En el último año se evidencia un incremento de casos de "uso de la fuerza", en este caso policial, que interviene en situaciones de crisis subjetivas, con serias consecuencias sobre les padecientes. La seguidilla de casos en diferentes sitios del país, impacta en la comunidad, reinstalando el mito de la "peligrosidad” y pone de manifiesto una avanzada sobre la lógica Salud Mental y Derechos Humanos.
Marcela Giménez Trabajadora de la Salud Mental
Martes 10 de agosto de 2021 11:52
Foto gentileza Darío Cavacini PH
Me parece un desatino que, en este momento sanitario complejo, el debate sea Taser sí, Taser no. La intervención de las fuerzas de seguridad durante una crisis subjetiva que lo amerite, está contemplada y protocolizada en la Resolución 506/2013: "Pautas de intervención de los cuerpos policiales y fuerza de seguridad con el objeto de preservar la seguridad en situaciones que involucran a personas con presunto padecimiento mental o en situaciones de consumo problemático de sustancias en riesgo cierto e inminente para sí o para terceros." Se tienen que poner en vigencia los protocolos, si fuera necesario mejorarlos, los mismos no mencionan semejante instrumento.
Como trabajadores de salud mental debemos seguir exigiendo la plena vigencia de los mismos e implementación de la LNSM. En tanto la ley no se implemente y falten prácticas de salud mental inclusivas, los ciudadanos con padecimiento mental seguirán siendo puestos en el lugar del peligroso e improductivo. La desafiliación y exclusión arrasan cualquier posible forma de ejercicio de ciudadanía, y se reinstala permanentemente. Por eso necesitamos la plena implementación de la ley: prácticas materiales reales y concretas, para sujetos concretos.
El sistema de salud argentino es como un patchwork donde conviven prácticas aberrantes (todos los lugares de encierro) con prácticas que favorecen los procesos de inclusión, que responden a lógica de derechos. Desde el inicio de la vuelta de la democracia hubo intentos fallidos y truncos para generar cambios en el sistema de salud mental: yo formé parte de la RISaM (Residencia Interdisciplinaria de Salud Mental) donde la formación del recurso humano era la fuente para realizar la prácticas que se ajustaran a derechos y que de una buena vez se pudieran cerrar los Manicomios y establecer la red de servicios con base en la comunidad. Las experiencias que en este período pudieron desarrollarse se truncaron al asumir la presidencia Carlos Menem.
Es necesario resaltar que el proceso de transformación en la Pcia. de Rio Negro se mantuvo y profundizó, sancionando su Ley Provincial 2440 en 1991.
Todo el sistema de salud, no solo salud mental, entró en una etapa absolutamente regresiva, se disuelven las residencias interdisciplinarias de salud mental y casualmente todos los residentes vuelven a las residencias lineales de los hospitales monovalentes. Sabemos lo que pasó en los 90’ en relación al sistema: una lógica de privatización y descentralización, sin la debida derivación de presupuesto, una focalización en ciertas prioridades y grupos, encomendadas por organismos internacionales como el Banco Mundial y no en base a la necesidad de la gente. La salud se considera como un gasto que hay que achicar.
Desde el 2000 hasta 2010, con el esfuerzo de los trabajadores reaparecen y reconstruyen prácticas en todo el país ligadas al Movimiento de Salud Mental, prácticas llevadas adelante por los propios trabajadores de salud mental, junto a los usuarios y familiares. Las mismas pudieron instalarse, algunas sin las debidas partidas presupuestarias, lo que impidió su planificación. De esta década, es la ley de Salud Mental 448 de la CABA, con escaso correlato en la mejoría del sistema y la Ley de la Provincia de Chubut en 2009, lo que permitió, en este caso la instalación de la red de Servicios en el marco de una Reforma del sistema de Salud Mental.
La sanción de la LNSM en 2010, fue la cresta de la ola de todo ese movimiento. Hubo un reflote en la agenda nacional de la necesidad de la reconversión del sistema y el cierre definitivo de los manicomios.
El proceso comienza a decaer: a pesar de ser una ley de orden público algunas provincias no dan cuenta y este proceso errático y espasmódico, vuelve a instalarse.
(Encuentro Nacional de Emprendedores Sociales Esquel 2014)
La falta de la instalación de una política pública que supere los cambios de gestión favorece que algunos procesos, como en la Provincia de Chubut, se degraden y pase lo que pasó en el paraje de las Golondrinas, donde un grupo especializado de la policía, mata a un vecino, con una evidente crisis subjetiva y siendo paciente del sistema de salud mental, donde la policía interviene sin el equipo de salud. Es una situación institucional grave de lo cual poco se habla. Lo que pasó con el músico popular, toma relevancia por una cuestión mediática, no así el suceso en Las Golondrinas, Chubut.
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Hace tiempo que no escuchaba comentarios o preguntas entre la gente, sobre dónde tendrían que estar los sujetos “peligrosos”. Cuando vos les transmitís que los sujetos portadores de sufrimiento mental, más que vulneradores son vulnerados, comienza rápidamente una serie de dudas porque la televisión y algunos "profesionales“ sostienen aún el paradigma del aislamiento.
En relación a la pistola Taser, sin dudas, es algo que no considero para alguien con padecimientos mentales, ni para nadie. Esa es mi opinión, ni esto, ni cualquier otra forma que amerite una forma de tortura, entre ellas el encierro, para algunas situaciones, que exceden lo habitual. Hay protocolos para desarrollar la contención y que nadie salga lastimado. Estamos para cuidar, contener, promocionar, será también necesario instalar un debate sobre cómo queremos vivir, al menos sigo queriendo vivir en una sociedad que incluya a todos, respetando las diferencias, sin violencias.
Los Trabajadores de Salud Mental, junto a los usuarios y familiares debemos reinstalar la necesidad de un movimiento que pugne por los necesarios cambios y sobre todo por la plena implementación de la LNSM, la peor embestida contra la misma es no poder superar el relato, no implementarla, no destinar el presupuesto necesario. La política pública que materialice los postulados de la 26657.
Es obvio el incremento de casos en relación al uso de la fuerza, en este caso policial, en relación a situaciones de crisis subjetivas. Tomar el discurso de la inseguridad y propiciar políticas de seguridad que tengan que ver con aumento de la represión, obviamente tienen una objetivo en la comunidad y por otro tiene una determinación presupuestaria, si un país pobre como la Argentina tiene más gastos en una política de seguridad, es lógico que va a recortar en otros sectores como Salud, Educación y vivienda.