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Sábado 9 de julio de 2016 00:00
Foto: Amsafe Rosario
Del 4 al 7 de julio miles de docentes santafesinos participamos de los concursos de titularización. Esta instancia produce una enorme expectativa ya que abre la posibilidad de conseguir estabilidad laboral luego de años de trabajo en interinatos y suplencias.
A pocos días de la titularización, en la capacitación de Escuela Abierta brindada por el Ministerio, nos pidieron hablar sobre ciudadanía y pertenencia. Sin embargo la mitad de mis compañeros en esa reunión iban a perder sus horas en la escuela por no llegar al escalafón o por tener que titularizar en otra escuela, ¿qué pertenencia con la institución pretende el Ministerio que tengamos? Todos estos interrogantes, más las realidades sociales que atravesamos con nuestros estudiantes, nos pone en un estado de shock.
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Estoy satisfecho porque pude titularizar luego de una capacitación de tres años, donde conocí a muchos docentes que hoy son mis amigos, que me permitió quedar bien posicionado en el escalafón. Allí todos teníamos la misma idea: terminar la capacitación para no perder el trabajo.
Podría decir que estoy “feliz”, pero no, porque veo el dolor de mis compañeros que perdieron horas y cargos. Un sufrimiento que padecí en la pasada titularización donde perdí todas las horas. La ventaja de ser técnico es que uno puede salir a buscar trabajo más fácilmente hasta poder volver a recomponerse en la escuela con otras horas de remplazo, porque como todos los docentes de alma sabemos que cada día que uno pasa fuera de ella es un sufrimiento.
Socialmente recibimos fuerte críticas por parte del gobierno. Pareciera que tenemos que ser invencibles, sin embargo todos se olvidan de lo importante que son los jóvenes. Se está dejando de educar para emancipar a los estudiantes y esto es por una domesticación del docente. Nos están domesticando a los golpes, haciéndonos pelear uno con otro, a ser especuladores, nos hacinan en un galpón, nos gritan, con baños que mejor no hablar, nos enfrentan unos contra otros.
Un futuro con conciencia de clase
La idea es domesticarnos, cortar toda posibilidad de pensamiento abstracto e histórico. En esa domesticación gana el conformismo, el no te quejes, entonces, ¿qué pretendemos trasmitirle a nuestros estudiantes? Entre la droga que los rodea y los docentes domesticados tenemos los votantes y trabajadores más dóciles. Hoy los poderes económicos se fortalecen aún más pero no podemos dejar que esto se repita.
Un concurso realizado a mitad de año resulta totalmente anti pedagógico. “Este año está perdido”, dijo un compañero, tratando de dimensionar las consecuencias de un año perdido en educación. ¿Les parece azaroso? Yo creo que no. Despertemos compañeros, entendamos la función social que cumplimos y hagamos cumplir nuestros derechos, el buen trato, la buena educación y la pertenencia. No perdamos de vista que estamos formando el futuro y no quiero un futuro conformista, quiero un futuro que pelee por sus pares y que tenga conciencia de clase, un futuro emancipador que nos permita arreglar los errores del pasado.