Militantes de Pan y Rosas, fueron expulsadas de la Sesegen FECh por diferencias políticas en torno a cómo deben abordarse las denuncias de abuso y violencia machista.
Jueves 15 de junio de 2017
Este miércoles, se expulsó a las militantes de Pan y Rosas de la Sesegen FECh (Secretaría de Sexualidades y Géneros) por diferencias políticas en torno a la forma en que deben abordarse las denuncias de abuso; polémica que se abrió tras un caso ocurrido en México. Si bien, varias plantearon que debilitaba al movimiento de mujeres expulsar a una organización que históricamente se ha destacado por la lucha contra la violencia machista, esta decisión se terminó haciendo bajo la premisa de un supuesto "encubrimiento" y la falta de autocrítica.
Consideramos que es una medida completamente antidemocrática la expulsión de una corriente de mujeres de un organismo que es de todas y todos los estudiantes de la Universidad de Chile, más aún porque esta se realiza por legítimas diferencias políticas al interior del movimiento feminista. Esto no hace más que debilitar nuestros organismos, y convertirlos autoritariamente en colectivos encerrados en sí mismos más que en herramientas de lucha en función de la conquista de nuestras demandas. Nos parece inaceptable que sectores del feminismo se arroguen la representación de un amplio movimiento de mujeres que supera con creces los colectivos feministas.
La razón, es que no compartimos un principio que levanta un sector del feminismo que plantea que ante una denuncia la culpabilidad del denunciado es inmediata, mientras que nosotras estamos por un método para enfrentar la violencia machista que escuche, en primer lugar, a la denunciante -sin prejuicios- tomando las medidas preventivas necesarias; a la vez que se impulsa una investigación seria que busque esclarecer los hechos para tomar así las medidas correspondientes.
Es por esto que desde la fundación de las secretarías de género, hemos luchado por la implementación de protocolos de género en las universidades que instauren comisiones triestamentales, independientes de las autoridades, que puedan responder de manera concreta a las denuncias contra la violencia machista al interior de nuestras casas de estudio; además de desarrollar políticas preventivas.
Esta posición, donde el denunciado es igual a culpable sin ningún proceso de investigación serio y responsable, derivó en que las militantes de Pan y Rosas fuéramos tachadas de encubridoras, siendo “funadas” sólo por plantear un método y una política distinta. De fondo, las diferencias se sustentan en qué movimiento de mujeres queremos desarrollar.
Nuestro método también guarda una concepción distinta de los organismos del movimiento estudiantil, de mujeres y de trabajadores con libertad de tendencias políticas y que sirvan para luchar por nuestros derechos, lo que sólo será posible enfrentando al Estado, la Iglesia, los empresarios y sus partidos.
Esta expulsión no es más que la expresión de la imposición de un método que no aporta al desarrollo de un gran movimiento de mujeres masivo y democrático. A pesar de esta situación que en su contenido es antidemocrática y autoritaria, pero que en su trasfondo es anti-izquierda, como agrupación Pan y Rosas Teresa Flores seguiremos luchando en cada espacio por la auto-organización de las mujeres, por poner en pie secretarías y comisiones en cada lugar de estudio, de trabajo y barrio, que sirvan de herramienta para levantar una gran lucha de ciento de miles en las calles, y que busque ganar la conciencia de nuestros compañeros para que de la mano mujeres, trabajadores y la estudiantes, salgamos a arrancar nuestros derechos.