El salteño José Luis Galli denunció penalmente al cura Agustín Rosa por sus crímenes y a Francisco por encubridor, al igual que al arzobispo de Salta Mario Cargnello. Aquí explica los motivos.

Daniel Satur @saturnetroc
Sábado 27 de octubre de 2018 23:44
“El monstruo en el que se ha transformado la Iglesia católica es muy poderoso”, sentencia ante La Izquierda Diario José Luis Galli, un salteño de 73 años que, entre cosas hechas en su vida, escribió un libro titulado “La corrupción intentó llegar al cielo”.
Ante todo, Galli aclara que él es un genuino miembro de la Iglesia católica y que si el último martes se presentó con sus papeles ante el Ministerio Público Fiscal salteño es porque, justamente, lo que quiere es que la gente deje de ser expulsada de la Iglesia por una banda de corruptos, delincuentes y encubridores.
El martes 23 su denuncia quedó asentada en la Fiscalía 2, a cargo de Justo Alberto Vaca, y lleva el número de expediente 1307/18. Es la primera vez que, al menos en el país, el apellido Bergoglio se incorpora a una denuncia judicial acusándolo de ser responsable de la trama de encubrimiento de abusos sexuales sobre niñas y niños por parte de clérigos y otros miembros de la institución católica.
¿A quiénes denunció?
¿Y cuál es el contenido de su denuncia?
¿Qué relata en su libro?
¿Y respecto a los abusos sexuales?
El caso protagonizado por Agustín Rosa Torino estalló en 2015, a partir de varias denuncias por abusos sexuales y delitos de tipo económico contra el fundador del Instituto “Discípulos de Jesús de San Juan Bautista” y otros miembros de su congregación. Los diversos hechos que integran el caso son de una gravedad espeluznante.
En abril de 2017 este diario publicó una extensa entrevista a Gracia Ramia Damario, una joven que a los 13 años sufrió abusos de parte de la monja Patricia Pacheco, miembro del grupo de Rosa Torino. Cuando tenía 18 años, miembros de esa misma congregación convencieron a Gracia de hacerse monja. Su calvario tuvo ribetes dantescos y solo finalizó en 2015, cuando con 22 años y estando casi secuestrada en España, logró escaparse de la congregación y volver a su casa.
Recientemente se conoció la detención en Tucumán de Nicolás Parma, otro cura de la congregación que había sido acusado en 2016 por violar sistemáticamente a varios jóvenes novicios pero que, pese a ello, el Vaticano no lo entregó al Poder Judicial sino que lo envió primero a Roma, después a España y finalmente lo repatrió y lo mandó a vivir (y “trabajar”) a Tucumán.
Pacheco y Parma son apenas dos ejemplos de la organización criminal que fundó Rosa Torino con el aval de la Curia argentina y del Vaticano.
Investigación cero
Cuando en 2015 estalló el escándalo de los “Discípulos de Jesús de San Juan Bautista”, Jorge Bergoglio quiso mostrarse procupado y ocupado. El 17 de julio de ese año nombró “comisario pontificio” al obispo emérito de Quilmes Luis Teodorico Stöckler y, según el discurso oficial, lo mandó a Salta a “investigar” el caso.
Un año y medio después, el 21 de diciembre de 2016, Stöckler publicó un comunicado en el que decía que durante ese período realizó “diversas actuaciones” a partir de las denuncias y que “dicha información ha terminado y ha sido remitida directamente a la Santa Sede”.
El resultado de esa “investigación” está guardado bajo siete llaves en el Vaticano y nunca se hizo público algún informe sobre el caso de Rosa Torino y sus secuaces. Por eso Galli denuncia también a Stöckler por “no haber hecho nada”.
¿Y cuál es el motivo personal que lo llevó a hacerla?
¿Intentó comunicarse con él o hacerle llegar su libro?
¿Usted cree que Bergoglio conoce los hechos?
¿Cuál es su objetivo con esta denuncia?
Si bien se declara católico, ¿qué opinión tiene de la campaña nacional que plantea la separación de la Iglesia del Estado? Por ejemplo, para que los obispos no tengan los privilegios y suculentos sueldos estatales

Daniel Satur
Nació en La Plata en 1975. Trabajó en diferentes oficios (tornero, librero, técnico de TV por cable, tapicero y vendedor de varias cosas, desde planes de salud a pastelitos calientes). Estudió periodismo en la UNLP. Ejerce el violento oficio como editor y cronista de La Izquierda Diario. Milita hace más de dos décadas en el Partido de Trabajadores Socialistas (PTS) | IG @saturdaniel X @saturnetroc