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Red Internacional
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TUCUMAN. La Universidad Nacional de Tucumán y la policía

La difusión de un video donde se ve a un policía torturando a un detenido se ha transformado en un escándalo para el gobierno de Alperovich. La UNT no emitió declaraciones pero, una vez más, las acciones hablan por sí mismas. ¿Cuál es la relación de la UNT con las fuerzas represivas?

Maximiliano Olivera @maxiolivera77

Martes 7 de octubre de 2014

2013: el movimiento estudiantil denuncia a la policía por cómplices de las redes de trata.

Tras conocerse dos casos de abusos en la zona aledaña, las facultades de Filosofía y Letras y Psicologías fueron tomadas por los estudiantes, denunciando la complicidad de la policía en las zonas liberadas. Desafiando el discurso derechista de la inseguridad y mano dura, para el movimiento estudiantil no se trataba de “falta de presencia policial” o “la necesidad de oficiales capacitados” sino que denunciaron que la policía liberaba la zona por su rol en el sostenimiento de las redes de trata y prostitución.

En contraposición, el secretario de Seguridad Paul Hofer tildó de “absurda” la denuncia de los estudiantes y puso la mira en las víctimas de los abusos: “Sin ejercer juicio de valor, había muchísimas cuestiones que no encajaban dentro de su relato: por ejemplo, aseguró que después de abusar de ella la dejaron en la puerta de la facultad, a las 12 del mediodía. Allí hay cámaras de seguridad, personal policial... genera dudas”. En diversas oportunidades declaró que la policía está “capacitada en materia de violencia de género” (sic).

Durante la toma, el entonces rector Juan Alberto Cerisola y la actual rectora Alicia Bardón firmaron junto al ministro de Seguridad Jorge Gassembauer un “programa de seguridad” que incluía mayor presencia policial (hasta se habló de “personal de civil”) y de cámaras. En esa oportunidad Cerisola reconoció que “la presencia de la Universidad dentro de la fuerza policial es algo que ya existe porque estamos desarrollando programas de capacitación para los efectivos, y ahora tenemos previsto fundar una licenciatura universitaria en seguridad. Esta reunión fue muy positiva, me retiro conforme porque que hemos sido escuchados, y porque tenemos proyectos comunes para realizar.”

Tras el fin de las tomas, la policía no se quedó de brazos cruzados. Adelantándose al “gendarme carancho”, efectivos de la Comisaría 2° montaron una provocación y un operativo para detener a un grupo de estudiantes de Artes que “habían agredido a oficiales”. Las estudiantes estuvieron detenidas más de 6 horas mientras un masivo grupo de estudiantes protestaba frente a la comisaría. Las estudiantes siguen denunciadas penalmente por la policía por “lesiones, daños, atentado y resistencia a la autoridad”.

2014: estudiantes en el *911, “más policías en las calles” y las patotas en acción
En mayo el camporista Mario Leal, por entonces secretario de Extensión Universitaria, y Paul Hofer firmaron un convenio para incorporar 50 pasantes universitarios al call center del 911. Hofer declaró que “la finalidad de los convenios con las universidades será mejorar la calidad de la atención al momento de la recepción de las llamadas, a la vez que los efectivos policiales podrán realizar sus tareas en las calles de la provincia”. Los policías que fueron filmados torturando a un detenido pertenecen al 911.

El 13 de agosto, durante el paro docente, la patota del Rectorado se hizo presente en la toma del Rectorado. Con el visto bueno de Hugo Saab, secretario de Políticas y Comunicación Institucional, y Mario Leguizamón, responsable de la Dirección de Protección Universitaria (DPU), nombre institucional de la patota, iniciaron una feroz golpiza a los estudiantes que ocupaban el edificio pacíficamente en apoyo al reclamo docente. Leguizamón es un ex integrante de Gendarmería y es socio propietario de Watchman, una empresa privada de “seguridad y vigilancia” compuesta por oficiales retirados del Ejército. Leguizamón contó con la protección de Kaleñuk, ex número uno de Gendarmería en Tucumán y funcionario de Alperovich. El hijo de Kaleñuk es señalado como uno de los presuntos responsables del asesinato de Paulina Lebbos en 2006.

A pesar de los reiterados pedidos y presentaciones por parte de estudiantes y docentes, la DPU no ha sido disuelta. Sus miembros han sido reubicados en diferentes edificios de la UNT.