El ataque al joven trans tucumano dejó a la luz la connivencia entre la Policía y el Gobierno de Juan Manzur. Una denuncia por un abuso desestimada, la salud pública ausente y el odio a las personas trans a la orden del día. Se hace necesario organizarse.

Tomás Máscolo @PibeTiger
Miércoles 8 de mayo de 2019 12:52
Lucas Gargiulo, un joven trans de 24 años, denunció que fue abusado por tres personas en la ciudad de San Miguel de Tucumán el miércoles de la semana pasada, realizó la denuncia en el Inadi y este lunes se hicieron acciones en ciudades importantes del país.
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La pesadilla que vivió Lucas no terminó en el asalto, no le creyó la Policía ni tampoco la Urgencia Médica. El joven difundió lo que le ocurrió en un video a través de Facebook. Contó que hace poco más de un año había comenzado la terapia hormonal y que cambió su DNI, ya que es transexual. A su vez denunció que fue a la seccional N° 6 a hacer la denuncia y que los policías le recibieron la denuncia sólo por robo y agresiones, y no por el abuso sexual.
El repudio de su denuncia se viralizó en las redes sociales y surgieron distintas actividades en el país. Hicieron una concentración en la Casa de Tucumán de la Ciudad de Buenos Aires, marcharon en Mendoza y en Tucumán lo hicieron denunciando “el Estado sigue haciendo oídos sordos a los reclamos de protección de nuestros derechos humanos: acceso a la salud, a la educación, a la justicia, a un trabajo digno. Las fuerzas de seguridad son nuestras enemigas, por acción o por omisión”, según el comunicado que convocó a ganar las calles en Tucumán.
"Desde la delegación de Tucumán solicitamos una audiencia con Maley, puesto que nos preocupa y ocupa el aumento de casos de homofobia y transfobia en la provincia y la falta de asistencia en las comisarías, según la declaración de las víctimas de estos casos", indicó el INADI en un comunicado de prensa.
Por su parte la referente del PTS en el Frente de Izquierda, Alejandra Arreguez dijo que “el ataque a Lucas pone en evidencia la transfobia del régimen político tucumano y sus instituciones, donde nuevamente la Policía ha demostrado ser una enemiga de la comunidad LGTBI. Esto se ve también en los casos de transfemicidios y la dificultad para las personas trans a acceder a la salud, la educación y el trabajo. Por presión de la Iglesia, el cupo laboral trans duerme en algún cajón de la Legislatura, donde también se niega la educación sexual integral”.
Las Iglesias, católica y evangélica, son las primeras en poner el grito en el cielo contra la “ideología de género”, pero no dicen nada ante las denuncias de que sus filas están llenas de pedófilos. Es la misma institución que señala y juzga las identidades que están fuera de la norma, generando un sentido común reaccionario y oponiéndose a que cada persona decida y conozca sobre su propio cuerpo.
Basta de odio
Desde la agencia de noticias Presentes informaron que en el 2019 hubo cerca “de al menos 10 ataques de odio y dos travesticidios. Además, las organizaciones travestis y trans que recolectan datos aseguran que en los primeros 40 días del año hubo al menos catorce travesticidios sociales. Es decir, travestis y trans que murieron víctimas de la exclusión social y la falta de acceso a derechos básicos como salud (muchas fallecen de enfermedades que se pueden tratar), educación, trabajo, vivienda”.
Me pregunto: ¿qué pasaría si toda la plata que se destina a pagar una deuda ilegitima y fraudulenta se usara para construir escuelas, casas, hospitales y crear puestos de trabajo?
Contra el ajuste
La vida precaria de una amplia mayoría de la diversidad sexual y particularmente de las personas trans tiene responsables. En la Argentina, que tiene Ley de Identidad de Género, seguimos diciendo que la igualdad ante la ley no es la igualdad ante la vida. Para las mujeres y la diversidad sexual no hay ‘mal menor’: peronistas, radicales y macristas, cierran filas contra nuestros derechos.
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Los partidos tradicionales le dan la espalda a las necesidades que tenemos las mayorías populares en el país, priorizando las alianzas electorales con los dinosaurios que nos negaron el derecho a decidir, nada podemos esperar de Gildo Insfran, Miguel Angel Pichetto o Juan Manzur. Los mismos que priorizan alianzas con los dinosaurios del senado y los mismos que aplican códigos contravencionales, estigmatizan con sus políticas a las personas LGTBI y favorecen la impunidad ante los crímenes de odio.
Es necesario tener muy presente que no podemos unir nuestros pañuelos verdes a los celestes, ni dejar que nuestros derechos dependan de un Congreso reaccionario y manejado por el Fondo Monetario Internacional.
Lucas no murió, sigue vivo y sigue peleando.

Tomás Máscolo
Militante del PTS y activista de la diversidad sexual. Editor de la sección Géneros y Sexualidades de La Izquierda Diario.