Se realizó la apertura de la tercera urna denominada “A mí también”, impulsada por activistas y organizaciones de mujeres de la localidad de Punta Alta de la provincia de Buenos Aires.
Lunes 22 de agosto de 2016
No es extraño que en Punta Alta haya mujeres que hacen este tipo de denuncias. Porque es la ciudad con la base militar más grande de Latinoamérica y por esto mismo, tal vez no sea casual que tenga los índices más altos de violencia contra las mujeres de toda la Argentina.
Este último sábado se realizó la apertura de la tercera urna denominada “A mí también”. Se trata de una actividad que realiza el colectivo Mujeres Autoconvocadas Punta Alta durante las marchas como la del #NiUnaMenos, donde utilizan la urna para recibir, de manera anónima, denuncias de personas que sufren o fueron víctimas de violencia. La mayoría de ellas son mujeres y niñas.
En la jornada también participaron estudiantes secundarias y una delegación de la agrupación de mujeres Pan y Rosas de Bahía Blanca, que se acercó a compartir las experiencias.
La urna habló por sí sola
“A mí también me tocó un padre que ejercía violencia física y psicológica sobre mi madre y mi familia, reteniendo su matrimonio porque era ’el que traía la plata’”, fue uno de los testimonios.
No sorprende, pero deja a todas y todos mudos por unos largos instantes. Pensando lo que ya se sabe: que las mujeres que son víctimas de violencia dentro del hogar no pueden salir fácilmente de ese círculo, la mayoría de las veces porque no tienen el sostén material para poder llevar adelante una separación. Porque no existen refugios transitorios, subsidios, guarderías maternales o infantiles gratuitas, licencias laborales, y un sin número de medidas que deberían implementarse desde el Estado, para las miles de mujeres que sufren situaciones de violencia machista, a través de un plan nacional de emergencia.
“Yo también soy mujer trans y el acoso y la agresión verbal la sufrí. Hay que defenderse. Ni una trans menos”, decía otro de los testimonios recibidos en la urna.
Deja en claro a todos que decir #NiUnaMenos hoy, es también hablar y visibilizar la violencia a las personas trans que en su mayoría no pueden acceder a un trabajo registrado, o tienen un promedio de vida de 35 años.
“Mi jefe me decía que si me portaba bien tenía muchas posibilidades de quedar efectiva. Nunca entendí que era ’portarse bien’... porque nunca quede efectiva. Tal vez se ofendió cuando lo increpé porque me dijo …’vende mucho, mové el culo’”. Se hace más que evidente el maltrato y la precarización que sufren las mujeres trabajadoras.
“A mí también casi me matan cuando aborté”. Y enseguida recuerdan las cifras escandalosas: 300 mujeres mueren al año en Argentina, por abortos clandestinos.
Esas son sólo algunas de las denuncias que se recibieron en la urna durante las marchas del 3 de junio del 2015 y el 2016 y en la convocada para el 25 de noviembre pasado, por Mujeres Autoconvocadas; y en la que tuvieron que enfrentarse con la más férrea militancia eclesiástica que, paralelamente, organizaba una cadena de oración en la Iglesia local para enfrentar al movimiento “de las abortistas”, como las llamaron entonces.
Pero en el fondo eso tampoco sorprende. Porque bien sabido es que así como las fuerzas armadas y la policía tienen tanto poder e impunidad en esa sociedad, la Iglesia católica también.
Desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas, también se invitó a participar de la reunión abierta que se hará el domingo 28 de agosto en Bahía Blanca para debatir sobre las luchas que deben seguir manteniendo las mujeres, como la absolución de Belén, con sus propias herramientas como La Izquierda Diario como el único medio que puede hacer oír esas peleas.
Ésta fue la primera actividad que las mujeres de Punta Alta realizan en el marco de participar nuevamente del Encuentro Nacional de Mujeres que este año se hará en Rosario, invitando a todas las personas que quieran viajar para seguir dando pelea por los derechos de las mujeres.