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Mujeres, trabajadoras del aseo y subcontratadas: La huelga en la UC

Se bajó hace unos días la toma de la Casa Central de la UC, que mantuvo pendiente a todos los medios de prensa con sus micrófonos abiertos al Rector Ignacio Sánchez, jactándose de apoyar las demandas de las estudiantes. Pero frente a la huelga que iniciaron este lunes las trabajadoras/es subcontratadas/os del aseo en el Campus San Joaquín, ha guardado completo silencio ¿Por qué?

Nancy López

Nancy López Profesora. Agrupación Nuestra Clase

Martes 5 de junio de 2018

A pocos días de que el Rector Ignacio Sánchez lograra una negociación exitosa con las estudiantes que hicieron ocupación de la Casa Central de la UC, al interior de la misma Universidad se da inicio a la huelga de las funcionarias y funcionarios subcontratados del aseo del Campus San Joaquín, quienes se encuentran bajo relación contractual con la empresa Interservice Ltda.

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Sin embargo, esta vez el Rector ha preferido guardar silencio. Y cómo no, si es el principal responsable de preservar el régimen de subcontratación dentro de la Universidad, manteniendo prestaciones de servicios con alrededor de 15 empresas distintas.

Las exigencias son por mejores condiciones laborales, en el marco de sueldos que van entre los 240 mil y 270 mil pesos, que también se constituyen de distintos bonos de locomoción o colación, de cifras irrisorias cercanas a los 5 mil pesos mensuales.

Así de irrisoria también es la última oferta realizada por la subcontratista, respecto del aumento salarial que las y los trabajadores exigen, estableciéndolo en un aumento de $2500 ¿Será que con 4 pasajes más de transantiago cambiará en algo la precarización laboral a la que se ven expuestas las trabajadoras y trabajadores?

Verónica Zapata, representante de las y los subcontratados en huelga de la UC, fue clara en por qué las negociaciones hasta el momento han sido infructíferas, y es que “la empresa no ha cedido en ninguno de los puntos que interesan a las trabajadoras y trabajadores”.

Es así, que en su primer día de huelga legal, ayer lunes 4 de junio, realizaron una manifestación a las afueras de la Casa Central de la Universidad Católica, en interpelación a las autoridades de la Universidad por hacer vista gorda a las consecuencias del régimen de subcontratación, que son bien conocidas ya por toda la comunidad universitaria.

Luego de aquella manifestación, las y los trabajadores junto a las y los estudiantes que apoyaban allí la movilización, se dirigieron a las oficinas de la empresa Interservice, ubicada en el sector de Manuel Montt, para mostrar la fuerza que tienen para conquistar sus legítimos derechos.

Presionados por la movilización de las propias trabajadoras/es, la empresa propuso retomar las negociaciones para este día martes, donde tendrán una nueva mesa de diálogo alrededor de las 9 de la mañana, en paralelo a la realización de una concentración a las afueras de las mismas oficinas de Interservice.

El subcontrato tiene rostro de mujer, y sus sostenedores son Rectores y autoridades

No es primera vez que al interior de las universidades se pone en cuestionamiento el régimen de subcontratación, y tampoco es un secreto para nadie que aquel régimen contractual afecta fundamentalmente a las mujeres precarizadas.

Ya en 2016, en un estudio realizado por la Fundación Nodo XXI por encargo de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, se comprobaba que del total de subcontratación en la UC, un 90,5% era compuesto de mujeres. Mismo estudio que daba cuenta de las, en promedio, más de 50 horas semanales de trabajo que realizan las y los subcontratados de la institución.

Aquella situación de precarización laboral es una muestra más de cómo actúan el patriarcado y el capitalismo de la mano el uno con el otro, en una situación tan generalizada como lo es la subcontratación en las labores cotidianas de las Universidades. Se mantienen los roles de género asignados históricamente a las mujeres (como el aseo y cuidado), relegándolas a los salarios más bajos, a los trabajos más flexibles e, incluso con aquellos sueldos de hambre que les pagan, presionando a la baja de los sueldos. Porque para los empresarios, e incluso la Iglesia (como por ejemplo la Universidad Católica), claramente que es más conveniente contratar a mujeres precarizadas, y que sus ganancias jamás se vean afectadas.

Pero esto no ocurre porque no haya otra vía. Hay estudios que inclusive han comprobado que los costos que asumen las universidades al tercerizar las labores como aseo, jardines y/o casinos, son mayores que al llevar adelante la internalización, como el realizado en 2016 en la USACH a raíz de la movilización de las trabajadoras de aseo y jardines subcontratadas que el Rector Zolezzi se negó a internalizar.

Además, la posibilidad de mantener trabajadoras/es externalizados, también permite a la Universidad no hacerse cargo de condiciones laborales, de salud, de previsiones, etc., y asegurando de paso la subdivisión de las y los trabajadores de la Universidad, en categorías contractuales (subcontrato, honorarios, contrata o planta), como también en diversas empresas al interior del espacio propio de la subcontratación, dificultando así la capacidad de luchar en común por las problemáticas que les atañen por igual.

Es eso lo que el Rector Ignacio Sánchez calla, como si no tuviera también él interés en mantener la subcontratación y, por tanto, también callando de su total responsabilidad por las condiciones en las que las funcionarias/os ejercen sus labores.

Lamentablemente, las condiciones paupérrimas que impone el subcontrato, no son nuevas: ya el año pasado las trabajadoras habían denunciado abuso y acoso laboral por parte de Interservice, donde la FEUC junto al SINTRAC mantuvieron diálogo con la administradora del Campus San Joaquín, Josefina Edwards, quien junto al Rector prefirieron hicieron oídos sordos y se limitaron a legitimar las labores de la Inspección del Trabajo.

¡No más trabajo precario!, por el paso a planta de las y los trabajadores de nuestras universidades

No solamente necesitamos protocolos democráticos e independientes de las autoridades para enfrentar la violencia machista, así como mallas curriculares con perspectiva de género, o cursos y formación para académicos/as y funcionarios/as en aquellas temáticas. También necesitamos acabar con la opresión que cae sobre las mujeres más oprimidas y explotadas de nuestros espacios educativos: las mujeres, funcionarias subcontratadas, muchas de ellas inmigrantes y sostenedoras de sus hogares y familias.

Sectores de los que hoy dirigen las movilizaciones feministas en las universidades, desde organizaciones del Frente Amplio como también las corrientes del feminismo separatista, se han empecinado en hacer cuenta que la movilización feminista no debe hacerse cargo de las demandas de las trabajadoras y trabajadores, porque lo "urgente" hoy no pasa por ahí, porque la movilización se levantó "con otro carácter", o porque aquellas demandas al ser más profundas, requieren de "un proceso propio" y por tanto a "más largo plazo".

En última instancia, solamente excusas para no buscar movilizar activamente la fuerza de estudiantes, funcionarios y funcionarias. No quieren salir de las demandas que vayan más allá de las exigencias hoy planteadas por las tomas (en su mayoría protocolos y modificaciones curriculares), que a pesar de ser completamente necesarias, son mínimas frente a las profundas expresiones que hoy tiene la violencia machista para las mujeres trabajadoras, que junto a los trabajadores varones, son nuestros principales aliados.

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Si algo necesita la movilización actual a nivel nacional, es que también tomemos en nuestras manos las demandas de aquellas mujeres que son las que cargan la mochila más pesada del trabajo precario, que a su vez representan las reivindicaciones del conjunto de las y los trabajadores, principalmente de las universidades, como es el fin al subcontrato y el paso a planta de las y los funcionarios y docentes.

Si colocamos nuestras fuerzas como movimiento de mujeres, en unidad con el movimiento estudiantil, además de las y los trabajadores con los que compartimos nuestros espacios cotidianamente, podemos conquistar rápidamente la fuerza necesaria para apuntalar a uno de los pilares del funcionamiento patriarcal y autoritario de las universidades, como es el régimen del subcontrato, siguiendo el ejemplo de Facultades como Bachillerato de la U de Chile, donde con asambleas y discusiones triestamentales hoy exigen en su petitorio el paso a planta de funcionarios/as y docentes.

Hacemos un llamado a todos los y las estudiantes, las y los trabajadores, así como a las Federaciones Estudiantiles y Federaciones de funcionarios y funcionarias de las distintas Universidades, a solidarizar activamente con esta huelga de las trababajadoras/es subcontratadas del aseo. Apoyar con todas nuestras fuerzas su lucha, no hará más que fortalecer al movimiento que hoy se desarrolla a nivel nacional, traspasando lo que definen como "posible", para dotarlo del horizonte necesario, que ponga realmente en jaque a las antidemocráticas autoridades universitarias.


Nancy López

Profesora. Agrupación Nuestra Clase

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