El kirchnerismo cordobés unificar al peronismo con una discusión programática, pero Unión por Córdoba lleva 20 años aplicando el mismo programa.
Guillermo Torrent Asesor legislativo FIT - Córdoba @Guillotadas
Lunes 16 de abril de 2018
La política del kirchnerismo cordobés de unidad con el peronismo “oficial” se manifestó claramente en la votación de la reforma política el miércoles pasado. Para esa muestra de determinación, el kirchnerismo no dudó en despojarse de su último resabio progresista y aprobó el proyecto oficialista, mientras Cambiemos se retiraba del recinto.
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Luego de la votación, la legisladora Liliana Montero se alejó del bloque kirchnerista y formó un monobloque. Esto no ha sido problema para quienes han perdido ya 4 de los 8 legisladores que asumieron en el 2015 por Córdoba Podemos, sello local del ex Frente para la Victoria.
En la sesión hubo una exagerada profesión de fe e identidad peronista por parte de quienes quedaron en el bloque. Según algunos kirchneristas, que intentan buscarle el lado amable a la posición de sus dirigentes, la táctica sería intentar incidir sobre la interna de Unión por Córdoba entre los referentes principales: De la Sota o Schiaretti.
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Lo cierto es que los contactos son aceitados y avanzados, a pesar de que todavía existen recelos sobre la elección de 2017. Algunos sectores que prometieron jugosos aportes a la campaña de Pablo Carro y se mantienen formalmente dentro del espacio kirchnerista, jugaron abiertamente para Unión por Córdoba luego de las PASO.
La posición del kirchnerismo sería la de unificar al peronismo para ganarle a Macri, sobre la base de un programa consensuado. El programa del peronismo cordobés lleva nada menos que 20 años de aplicación.
Las políticas del gobierno son claramente contra los trabajadores y los sectores populares. Entre sus banderas están la precarización laboral, los enormes beneficios a las principales empresas multinacionales, la persecución a los pibes de los barrios con la narcopolicía provincial y el manejo clientelar de los sectores más postergados mediante planes de miseria y un control social absoluto en estos lugares. A esto se suma la depredación del medio ambiente de un modelo de sojización y desmonte.
La ubicación prescindente del peronismo cordobés sobre la intervención al PJ Nacional dejó en offside nuevamente a los kirchneristas. Lejos de buscar la unidad a largo plazo, la táctica del gobernador Schiaretti es la de profundizar un modelo de “partido provincial” al estilo Movimiento Popular Neuquino, que les permita mantenerse y fortalecer el poder local más allá de quién esté en la Casa Rosada. Esto se ha confirmado con Schiaretti intentando dirigir la liga de los gobernadores y siendo la correa de transmisión de las políticas de ajuste de Macri, eso sí, en nombre de la gobernabilidad.
Hay rumores de que la intención del kirchnerismo es colocar el candidato a vicegobernador en las elecciones de 2019, pero parece que la unidad propiciada por Schiaretti tendría otras intenciones. El último viernes, La Voz del Interior daba cuenta de que “El objetivo del PJ es acordar para que no haya una lista cristinista, pero sin incluir a dirigentes que respondan a Cristina Fernández en su nómina, teniendo en cuenta que Córdoba es la provincia más antikirchnerista”. La experiencia de 2017, donde la integración de dirigentes kirchneristas no dio los resultados electorales esperados, a pesar de los costosos pases, todavía es motivo de discusiones internas.
O, en otras palabras, como dicen algunos dirigentes, Schiaretti no quiere salir a comprar algo que está regalado.