Para garantizar la campaña de vacunación fueron convocadas trabajadoras y trabajadores de diferentes secretarías. Somos quienes, a pesar de ser considerados como “becarios”, llevamos adelante la logística de los centros de vacunación.
Miércoles 2 de junio de 2021
El gobierno federal ha desplegado una gran operación logística para llevar a cabo la vacunación de la población. Hasta ahora, se ha podido aplicar la vacuna sin mayores complicaciones a los ciudadanos y se ha llevado este proceso de manera organizada. Si bien durante las conferencias matutinas y vespertinas del gobierno federal se ha promocionado con bombo y platillo la eficacia de esta campaña de vacunación, se habla muy poco de las personas que la hacen posible.
En la CDMX, desde la entrada de los centros de vacunación se puede ver un mar de chalecos verdes que reciben a la gente, la conducen al área de registro, posteriormente a la zona de vacunación, luego al área de observación y posteriormente a la salida. El recorrido para los usuarios toma aproximadamente 1 hr, pero los que laboramos ahí estamos más de 10 hrs al día.
Los trabajadores que llevamos adelante esta tarea somos integrantes de diferentes secretarías, como las de cultura y deporte. Pero no somos trabajadores “reconocidos oficialmente”, sino que formamos parte de una serie de programas sociales que se implementaron con la llegada del gobierno de la 4T. A dichos programas nos inscribimos una gran cantidad de jóvenes con la espera de conseguir un ingreso fijo temporal. Pero al entrar no recibimos un perfil de empleados, sino de beneficiarios de programas sociales, por lo que no tenemos ningún contrato. Si bien cumplimos con todas las condiciones para que se nos reconozca como trabajadores no tenemos ningún tipo de prestación laboral, ni servicio médico.
Los invisibles de las vacunas
Como miembro del equipo que labora en la campaña de vacunación, estoy todo el día en contacto con cientos de personas que acuden emocionados, en su mayoría, a recibir la vacuna. Al final nos agradecen la amabilidad y nos felicitan por la labor que estamos haciendo, alabando la organización del centro y el buen trato. Lo que no sabe ese usuario es que la mayoría de nosotros no estamos ahí de manera voluntaria.
Cuando recibimos la indicación por parte de nuestros coordinadores de que teníamos que tomar esa tarea, hubo un rechazo generalizado, pues nunca pensamos que tendríamos que estar en contacto con cientos de personas al día, sobre todo cuando no contamos con seguro médico y en caso de contagiarnos la atención médica corre completamente por nuestra cuenta.
También nos surgieron un montón de miedos, porque al salir a la calle nos convertíamos en potenciales portadores del virus para llevarlo a nuestras casas y contagiar a nuestras familias. Salimos a la calle comprando nuestros propios insumos para protegernos porque los que te ofrecen en los centros son ridículos: un cubrebocas para toda la semana y una botellita de gel antibacterial.
A nadie se le asigna a los centros basándose en su lugar de residencia, así que hay compañeros que viven en Xochimilco y tienen que viajar hasta Zacatenco para cumplir con su jornada. Si bien se habilitan rutas de RTP, estás no son suficientes para realmente garantizar que todos puedan llegar de manera segura. Sumado a esto, nos enfrentamos a problemas como la comida en mal estado que nos han dado en repetidas ocasiones, provocando que nos enfermemos.
Garantizar sin explotar
Los centros de vacunación no pueden funcionar sin la coordinada participación de cientos de personas que garanticen el manejo de los casi 10 mil usuarios que por día llegan. Pero eso no debería garantizarse usando a “becarios” que invertimos hasta 14 hrs por día, con el trayecto incluido, para laborar en los centros, con jornadas que exceden las 10 hrs y que pueden ser bajo el rayo del sol y de pie durante todo el día, dependiendo del área que te toque cubrir.
Con el miedo de tener que salir todos los días a la calle, exponernos en el transporte público hacinado y confluyendo con un montón de gente durante muchas horas. Esta campaña no debe estar montada sobre la precarización laboral de cientos de personas. ¿Por qué no se contrató a personas específicas y capacitadas para llevar adelante estas labores? ¿Por qué se subsana la falta de personal con estas figuras de becarios? Son figuras creadas específicamente para poder succionar toda la fuerza laborar posible sin ninguna responsabilidad patronal.
Basta de precarización laboral. Debemos exigir plenos derechos laborales para todos.
¿Tú participas en las campañas de vacunación? Cuéntanos tu experiencia.