Mientras Chadwick no descarta la aplicación del Estado de Excepción en La Araucanía, su par Alfredo Moreno planteó que esa opción no está considerada. La derecha dividida en medio de la profunda crisis que abrió el asesinato de Catrillanca.
Sábado 12 de enero de 2019
Mientras el ministro del Interior, Andrés Chadwick, aseguró anteayer que el estado de excepción que solicitan gremios de la región es una herramienta constitucional que no se descarta, este viernes su colega de Desarrollo Social, Alfredo Moreno, entregó otro punto de vista, asegurando que el Estado de Excepción "no está considerado por el momento". Sus dichos reflotan las diferencias en la propia derecha para abordar la profunda crisis abierta a partir del asesinato del comunero Camilo Catrillanca a manos de Carabineros.
Si bien desde el inicio del gobierno de los eufemísticos "tiempos mejores" ha habido diferencias entre ambos ministros en torno a la situación de La Araucanía, estas diferencias se han ido acrecentando y expresan la crisis política de la derecha, siendo incapaz de cerrar su agenda represiva luego de los escándalos de fraude al fisco, montajes y asesinatos cometidos por Carabineros y que salpican al gobierno, al ser los principales ejecutores del Plan Araucanía de Piñera.
El asesino Chadwick quiere vía libre para más muertes mapuche
El principal responsable político del asesinato, Chadwick, se reunió con gremios empresariales de la agricultura de la región, que vienen exigiendo paz mientras interrumpen rituales ancestrales con pistola en mano, y les entregó más subsidios además de la promesa de redoblar el contingente policial, los mismos ejecutores de Catrillanca.
Fue en esa reunión donde Chadwick planteó la posibilidad del Estado de Excepción, queriendo acallar con más represión las legítimas exigencias de justicia para Catrillanca y las demandas históricas del pueblo mapuche en torno a sus tierras ancestrales.
De esta manera pretende salir de los cuestionamientos, que plantean incluso su renuncia al Ministerio del Interior, con más represión, por medio de la suspensión de los derechos constitucionales, otorgando por esta vía mayores garantías de impunidad a la policía y por ende, abriendo la posibilidad de más muertes de comuneros.
Disolución de la policía y devolución de los territorios ancestrales
Las legítimas demandas del pueblo mapuche sólo se podrán alcanzar mediante una lucha que sobrepase los márgenes regionales, en alianza con las mujeres, los estudiantes y sobre todo los trabajadores, que es dónde la mayoría del pueblo mapuche tiene su ocupación actualmente.
Sólo mediante esta alianza es posible enfrentar a las transnacionales forestales, que depredan el medio ambiente, y al gobierno que las ampara y las defiende. Por lo mismo, poner en pie un Partido de Trabajadores Revolucionarios es avanzar en esta perspectiva de victoria, planteando al mismo tiempo la disolución total de las fuerzas de represión del estado, los principales defensores de este sistema, y el fin de todas sus garantías de impunidad para que finalmente puedan ser condenados por sus asesinatos.