El pasado viernes 17 de abril, Cristina Bertos, madre de siete hijos, fue asesinada por su pareja. Cristina no sólo fue víctima de la violencia que sufrió por muchos años dentro de su familia, sino que también fue víctima de la violencia y el abandono institucional.
Martes 28 de abril de 2015
Durante las últimas semanas salieron a la luz por diferentes medios de comunicación múltiples casos de femicidios ocurridos o en un jardín de infantes o por salidas a bailar que “terminaron mal”. Sin embargo, cuando la víctima, además de ser mujer, es pobre sufre una doble invisibilización. Así pasó con Cristina Bertos, una mujer de un barrio pobre de Lomas de Zamora perteneciente al programa Ellas Hacen del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación de quien los medios tradicionales no mencionaron ni una sola palabra.
Lomas de Zamora es uno de los distritos más grandes de la zona sur del Conurbano y uno de los distritos donde más sectores humildes y excluidos podemos encontrar. En 2013, Cristina fue convocada por el Ministerio de Desarrollo Social y el Consejo Nacional de la Mujer a inscribirse al programa Ellas Hacen ya que cumplía con uno de los requerimientos que este planteaba: ser madre de más de tres hijos y ser víctima de violencia de género.
Como le sucede a muchas mujeres que son víctimas de la violencia intrafamiliar, la pareja de Cristina fue absorbiendo cada vez más su vida y, asimismo, evitando cualquier tipo de relación social que pudiese establecer fuera de su hogar. No obstante, Cristina, esa mujer que pasaba por una más entre todas sus compañeras de la Cooperativa Susana Trimarco, se convirtió en referente educativa de las estudiantes del Plan Fines de su barrio. Sola, padecía en silencio el sometimiento y la violencia, institucional y familiar. Paulatinamente, fueron violentados sus derechos por ser una mujer pobre del conurbano bonaerense.
Durante los últimos meses, Cristina Bertos, fue acallada más y más. Se convirtió en rehén en su propia casa. Nunca pudo denunciar porque, más allá de que creyó tener el amparo de una institución que despertó en ella esa demanda de auxilio, nunca la tuvo. Ni el Consejo Nacional de la Mujer, al tanto de su situación familiar, ni el Ministerio de Desarrollo Social pudieron evitar, luego de tres años, que la pareja con la que vivía le disparara, frente a sus hijos, un certero balazo que acabó con su vida.
Ningún medio ni ninguna autoridad dijo nada del caso, se lo invisibilizó como al de una víctima más de la violencia machista, pero pobre y de quien no pueden decir: “Pero si sale vestida así se lo estaba buscando” o “Algo habrá hecho”.
La hija mas chica de Cristina tiene menos de dos meses y el más grande tiene 13 años. Hoy están viviendo tres con una parte de la familia y cuatro con otra. Las compañeras de Cristina, el martes pasado se organizaron y marcharon a los Tribunales de Lomas de Zamora para exigir justicia para su compañera asesinada. Mañana martes 28 a las 10 de la mañana se movilizarán nuevamente desde Camino Negro y Rodríguez hasta Tribunales; convocan a través de la página de Facebook de "Ellas Hacen de Lomas de Zamora" a todas las mujeres que quieran acompañar su lucha, para exigir justicia por todas. Para que las voces de las mujeres pobres y silenciadas por la violencia machista de la sociedad patriarcal donde vivimos sean escuchadas.