Los días 16, 17 y 18 de octubre se llevará a cabo el X Encuentro Nacional Feminista en Toluca, Estado de México. Entidad que ocupa el lugar número uno en feminicidio. Este espacio llega en un momento en que es urgente organizarnos frente a la crisis abierta por Ayotzinapa y el aumento a la violencia a las mujeres.
Francisca Daniela Maestra de primaria. Agrupación Magisterial y Normalista Nuestra Clase
Viernes 9 de octubre de 2015
El asesinato y desaparición forzada de los normalistas en Guerrero, de los que se cumplió el primer aniversario, puso al descubierto el carácter asesino del régimen. Acontecimiento que trastocó a cientos de miles de corazones, donde en el grito: #AyotzinapaSomosTodos estuvieron presente cada uno de los abusos y padecimientos sufridos por el pueblo mexicano.
La masacre de Iguala mostró que la “transición a la democracia” no trajo mayores libertades democráticas para las grandes mayorías trabajadoras y populares, lejos de ello, desnudó con crudeza que el país está llenó de fosas clandestinas, que el régimen aún práctica la desaparición forzada, como sucedió con la implicación del batallón 27 de las fuerzas armadas en la desaparición de los normalistas, que la tortura, los desplazados, militarización, el feminicidio, las redes de trata y la miseria son la regla.
Ayotzinapa, para cientos de miles en nuestro país fue pisar fondo, obligó a decir “esto no puede ir más allá” y evidenció que esta podredumbre no tiene regreso. Pero, para las madres que buscan a sus hijas desaparecidas o justicia para las víctimas de feminicidio, este sentimiento se empezó a escribir muchos años antes.
Como en la frontera norte de nuestro país, donde se empezaron a registrar hace casi 30 años asesinatos misóginos contra mujeres, pero donde también comenzaron decenas de madres a denunciarlo. Fue así que los ojos del mundo voltearon a Ciudad Juárez, convertida en emblema del feminicidio.
La historia de impunidad no se detuvo, los asesinatos fueron más crudos, más violentos. ¿Y qué tenían en común estos crímenes?: las mujeres asesinadas eran pobres, de sectores populares, obreras de la maquila y la mayoría de los crímenes están impunes.
Los resultados fueron terribles, la inacción y complicidad del Estado Mexicano, y el poco cobijo de los movimientos sociales a las mujeres de la frontera, dejó que el cáncer del feminicidio y las redes de trata se extendieran a todo el país.
Violencia contra las mujeres, también fue el Estado
La violencia contra las mujeres no se puede entender sin un estado que sienta bases estructurales para que la violencia se reproduzca y se legitime. No se entiende sin un sistema que considera a las mujeres mercancías, seres humanos de segunda clase, objetos desechables. Es donde el sistema capitalista basado en la explotación de las mayorías se abraza del patriarcado que nos oprime y juntos hacen el gran matrimonio contra las mujeres.
Durante estos últimos años la violencia contra las mujeres ha aumentado de manera alarmante: cada 3 horas con 20 minutos le arrebatan la vida a una de nosotras. Asesinatos que se dan en el marco de supuestos “avances legislativos” en Derechos Humanos y perspectiva de género –como es la tipificación del feminicidio en más de una decena de estados y la Ley de Acceso a una vida libre de violencia a nivel federal que contempla la Alerta de Género-, pero a pesar de ello, se preserva la impunidad en la mayoría de los crímenes, aumenta la violencia contra las mujeres y la desaparición, se fortalecen las redes de trata y prostitución al amparo de la militarización del país.
Además que, siguen sin reconocerse el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, se han endurecido las legislaciones estatales con reformas que bajo el argumento de “defender la vida”, buscan criminalizar a quienes deciden interrumpir sus embarazos.
¡Contra la violencia hacia las mujeres nos organizamos!
Frente a la violencia contra las mujeres consideramos que es urgente poner en pie un gran movimiento que denuncie que el responsable del feminicidio es el Estado, que no solo es responsable de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y del asesinato de luchadores sociales como Nadia Vera, sino también de sentar las bases estructurales para que la violencia contra las mujeres se desarrolle impunemente, así también se escucha #FueElEstado.
Las mujeres tenemos que organizarnos y tomar en nuestras manos la lucha por nuestros derechos, no vendrá desde “arriba” de un Estado feminicida. Por el contrario hacemos un fuerte llamado a impulsar en todo el país un gran movimiento de mujeres que permita denunciar y pelear por nuestras reivindicaciones.
La desaparición de los normalistas de Ayotzinapa demostró, que esta es una democracia bárbara al servicio de unos cuantos poderosos y por ello nosotras no podemos esperar ninguna respuesta favorable de este régimen, ni de sus partidos e instituciones, pues son ellos los que han permitido y tolerado el desarrollo del cáncer social llamado feminicidio y también los que buscan por todos los medios, desarticular y desactivar el descontento social abierto por Ayotzinapa; y toda posibilidad de cuestionamiento a este régimen.
Tenemos que aprovechar que cientos de mujeres nos reuniremos para que de este Encuentro Feminista se voten acciones unificadas en un Plan de Lucha Nacional. ¿Qué impide que podamos fortalecer nuestra lucha, dándole continuidad durante todo el año? ¿Qué impide que tomemos resoluciones, como resultado de nuestros intercambios y debates? Junto a ello, desde este Encuentro debemos tomar resoluciones concretas para solidarizarnos y hacernos parte de la lucha que llevan adelante las heroicas trabajadoras de la fábrica Sandak, las maestras que en todo el país se ponen al frente de la lucha contra la reforma educativa, y todas las mujeres que enfrentan a la patronal y al régimen asesino.
Hay que volver a nuestros lugares de trabajo y escuelas a impulsar un gran movimiento de mujeres a nivel nacional, que pelee en las calles confiando en sus propias fuerzas, con independencia de las instituciones y partidos en el Congreso que con creces nos han demostrado que no están de nuestro lado, y que tratan de dividirnos. Esa es nuestra apuesta y a eso las llamamos.