte en otra parte.

El drama arranca desde antes: se estima que hay más de 300 mil chicos y chicas que no pueden acceder a una alimentación saludable para su crecimiento.

Recortes (y más recortes)

Entre 2010 y 2015, para zafar del default y la quiebra, Grecia recibió millonarios “rescates” de la troika (Comisión Europea (CE), Banco Central Europeo (BCE), Fondo Monetario Internacional). Los préstamos fueron a cambio de reformas estructurales, privatizaciones y recortes del “gasto público”. Durante 7 años, el ajuste lo hicieron los partidos tradicionales que gobernaban Grecia. En los últimos dos años, el trabajo sucio fue aceptado por la coalición reformista Syriza.

A la situación que reflejábamos en la juventud, podemos agregarles otros datos que muestran la opción que tomó el gobierno de Tsipras. Según el último informe del Eurostat, el desempleo general ya superó el 23% (en los jóvenes 47%).

Las condiciones de trabajo, además, han sufrido golpe tras golpe. Miles de jóvenes trabajan por sueldos de 2,5 euros la hora y sin seguro laboral. La mayoría de ellos está precarizado. Por ejemplo los 8.000 trabajadores de empresas de servicios externos de los hospitales que en marzo pasado comenzaron huelgas por el fin de la tercerización y la contratación directa por el sistema de sanidad griego.

La rebelión de los precarios concluyó con los médicos de los hospitales públicos que exigían el retiro la ley de pensiones y el restablecimiento de sus salarios a niveles anteriores a la crisis.

Los recortes en las pensiones – que son parte de los acuerdos de ajuste entre Syriza y la troika - ya habían generado movilizaciones, donde la policía llegó a reprimir a jubilados en Atenas.

Experiencias

Sin embargo, la “experiencia de gobierno” del “progresista” Syriza también está acelerando la experiencia de lucha de los trabajadores griegos.

En diciembre pasado se realizó una masiva huelga con movilizaciones en las principales ciudades. El principal objetivo era repudiar el proyecto de reforma laboral que viene intentando avanzar el gobierno. Como denunció el sindicato del sector público, ADEDY, “el Gobierno y a los acreedores tienen único objetivo lograr trabajo aún más barato y el incremento de los beneficios del capital”.

Este 1° de mayo, días antes de la llegada de Cristina, hubo movilizaciones en Atenas y otras ciudades. Allí se anunció que el próximo 17 de mayo habrá una huelga general, la sexta desde que comenzó el "gobierno progresista". Es que ese día tiene pensado aprobar el Parlamento un nuevo paquete de medidas de austeridad. La convocatoria asegura que "durante siete años, los gobiernos de los memorandos y la troika golpearon a trabajadores; el Gobierno de Syriza y ANEL pretende dar el último golpe".

Qué lástima que Cristina partió de Atenas ya. Podría haber conocido más de cerca la realidad del gobierno progresista de Syriza. Desde la teoría es fácil señal con el dedo.


Lucho Aguilar

Nacido en Entre Ríos en 1975. Es periodista. Miembro del Partido de los Trabajadores Socialistas desde 2001. Editor general de la sección Mundo Obrero de La Izquierda Diario.

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